Viaje al tiempo intacto de los Surmas

  • La fotógrafa Alicia Núñez muestra en el Centro Unicaja de Cultura (CUC) la exposición 'Surmas: el tiempo detenido', integrada por cien instantáneas sobre su incursión en el territorio de esta tribu africana

África, cautivadora y emocionante, conserva cientos de rincones inmunes al paso del tiempo. Intactos en cuanto a formas de vida y costumbres. En cuanto a una cultura celosamente preservada generación tras generación por los Surmas, una tribu afincada en las recónditas praderas del Sudoeste de Etiopía, junto a la frontera con Sudán y Kenia, en cuyos terrenos se introdujo hace dos años la fotógrafa y psicóloga Alicia Núñez, cuando le permitieron el ansiado acceso a sus reservadas existencias.

De aquella incursión fotográfica a lo más profundo de la África negra presenta ahora en el Centro Unicaja de Cultura (CUC) la muestra Surmas: el tiempo detenido, inaugurada días atrás de la mano de Ángel Roa y Lola Cano, de Unicaja.

Cien instantáneas conforman la selección de aquel trayecto que, junto a su hija, a su vez ayudante de fotografía, emprendieron a bordo de un todo terreno. "Hacía diez años que quería ir a visitarlos, pero no fue hasta hace un par de años que me permitieron acceder a esta tribu".

El aislamiento geográfico y dificultades de acceso a la zona donde residen han cobijado las tradiciones ancestrales de esta tribu seminómada. "Es como viajar en el tiempo", aseguraba ayer Alicia Núñez durante el recorrido, ante las impresionantes imágenes importadas de aquella tierra remota que ahora nos acerca en un impactante y colorido despliegue visual.

La cuidada estética de sus composiciones es una de las bazas de su trabajo, colmado a su vez de la fortaleza de cada una de las escenas que nos presenta. Escenas que hablan de escarificaciones o cicatrices que se hacen en la piel a modo de ornamentación; de niños mimetizados con la exuberante naturaleza de la que dependen, entre abundantes adornos que cubren sus rostros y piel; de grandes platos de arcilla o madera instalados en las orejas de niños y mayores o en el labio inferior de las mujeres que alcanzan la madurez sexual. Cánones de belleza de los que dice, "empiezan a desmarcarse algunas jóvenes que no quieren portarlo", enfrentándose por ello a las críticas de quienes no conciben esta leve apertura al cambio.

En este apartado de su obra enfrenta la imagen de dos mujeres, una niña y una anciana, en "representación del pasado y el futuro". El pasado de una mujer con mirada esquiva y piel curtida que porta su plato, y el de una niña de mirada fresca que se cuelga en la boca una hierba, "en señal de que algún día llevará el mismo plato que sus mayores". Si bien, "se desconoce aún si ciertamente se lo colocará".

Sus instantáneas también recogen la economía de subsistencia en que se abren camino, "basada en la agricultura del sorgo y el maíz", así como los roles y trabajos en comunidad, el que desempeñan los niños que desde bien pequeños afrontan cuanto sus manos les permiten. "Tienen asumido que tienen que cuidar a los bebés, sacar la miel o cargar maderas", así como el papel secundario de la mujer en la tribu o el del hombre protector, siempre portador de un kalashnikov con los que alejarse de todo peligro, asevera Alicia Núñez.

Pero no es en esta faceta cuestionable de los derechos humanos por conquistar en que se detiene su trabajo, sino en la fortaleza, dignidad y orgullo de cuanto caracteriza a la persona. "Me gusta sacar el lado positivo, transmitir el poderío y belleza de sus rostros y miradas", asevera. Porque si algo cautiva al espectador es el alma de las miradas que fugazmente les roba para cada uno de sus retratos. "Miradas penetrantes, de hombres y mujeres siempre serios, porque no acostumbran a reír, dado a que los niños no lo aprenden de sus madres por imitación, al estar limitadas por el plato que portan".

La muestra también reserva buena parte del espacio a la Donga, una lucha ritual entre los valerosos guerreros de distintos clanes que, con largos palos, se enfrentan dos a dos, hasta convertirse en los héroes de la tribu. "Aunque se hieren en la batalla, nunca llegan a la muerte, porque sería deshonroso".

Una muestra con rasgos y señas de una cultura primitiva que se inmortaliza en el libro publicado por Lunwerg Editores (Planeta) y que será itinerante por otras salas de Unicaja de Andalucía.

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