Joaquín Marín 'El Quini'. Cantaor

"El baile me ha dado mucho, me ha hecho aprender todo lo que sé"

  • El jerezano abrirá el próximo viernes el calendario flamenco del verano con un espectáculo en el que contará con las colaboraciones de Miguel Lavi, La Farruca y Luis Moneo, entre otros.

Bajo el título 'Así siento yo', Joaquín Marín 'El Quini' pretende reivindicarse el próximo viernes en los Claustros con un espectáculo en el que espera ofrecer lo mejor de su repertorio, avezado con una lista de colaboradores de primera categoría y en la que nombres como La Farruca, Miguel Lavi o Luis Moneo convierten la cita en un acontecimiento a seguir.

-¿Ilusionado con volver a cantar en solitario en su tierra?

-Sí, muy ilusionado porque ya tenía ganas de despegar un poquillo y como se suele decir, buscarse un poquito las papas a mi aire. Evidentemente a mí me encanta el cante pa bailar, eso no lo dejo de reconocer, pero también es necesario seguir creciendo. Todo cantaor sueña con tener su sitio en solitario, y en esa estamos.

-'Así siento yo'. Es un título muy acorde con lo que representa El Quini....

-(Risas) Sí, voy a cantar tal como yo soy. Mejor o peor ya lo decidirá el público, pero yo cantaré a mi manera, por eso decidí ponerle ese título. Todo artista quiere expresar lo que siente a su manera, y así voy a hacerlo.

-Conforme se acerca el día, ¿se siente más nervioso?

-Cada vez peor. Al principio casi no me daba cuenta pero poco a poco me voy sintiendo más nervioso, también porque estar ahí implica una responsabilidad. Llevo tiempo trabajando en esto, buscando cosillas, rebuscando, en fin, la verdad es que estoy muy ilusionado, en parte también por el apoyo que he tenido por parte de los artistas que vienen conmigo.

-Ahora que habla de eso, tiene que ser algo bonito contar con el respaldo de artistas de la talla de los que le acompañarán el viernes....

-Sí, por eso también estoy con tantas ganas. Quiero agradecer el respaldo que he tenido de mi primo Juanito Moneo y Manuel de Periquín, que vienen con las guitarras, y de Juan Diego Valencia, Manuel de Cantarote y mi sobrino Juan Marín Valencia, que tocarán las palmas. De Miguel Lavi, mi tío Luis Moneo, del que deberían acordarse más, de Rosario La Reina Gitana que viene con el piano y está más ilusionada que yo, y de los bailaores, como Gema Moneo, que es un cohete que está despegando porque pinca de todos los artistas y luego lo hace a su manera. Y ya después de la tía Farruca. ¿Qué quieres que diga de ella? Yo le he cantado unas pocas de veces y eso no se puede explicar. El primer día que le canté, me quedé congelado, como dice el Bo, me quedé en blanco, y tuvo que salir al quite Manuel Tañé.

-Supongo que tiene ya claro lo que va a hacer...

-Sí, aunque le he dado muchas vueltas a todo, las cosas como son. Le temo mucho a este toro, porque este toro tiene mucha guasa, no por nada, sino porque cantar en Jerez pesa mucho. Cantar aquí me ilusiona, como he dicho antes, pero también me emociona.

-¿Y qué hará?

-Pues mira, voy a hacer malagueña rematada por verdiales, seguiriya, una soleá con el tío Luis y el Lavi, y una zambra con la que estoy encantado. Bueno, eso sobre el papel, porque lo mismo después se me apetece hacer alguna cosilla más. Creo que va a estar bonito.

-Desde que cantó la última vez en solitario, que fue en los Viernes Flamencos, han pasado ya seis años. ¿Por qué tanto tiempo?

-No lo sé, quizás sea porque no soy de ese tipo de gente que va por ahí suplicando que le lleven a los sitios. Eso no va conmigo. También es cierto que el trabajo no llega sentado en tu casa, hay que ser decisivo y arriesgar, así llegan las cosas, por eso tengo que dar las gracias al Ayuntamiento por confiar en mí.

-Dicen que la suerte hay que buscarla...

