Crítica de Cine

Cinco en la carretera

El actor Damián Alcázar, uno de los mayores valores del film. El actor Damián Alcázar, uno de los mayores valores del film.

El actor Damián Alcázar, uno de los mayores valores del film. / d. s.

Avalada por Guillermo del Toro, (sobre)cargada de buenas intenciones y protagonizada por el veterano y siempre solvente Damián Alcázar, La delgada línea amarilla reúne en una vieja carretera comarcal mexicana a cinco personajes inadaptados y solitarios, cinco parias marginales pero de gran corazón que encontrarán en el trabajo (precario) de pintar las rayas en el asfalto la oportunidad para la compañía, el autodescubrimiento, la comprensión mutua y la redención (que les haga olvidar que realmente viven en la miseria).

Así, esta road-movie con la que debuta Celso García circula en línea recta, a campo abierto, velocidad variable y exceso de previsibilidad, con demasiada necesidad de dramatizar las etapas de su viaje, lo que conlleva muchos peajes en forma de tristes historias personales contadas al calor de la hoguera, acertijos con moraleja, metáforas paterno-filiales, encuentros ejemplares (perro neorrealista incluido), romances furtivos y, en la que se nos antoja la peor salida posible para su periplo, un accidente dramático que termina de echar por tierra las pequeñas virtudes humanistas y el tono amable y sencillo de la propuesta para entregarla a la cursilería y el sentimentalismo más ramplón e inverosímil.

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