Volver a los viejos tiempos

  • Aunque la piratería ha dañado seriamente a la industria del cine, no todo es achacable a este factor

Parece ser que los tiempos felices de colas interminables en los cines están pasando. Ya en los 80 hubo una crisis de la exhibición que cerró muchas salas emblemáticas pero se salió del bache con la eclosión de las multisalas, que sacaron las proyecciones del centro de las ciudades y las mandaron a los centros comerciales, como una oferta más de estos monstruos de fin de semana entre las bocaterías y las hamburgueserías. Pero la crisis actual se antoja más profunda, pues lo que estamos viviendo es un cambio de soporte en el consumo de cine, mediante esa torre de Babel contemporánea que es Internet.

¿Pero es achacable todo el problema a la piratería? Es evidente que toda una generación se está acostumbrando a hacer su vida a través del ordenador y es un hábito que amenaza a la costumbre de ir al cine a pasar el tiempo libre, pero hay algunas cosas incomprensibles. Aunque todos están de acuerdo en que los tiempos son duros, se estrena una cantidad excesiva de filmes a la semana. Esta sorprendente voracidad de la distribución ha llevado a disparates como el de estrenar estas pasadas Navidades en fechas tan absurdas como el 25 de diciembre o el 1 de enero. Teniendo en cuenta de que la continuidad de los filmes en cartel depende de las cifras que hagan el primer fin de semana de su estreno, esto es hacerse la puñeta a uno mismo. Tal vez habría que volver a los viejos "estrenos preferentes" y seleccionar más las novedades en cartelera, aprovechando los nuevos soportes para derivar otros filmes menos glamourosos. Lo cierto es que la gran cantidad de los filmes de terror y comedias románticas que asaltan las carteleras mes a mes es muchas veces innecesaria y repetitiva. Dejemos las películas que merece la pena ver en pantalla grande para las salas y mantengámoslas más en cartel. Amén que la inflación de multicines en los buenos tiempos está pasando factura en las vacas flacas.

Y tal vez a nivel de industria también haya cambios en la producción. Ya en la revista Variety, la biblia del espectáculo en Estados Unidos, se comentaba el año pasado que las generaciones más jóvenes son las que están desapareciendo de los cines y en cambio la gente de mediana edad era la que seguía frecuentando las salas, lo que podía llevar a un cambio en la producción hacía filmes más adultos. Lo que sí no parece una solución es lo que están haciendo algunas cadenas de exhibición, poner partidos de fútbol o espectáculos varios. Al fin y al cabo, los problemas causados por la piratería los sufre todo el mundo, no sólo las películas, y si se pueden conseguir en Internet filmes también están asequibles óperas y demás. Eso es prolongar el problema en vez de buscar soluciones que mantengan el placer de salir de casa e ir al cine. A muchos no les gustará nada tener en el futuro que saciar su sed cinéfila a través de descargas legales.

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