La cantante Pastora Soler se crece ante la adversidad en el Villamarta

  • La sevillana abrió en Jerez su nueva gira, 'Una mujer como yo', tras los fallecimientos de su amigo Pepe 'Peregil' y su productor Luis Sanz · El abarrotado coliseo se volcó con la artista entre vítores y aplausos

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Se suele decir que los buenos profesionales se crecen ante las adversidades, sobre todo si éstas son de las que se presentan sin avisar. Fue con ese tipo de malas noticias con las que Pastora Soler abría, y más tarde cerraría, su cita en el Teatro Villamarta el pasado viernes, donde estrenó 'Una mujer como yo', la gira que la llevará por toda España los próximos meses. La cantante anunció, con la mano en el corazón, que su amigo y productor Luis Sanz, "aquel que me trajo por primera vez en 2001 ante las puertas de este templo del arte como es Jerez", falleció un día antes de partir hacia la ciudad. Con el "permiso de todos los asistentes", quiso dedicarle el recital a aquella persona que le enseñó "todo lo que sabe". Fue entonces cuando cobró sentido la primera canción del repertorio, 'Hoy me despido de ti'.

Bien hay que decir que en el concierto no hubo un sólo momento en el que Pastora Soler no se sintiera querida por ese público jerezano que siempre le ha causado "el más absoluto respeto". Quizás sea porque en Andalucía, y sobre todo en Jerez, no hay otra forma de aplaudir, pero un Villamarta lleno hasta la bandera no dejaba de aprovechar cualquier momento de aplauso para hacerle compases a la artista. Y ante esta muestra de entrega, no le quedó otra que superarse vocalmente.

Uno de los momentos más emocionantes de la noche, el primero que hizo levantarse a todos los espectadores, aconteció cuando la sevillana quiso agradecer a todos su seguidores el cariño y el apoyo incondicional que le brindaban mediante una balada, 'A ti', que repetía una y otra vez 'cómo agradecer tanta vida, tanta entrega, a ti que me regalas cada noche...'.

Cerrada la primera parte del concierto donde hizo un repaso por sus baladas más "romanticonas" y su lado más pop, un cambio de vestuario anunciaba que el público estaba a punto de recibir lo que a modo de compás llevaba esperando desde el principio de la noche. Apareció Pastora con una bata de cola negra semitransparente, el pelo recogido, y tras interpretar el primer single de su último disco, 'Demasiado amor', la artista anunció que "no podía hacer un concierto sin cantar tres o cuatro coplillas. Por mucho respeto que me cause el estar en Jerez, de ese estilo es del que vengo".

Esas 'cuatro coplillas' se terminaron convirtiendo en más de tres cuartos de hora de entrega total a la copla, por su parte y por la de los asistentes. Rindió un cálido y señorial homenaje "a la gran Lola" en canciones como 'A tu vera' o 'Limosna de amores'. Se encaró varias veces al público sin micrófono durante emocionantes interpretaciones de temas como 'Y sin embargo te quiero' o 'Se nos rompió el amor', y tuvo que esperar varios minutos para entre canción y canción debido a los constantes aplausos y vítores de sus seguidores.

El segundo momento trágico de la noche ocurrió al comenzar la tercera y última parte del concierto, pasada la hora y media de la cantante sobre el escenario, cuando contaba que viniendo hacia el coliseo jerezano se había enterado de "la muerte de un gran artista y mejor amigo", el cantaor Pepe 'El Peregil'. Confesó que no había querido hablar del tema hasta el final para que "no se viera chafado el buen rato que estamos pasando". Entre lágrimas y en la platea de butacas, pidió ayuda para dedicarle una última canción al fallecido, "un tema que habla de esa 'Mala costumbre' de no echar de menos a las personas hasta que se van, de no decir lo que sentimos en cada momento". Acongojada por la emoción, Pastora tuvo que dejar al público hacer la mayor parte de los estribillos mientras se secaba las lágrimas.

"Pero yo no me puedo ir así - comentaba mientras sollozaba -. Vamos con una última para irnos alegres". Entonces instó a todos los asistentes congregados en el Villamarta a cantar, saltar y bailar gracias a su versión del clásico 'Yo no te pido la luna'. De esta forma, Pastora Soler se fue por la puerta grande demostrando por qué lleva doce años en el mundo de la música. Y los que quedan.

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