"Soy un anarquista al que le gusta vivir como lo hace un burgués"

  • El escritor José Manuel Caballero Bonald presentó ayer en Sevilla su último libro, un poema largo titulado 'Entreguerras' publicado por la editorial Seix Barral

El escritor José Manuel Caballero Bonald, que presentó anoche en Sevilla su último libro, el poema largo titulado 'Entreguerras' (Seix-Barral), asegura: "Soy un anarquista al que le gusta vivir como un burgués".

Con esas palabras destacó, en conferencia de prensa, los "conflictos personales" que ha ido solventando "de la mejor manera posible" durante su vida y en este 'Entreguerras' cuyo título alude, precisamente, a esos conflictos y contradicciones.

Con este libro, explicó: "Me abro paso en el flujo de las contradicciones, unas veces consigo avanzar y otras me quedo en el callejón de la incertidumbre", tras definirse como "también contradictorio políticamente; de ideología de izquierdas de toda la vida, y luchador antifranquista".

A sus 85 años, el poeta se confesó "lleno de dudas" y aseguró que "la incertidumbre es el factor desencadenante de la búsqueda de sospechas y verdades" y ha añadió que "el que no tiene dudas es lo más parecido a un imbécil".

La plena certeza supone para el poeta "negar el atractivo de penetrar en la realidad, de hacerte preguntas que no sabes contestar".

Con 'Entreguerras', Caballero Bonald ha querido "eludir las fronteras de los géneros" porque en estas páginas "hay poesía, memorias, narrativa, filosofía y reflexión a todo lo vivido, a libros, viajes..."

"He dicho que éste es mi último libro porque no tengo ni tiempo ni ganas de proyectar algo a largo plazo; no estoy en condiciones", señaló. Sobre las propuestas de que prolongue sus memorias, cuyo segundo tomo se quedó en el periodo de la Transición, aseguró, para aclarar: "Si se me cruza un poema o un posible inicio de poema por la memoria no voy a resistir la tentación de escribirlo".

Caballero Bonald recurrió a su definición de poesía, "una mezcla de música y matemática; de música porque la sonoridad, el ritmo y el tono es indispensable, y matemática como rigor en la construcción del poema".

Si 'Entreguerras' carece de puntos y comas es porque, bromeó: "también yo carezco de puntos y comas", si bien, ya en serio, explicó que "no se trata de una arbitrariedad, sino de una necesidad: "Volcado en el flujo de la memoria, que es apacible o atormentado se piensa sin puntos ni comas".

"A medida que se me ocurría lo he ido escribiendo; ahí está todo lo que he vivido, todo lo que he podido escribir y todo lo que no he podido escribir", señaló antes de recurrir a Ramón y Cajal para definir la fama como "un olvido aplazado".

El poeta definió el reconocimiento de su obra como "un premio a la constancia, soy muy viejo y llevo más de sesenta años en el oficio", y aseguró que "lo mejor de la vejez es que eres cada vez más escéptico, y lo peor de la vejez es que eres cada vez más escéptico", aunque matizó: "Cada vez creo menos en más cosas, pero en otras creo fervorosamente". Sobre el franquismo --"lo viví desde los 10 hasta los 50 años, es una parte inevitable de mi vida, el telón de fondo", señaló--, dijo que lo peor fue "la persecución del vencido hasta la muerte, esa persecución indigna", mientras que lamentó que "ahora se hacen homenajes a algunos de los culpables de todo aquello".

Etiquetas

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios