Homenaje al Premio Cervantes

El arte de merodear palabras

  • La Fundación Bonald cierra la cita con un repaso por la poesía y prosa del jerezano y su influencia en otros autores

Comentarios 3

A raíz de la lectura de obras del jerezano José Manuel Caballero Bonald, futuros autores empezaron a hacer su propia creación. Muchos de estos escritores, hoy grandes nombres como Luis García Montero, Felipe Benítez Reyes y José Ramón Ripoll, reconocen la influencia del primero en su literatura. Los tres lo confesaron ayer en la Fundación Caballero Bonald que, junto al Centro Andaluz de las Letras, ha celebrado dos jornadas dedicadas al Premio Cervantes de este año, que el próximo 23 de abril recogerá el prestigioso galardón en la Universidad de Alcalá de Henares. Una mesa redonda, moderada por Jesús Fernández Palacios, sobre la obra poética y crítica de Bonald.

Desde el primer libro de poesía de Bonald, Las adivinaciones (1952), hasta sus últimas obras poéticas, si hay algo que caracteriza la poesía del jerezano y la reflexión que hace de ella es el hecho de que la poesía "es un acto del lenguaje, una experiencia del lenguaje. El lenguaje como ámbito de decisión", comenta Montero. "Una poesía -añade- que no sólo nombra las cosas, sino que las merodea, las rodea. Es luz". Dichas reflexiones se traducen en la conciencia del carácter autónomo del texto, una forma de conocimiento. "En la lectura de su obra he identificado la poesía francesa, el surrealismo, el barroco andaluz... Es buscar una iluminación en la noche, en esa búsqueda del lenguaje, porque la verdadera Argónida de Bonald es la escritura. La expresión de la imprevisibilidad, en la rebeldía que Bonald vio en Espronceda, factor que convirtió a Caballero en un desobediente con su tiempo, casi como un pirata. En esa noche, ese espacio de la libertad frente a una existencia mediocre en una España mediocre de la época". Para García Montero, Bonald es desde principios de los 70 una referencia literaria y civil de la rebeldía.

Un adolescente Felipe Benítez Reyes se sumergió entonces en la poesía de Bonald, especialmente en Descrédito del héroe (1977). "Porque existían libros no sólo emblemáticos para nosotros entonces, sino significativos en mi adolescencia. Y más cuando uno quiere ser escritor y parecerse a quien lee. Y produce y escribe hasta acercarse. La lectura de esa obra fue un fogonazo para mí". Así que leía y releía sus páginas como quien se pierde en un laberinto fascinante. "Sin duda, la voz de Bonald se reconoce desde su primera obra hasta la última, algo que le da coherencia a toda su poesía", concluye.

Por su parte, José Ramón Ripoll, que publicará en torno al 23 de abril una antología poética sobre Caballero Bonald, apuntó que de sus mejores prosas "surge un discurso poético que riega como un río todo el espacio y lo hace fértil para que germine la palabra". Es una manera de contemplar la realidad más allá de su apariencia, "de rasgar la superficie de la existencia con la poesía". Ripoll recuerda que los de Bonald son 60 años de creación que no se separan de otros géneros que el autor ha cultivado, "ya que su poesía es foco de toda la literatura que emana de su pluma". "Bonald -apunta- escribe para defenderse de algo, una forma de resistencia ante el mundo que le condiciona. Es la penetración en la zona más encubierta de la memoria. Un ejemplo de libertad".

Jesús Fernández Palacios cerró la mesa redonda recordando que la obra de Caballero Bonald es lo que es, "porque él antes ha sido un gran lector", y puso como ejemplo la publicación de su última obra, Oficio de lector, en la que el escritor jerezano hace un recorrido por su vasta obra ensayística compuesta por textos hasta ahora dispersos y conferencias inéditas. Un ejemplo sería el descubrimiento, para muchos, de la faceta poética de Cervantes. Una presencia benéfica, la de los clásicos, que ha sido clave en la obra de Bonald.

Etiquetas

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios