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El 'cantecito' liberador de Kiko Veneno

  • El cantante cierra hoy jueves en el CAAC los conciertos por el aniversario de la Expo 92 repasando los grandes éxitos de la época y un repertorio "que se va asentando con el tiempo"

El artista llegaba al CAAC en un mercedes blanco, como la canción que popularizó en los 90. El artista llegaba al CAAC en un mercedes blanco, como la canción que popularizó en los 90.

El artista llegaba al CAAC en un mercedes blanco, como la canción que popularizó en los 90. / antonio pizarro

El mismo año en que Sevilla soñó con la modernidad en aquella ciudad efímera donde "no entraban los coches privados" y se podía "viajar al futuro" plasmando sellos de países impronunciables en un pasaporte falso, Kiko Veneno invitaba al público a eso de Échate un cantecito atrayendo la mirada hacia la realidad del papel albal y los pelos de la ducha que quedaba a muchas paradas de ese universo construido al otro lado del Guadalquivir.

Un álbum que con más de 300.000 copias vendidas fue considerado de los mejores discos del pop español y "que me dio la vida", reconoce el artista que hoy jueves 21 (21,00) cierra en el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo (CAAC) el ciclo de conciertos por el 25 aniversario de la Expo 92. "Cuando empezó no tenía un duro y no me pude sacar el carné. Me arrepentiré toda la vida porque al final me gasté mucho más con tal de vivir aquella ilusión que hemos sabido conservar tan mal", lamenta.

En aquellos años Lobo López, Echo de Menos, Joselito o En un Mercedes blanco se convirtieron en la banda sonora de lo que se palpaba en la calle y sirvieron para imponer el acento andaluz a la crítica canalla que Veneno mantiene viva hasta hoy porque, presume, "cuento con un plantel de canciones que siguen completamente vigentes, algo que es muy difícil que suceda en el pop, donde todo se basa en la efervescencia, en lo efímero", explicaba en la rueda de prensa.

Es más, lejos de pasar de moda, el músico considera que su repertorio "se va asentando con el tiempo" porque -sostiene- "hay temas escritos para el futuro que el público entenderá dentro de unos años", decía poniendo como ejemplo los de su último Sensación Térmica.

Así, en este concierto pondrá de manifiesto todo este recorrido desde sus inicios en Veneno (1977) -resultado de su unión con los hermanos Rafael y Raimundo Amador- hasta ahora, a través de las canciones "más atractivas, que están en la memoria de la gente", a las que añadirá matices nuevos y sonoridades distintas, "porque aunque mi sistema melódico responda a una idea, se actualiza; no soy Woody Allen que sólo tiene una", bromeaba.

En este sentido, Kiko Veneno anunció estar trabajando ya en un próximo proyecto que pretende sacar a la luz el próximo año. "Componer es trabajar a ciegas, se hacen muchas cosas en balde hasta que consigues algo fresco", explicaba antes de confesar que tiene canciones "con más versiones que un Iphone".

Pese a todo, este sevillano de origen catalán advertía que no se piensa jubilar "mientras tenga canciones que decir" y resaltaba el poder rejuvenecedor de la música, "de las pocas cosas buenas que quedan en la vida", definía.

De hecho, el autor del Volando Voy de Camarón defendió en su discurso que las canciones deben servir para "liberar a la gente y sacarnos de la rutina" y aseguró mantenerse al margen de ciertas propuestas musicales actuales: "Sólo escucho cosas bonitas, cuando pongo la radio y oigo pamplinas, la quito", argumentó.

Sin embargo, tras cuatro décadas de trayectoria profesional, el compositor cree que "todas las épocas tienen lo suyo" y, por eso, no se muestra apocalíptico sobre el panorama musical actual. "Es verdad que vivimos un momento de refugio, en el que se ha perdido el poder de sensibilizar y de convencer pero sigue surgiendo gente muy interesante como Pony Bravo, Los Planetas o Rosalía que, sin tener la sabiduría y la raza de Pastora Pavón, la artista más grande que ha existido, me recuerda a ella por su libertad y su magia", sostuvo. Añadiendo, además, que si hay algún momento artístico que le hubiera gustado vivir es el de "los cafés-cantante y las tabernas donde se movía el flamenco".

Mucho más beligerante se mostró Veneno con la política, desembuchando entre preguntas críticas hacia el Gobierno, al que calificó de "banda de mafiosos"; la presión de un ex presidente como Felipe González "que desautoriza a Zapatero para no negociar con Venezuela"; la falta de libertad en los medios y, por supuesto, hacia la SGAE, "el perfecto ejemplo de lo que pasa en España, liderada por gente impúdica".

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