El centro de La Merced mantiene felizmente la continuidad

Presentada días atrás la programación del Centro Flamenco La Merced, hay que saludar ante todo su continuidad, que uno ya empezaba a temer con los tiempos que corren. Siempre he pensado que un centro nuevo lo que necesita es eso, la constancia en programar actividades que generen hábitos en torno a él y que terminen por convertirlo en lo que debe ser, el lugar de referencia de este arte en una ciudad que lo merece por historia y también por presente, por más que el flamenco no constituya precisamente una prioridad cultural.

Docena y media de actos, que incluyen talleres de varios días, quizás no sean demasiados, pero -lo dicho- se mantiene la llama con modestia y con una serie de citas que pueden ser vistas de la misma forma como variadas que como dispersas o heterogéneas (desde presentaciones de libros a pase de modelos, exposiciones…). Me gusta la mezcla de la voz sabia de los mayores con la oportunidad a los jóvenes. De esta última faceta, espero con interés el proyecto Bajañí-IV que lidera David Palomar y que reúne a cuatro valiosos y jovencísimos guitarristas no siempre conocidos o reconocidos en su ciudad. Caso similar al del cantaor Momi de Cádiz, que optó por la carrera madrileña y hace tiempo no se escucha por aquí.

Pero hablando de la oportunidad a los jóvenes, me ha dado por pensar si este centro no sería mejor lugar para la programación "Flamencos del siglo XXI", que de la forma que está planteada, encuentro precaria para los artistas que la protagonizan. Sé que son planteamientos distintos, pero no estaría de más considerarlo.

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