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Zurbarán hace las Américas con un mensaje de tolerancia

  • El Meadows Museum, que dirige en Dallas el historiador Mark A. Roglán, es la primera parada antes de Nueva York en la gira estadounidense de la serie 'Jacob y sus doce hijos'.

Obras de la serie, con el retrato del patriarca Jacob en el centro, en el Meadows. Obras de la serie, con el retrato del patriarca Jacob en el centro, en el Meadows.

Obras de la serie, con el retrato del patriarca Jacob en el centro, en el Meadows.

Vestidos con telas suntuosas, bordadas en ricos colores, y dispuestos como si fueran a procesionar, Jacob y sus doce hijos lucen hasta el 7 de enero en el Meadows Museum de Dallas con el prestigio de haber sido pintados en Sevilla por el maestro Francisco de Zurbarán (1598-1664) y su taller. Es la primera vez que visita Estados Unidos esta serie de trece lienzos que ofrece un relato visual de las bendiciones de Jacob a su descendencia desde el lecho de muerte, las cuales predecían su destino y el de sus doce tribus. Pintados en Sevilla en la década de 1640, los cuadros han decorado desde hace más de 250 años la antigua sede del obispado de Durham como símbolo de tolerancia entre las comunidades cristiana y judía de Reino Unido. Para el hispano-estadounidense Mark A. Roglán, director del Meadows, "componen la más importante serie completa de Zurbarán tras la que conserva el Monasterio de Guadalupe porque las demás están dispersas".

La muestra, organizada por el Meadows, la Frick Collection de Nueva York (donde desembarcará a finales de enero de 2018), el castillo británico de Auckland (que los atesora) y el Kimbell Art Museum se complementa con una sala que da a conocer los resultados del primer análisis técnico de las telas.

Mark A. Roglán, al frente de una de las colecciones de pintura española más importantes del mundo, recuerda por teléfono a este medio que Zurbarán llevaba 30 años años sin protagonizar una gran exposición en los Estados Unidos. "El que se cerrara el castillo de Auckland durante dos años para acometer reformas brindó la oportunidad de que esta serie, que se vio en los años 90 en Londres y en Madrid, pudiera salir fuera". Como anticipo de la exposición, el Kimbell Art Museum realizó durante un año un estudio técnico de las obras dirigido por su jefa de conservación, Claire Bell, que concluyó que se habían usado tres telas diferentes para realizar la serie y hasta logró reconstruir cómo se hicieron los cortes, "datos que serán esenciales cuando el Auckland Castle decida asumir la restauración del conjunto", prosigue Roglán. Sobre el proceso creativo, el peritaje reveló que Zurbarán comenzaba a pintar por la cabeza, moldeando de un modo muy entero desde el principio estas monumentales figuras expuestas en Dallas sobre un fondo verde que recrea el papel pintado de la sala donde se guardan en Inglaterra.

Con motivo de su periplo americano también se estudiaron las fuentes impresas que inspiraron la serie, que se aleja de los santos y monjes característicos de Zurbarán. "Son obras más exóticas por los trajes y el modo exquisito en que están pintados los tejidos. La iconografía es muy interesante desde el punto de vista teológico porque recoge el interés histórico que había en el siglo XVII por el tema de Jacob y sus hijos, los patriarcas, de enorme importancia para los territorios españoles en América porque había una línea que pensaba que las tribus perdidas de Israel se encontraban en el Nuevo Mundo, y porque al estar en presencia de una serie entera es muy interesante ver cómo trece obras monumentales, más grandes que la figura humana, actúan y funcionan como una sola".

Roglán y el resto de especialistas que trabajaron en este proyecto viajaron a la capital andaluza hace un año para analizar la técnica del pintor junto al equipo del Bellas Artes. "Sevilla fue la casa del pintor durante casi toda su carrera y la verdad es que fue un honor que nos recibieran los expertos del Bellas Artes, poder ver sus cuadros y analizar in situ su pincelada y su método de trabajo junto a un experto como Ignacio Cano. Fue una experiencia por la que estamos muy agradecidos al equipo de la pinacoteca que dirige Valme Muñoz".

¿Sería imaginable alguna colaboración a medio plazo entre el llamado Pequeño Prado de Texas y el Bellas Artes sevillano? Roglán es tajante: "Nos encantaría porque es uno de los grandes museos de España y una referencia en la obra de Zurbarán cuya figura vuelve a brillar de nuevo en los Estados Unidos, tanto en Dallas ahora como a partir del año próximo en Nueva York, gracias a esta muestra. Eso es muy reconfortante".

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