-Está claro. A mí me dijo eso una vez Juan Villar en la peña La Perla. Yo le dije la misma frase y me contestó: 'Sobrino, la suerte hay que buscarla, pero cuando la tengas, aprovéchala'. Hay que matar el toro sin pensárselo.

-Usted ha tenido ya una experiencia similar en los Viernes Flamencos de 2009. ¿Será algo similar? ¿Cómo se lo imagina?

-Creo que no tiene nada que ver. Los Viernes Flamencos también tienen su responsabilidad y recuerdo que en aquel momento para mí fue algo inolvidable, me exigí mucho, pero quieras que no compartes cartel con otra gente. Ahora no, ahora la gente va a verte a ti, paga una entrada para verte a ti. Sinceramente, no quiero ni pensarlo porque como lo piense me pongo malo (risas).

-Sea como fuere, ¿ha llegado en el momento idóneo?

-Creo que sí, conforme vas superando etapas en la vida uno se va haciendo distinto, y yo ahora mismo, después de ser padre, estoy en una fase de la vida en la que me siento más maduro. Cuando se es joven uno hace el loco más de una vez y te equivocas, eso hay que reconocerlo, pero bueno, todo tiene su momento. Yo, por ejemplo, tengo ahora una responsabilidad que no tenía antes, tengo mi casa, mi niña, y eso hay que mantenerlo, porque para mí un hijo es el regalo más bonito que te da la vida.

-¿Y le ha cambiado también su manera de cantar?

-Es posible, porque pasas por experiencias en la vida que te hacen pensar y sentir de otra manera, y en mi caso, ahora no canto como antes.

-Usted es un buscavidas, un superviviente del cante, pero ¿alguna vez pensó en dejarlo todo?

-La verdad es que sí, más de una vez se me ha pasado por la mente lo que pasa es que soy un luchador, un guerrero y ahora con mi hija más aún.

-A veces eso de conseguir las cosas por sí mismo curte más, ¿no?

-De eso puedo presumir, todo lo que tengo lo he conseguido con mi esfuerzo. Yo empecé cantando en la academia de Manuela Carpio en la peña Tío Chalao. Empecé desde cero, desde el primer escalón y eso para mí es un orgullo. Por eso cuando alguien me pide un favor para que le toque las palmas, allá voy, no me pesa, sé perfectamente quién soy.

-Ha dicho antes que lo del viernes es un toro complicado, ¿espera que sea para abrir puertas?

-Sí, eso es con lo que uno sueña. No es lo mismo cantar para el baile, que hoy día está todo muy marcado salvo excepciones, que hacerlo delante. Hay bailaores y bailaoras que te dicen 'hazme aquí una letra y cállate aquí', pero hay otros que te dicen 'cántame que yo te voy a bailar', como hizo Farruquito en 'Improvisao'. Delante, en cambio, eres tú, como tú sientes.

-¿A quién tiene más que agradecer en esto del flamenco?

-Hombre, me acuerdo de Antonio El Pipa, que fue el primero que me dio la oportunidad de cantar, con él me hice artista, eso lo diré siempre. Yo iba tocando las palmas y un día me dijo 'tú no quieres cantar, pues venga'. También a la gente del Tablao El Arenal de Sevilla, que me han tratado siempre muy bien, desde el dueño a Antoñete, que coordina todo lo que es el tablao.

-Dicen que en el flamenco hay mucho cantaor frustrado que se refugia en la guitarra, y usted en cambio es un cantaor que quería ser bailaor, ¿es así?

-(Risas) Mira, a mí me encanta mi profesión, eso va por delante, pero sí es verdad que el baile me encanta, quizás más que el cante. También tengo que reconocer que el baile me ha dado mucho, me ha hecho formarme y aprender muchos estilos de cante que antes desconocía. Por ejemplo, te hablo de cantes como los tangos de Málaga, del garrotín, la caña, la serrana...Todo eso lo he aprendido yo del baile.

-¿Qué le diría al público que se está pensando ir a verle?

-Simplemente que vengan a disfrutar, porque creo que vamos a pasar una noche muy bonita. Y ya no es por el dinero, que me hace falta está claro, pero no, quiero que venga para escucharme en un sitio como Los Claustros.

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