Unos amplios postulados

H ace unos meses se inauguró el Centro Cultural CajaGranada, un espléndido y majestuoso edificio diseñado por Alberto Campo Baeza que, entre otros muchos asuntos, va a ser la sede de la colección que la entidad crediticia ha ido conformando a lo largo de los años. La exposición que abre el nuevo centro nos conduce por los múltiples asuntos de una colección que se ha ido generando en forma de aluvión y estableciéndose desde la acumulación de piezas a través de las distintas épocas. La muestra, amplia y diversa, se estructura en torno a muchos temas, tendencias, épocas y propuestas plásticas. Son muchos los años que la Caja de Granada ha estado apostando por lo artístico y son infinidad los artistas y obras que han llegado hasta los espacios de la institución granadina. Por eso esta muestra abre una oferta expositiva que creemos llena de expectación a juzgar por la categoría de la entidad y por la excelencias museográficas de sus nuevos espacios que se convierten en uno de los mejores del país. Para esta ocasión la Caja de Granada ha conformado un muestrario extenso donde múltiples situaciones estéticas se dan cita y posibilitan una visión generalizada de sus fondos artísticos. No obstante, quizás la amplitud de esta circunstancia inaugural, juegue en detrimento de la realidad de la colección. Son muchas, muy variadas, de dispar naturaleza, las que entran en juego y en nada favorece la visión argumental de su propio carácter como colección. Tiempo habrá para mostrar distintos episodios y comprobar las excelencias de sus distintas ofertas. Ahora es tiempo de quedarse con la visión de conjunto, de dejarse llevar por los registros variados de una oferta extraordinaria. No obstante es digno de mencionar las acertadas muestras de piezas de distintos momentos que componen el conjunto de la colección, sobresaliendo, sin duda alguna, la oferta gráfica, con obras seriadas de los más importantes artistas nacionales y extranjeros, especialmente la presencia, poco habitual, de la gráfica iberoamericana, así como la oferta de los más significativos autores del panorama granadino, con obras que son auténticas referencias en el discurrir creativo de sus creadores.

Sería prolija la enumeración de la lista que configura esta exposición. La relación sería extensísima y abarcaría la amplia historia del arte universal. Pero no me resisto a mencionar la importancia del catálogo que se ha editado para la ocasión. Firmas de auténtico prestigio en la historiografía de nuestro arte han prestado sus acertados postulados y han dotado a la colección de un entramado teórico muy a tener en cuenta para posibles estudios.

Como me interesan todas las cosas que se realizan en Granada y como tengo mucha fe en la realidad cultural que patrocina la Caja granadina, se me abren las máximas expectativas con la inauguración de este soberbio Centro Cultural - su visita al edificio de Campo Baeza ya es un auténtico goce para los sentidos -. Estoy seguro que las magnificencias de sus espacios posibilitarán la presencia de grandes muestras producidas desde esta entidad. Sería un pecado de lesa humanidad si no fuera de esta manera.

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