Pretérito perfecto

Sobre la construcción del Palacio Riquelme (y II)

LA obra de la fachada era una parte más de una reforma integral que se realizó por aquellos años en las casas de Hernán Riquel. La intervención realizada en 1996 por el equipo de arqueólogos del Ayuntamiento de Jerez descubrió, en la insigne ruina en que se ha convertido el palacio, una galería oculta por una reforma neoclásica del XIX. Esta galería se articula en dos pisos y si bien el superior presenta unos arcos de medio punto con ménsula en la clave que parecen obra del finales del XVI, la inferior presenta una asombrosa similitud con las galerías del patio de Ponce de León: cinco arcos de medio punto peraltados y enmarcados por alfiz que apean sobre columnas con capiteles de pencas de mármol, recrecidas con un cimacio en el que se encuentran tallados motivos vegetales y figuras extraídas de los bestiarios de tradición medieval. Si se tiene en cuenta que en el caso de Ponce de León el patio y balcón esquinado se hicieron simultáneamente hacia 1537, la galería de Riquelme bien podría ser contemporánea a la fachada, o tal vez de los años inmediatamente anteriores.

Además, la obra de la fachada supuso una ampliación del solar del inmueble. A finales de 1541 Riquel compró un corral colindante a sus casas y unos meses más tarde ocupó parte del suelo público correspondiente a la plaza del Mercado. A comienzos de 1543 Hernán Riquel comunicó al Cabildo, del que el mismo era parte al ser caballero veinticuatro, "que por que el quiere faser una portada e çierto edifiçio en sus casas e por que tiene neçesidad de un pedaço de suelo en el mercado delante de las puertas de su casa que suplica a la çibdad le haga merçed de dalle liçençia para que pueda echar delante de la dicha su puerta una pared pues que no trahe perjuyzio quanto mas que el deRibara çierta parte de unas sus casas para que quede para el uso publico". Una vez estudiado el asunto por una comisión, el Ayuntamiento acordó "que vysto lo que pide el dicho Fernando Riquel es syn perjuyzio de nyngund vezino ny de otra persona antes es en benefiçio por que queda la dicha plaça del mercado mas quadra (entiéndase cuadrada) e mas onRada con el edefiçio grande que quyere faser el dicho Fernando Riquel que son en que se le den e dieron al dicho Fernando Riquel veynte e dos pies de uheco e pared desde el hastial de su puerta en delante de una esquina a la otra en la delantera de su casa". Desconocemos qué parte de su casa cedió Riquel al uso público, pero sí que se sabe que la fachada de su casa avanzó unos cinco metros, hasta convertirse en el principal foco de atracción de la plaza del Mercado, gracias a la nueva obra realizada por Fernando Álvarez.

La portada está formada por un vano adintelado sobre el que se ubica el escudo de Hernán Riquel sostenido por dos sirenos, motivo tomado de la fachada de las Casas Capitulares de Sevilla, edificio que hubo de conocer Álvarez, ya que en él aparecen otros motivos ornamentales recurrentes en su obra, como son las figuras animales y humanas que se transforman en elementos vegetales o la distribución de tondos y figuras entre roleos. El motivo está flanqueado por cuatro tondos (las medallas del contrato), que representan a Camila Magna, Nabucodonosor, Constantino el Grande y Rómulo y Remo. El conjunto queda flanqueado por dos pares de columnas de orden compuesto sobre basamento, que sostienen un entablamento formado por un arquitrabe decorado con cuentas y gotas, una cornisa con ovas y gotas y un friso que presenta en el centro un tondo con una figura femenina picada por dos pájaros, la alegoría de la virtud atacada por los vicios, y otros dos tondos, uno representando un busto masculino y el otro uno femenino, que se distribuyen entre roleos rematados por cabezas de león. En los rincones que forma el avance de las columnas hallamos un busto masculino tocado con un casco y una mujer peinada a la moda, mientras que encima de las columnas podemos ver, a un lado a Hércules matando al León de Nemea y al otro al propio Hércules disparando una flecha al Centauro Neso.

Sobre la portada se abre la ventana que también se menciona en el contrato formalizado por Álvarez. El vano es adintelado, apea en columnillas corintias y presenta zapatas en las esquinas superiores. La ventana está flanqueada por dos pares de columnas abalaustradas de orden compuesto con máscaras y cabezas humanas en el capitel, que sostienen el frontispicio, flanqueado por dos putti que tocan la trompa y a su vez por flameros. El frontispicio presenta un trozo de entablamento liso, en el que muere la parte superior del vano, arquitrabe, friso y cornisa idénticos a los de la portada, con la salvedad que en el friso la cabeza central es masculina y es atacada por dos pájaros monstruosos cuyas colas se convierten en roleos que mueren en cabezas de león y que en los extremos en lugar de las historias de Hércules hallamos a un lado un animal similar a una leona y al otro un atlante arrodillado. El conjunto queda coronado por dos animales fantásticos, una suerte de panteras emplumadas, enfrentadas y unidas por el cuello, rematadas por una máscara. En la parte exterior de los balaustres, encontramos los dos salvajes que figuraban en el contrato, blandiendo una clava y acompañados de un león.

La inscripción, que hallamos en uno de los roleos del friso de la portada, nos indica que la obra se concluyó en el plazo estipulado, pues en ella figura el año de 1543. Hay que señalar que la obra que hoy se conserva tiene construido un tanto más a ambos lados de la ventana, y que incluso se ve el arranque de otros dos vanos en el piso superior, pero pienso, al igual que sucede con la galería superior del patio, que se trata de una obra posterior.

Sin duda, la fachada de Riquelme es la obra más espectacular de las que había hecho Fernando Álvarez hasta el momento, pero que no es sino una evolución de las portadas y elementos decorativos que había realizado hasta aquel entonces. La fantasía, y en cierto modo la libertad, que demuestra a la hora de combinar elementos figurativos y ornamentales no impide que vuelva a utilizar motivos que ya había empleado en obras anteriores. Ahí están las columnas abalaustradas con capitel de orden compuesto con motivos figurativos que aparecen en Ponce de León, zoomórficos allí y antropomórficos en Riquelme; los roleos que se rematan en cabezas de animales, que ya están presentes en la fachada del oratorio de fray Jordán; el orden compuesto con cabezas en lugar de caulículos, cabezas de león en el oratorio de fray Jordán, humanas y de caballo en la portada de Gracias de Santo Domingo, caballos en Ponce de León y humanas y simiescas en Riquelme; por no hablar de la forma y distribución de ovas, gotas y cuentas en Riquelme y Ponce. Además, hay que tener en cuenta que el concepto de edificio es muy similar en ambos casos. Hay un interior, cuya parte más monumental es la galería del patio más apegado a la tradición gótica y una fachada radicalmente moderna y cuajada de símbolos paganos, pregonando a toda la ciudad del poderío, la modernidad y el bagaje cultural de sus dueños.

NOTAS

1. BARRIONUEVO CONTRERAS, Francisco José y AGUILAR MOYA, Laureano: "Palacio de Riquelme. Jerez de la Frontera (Cádiz). Apoyo Arqueológico a obras de limpieza y consolidación", en Anuario Arqueológico de Andalucía 1996. Informes y Memorias. Sevilla. Junta de Andalucía. 2001. pp. 26-29.

2. Los motivos escultóricos de estos cimacios se encuentran muy deteriorados, pues fueron raspados al prepararlos para ser recubiertos con estuco a comienzos del XIX. Si a esto sumamos el estado de abandono en que se encuentra el inmueble desde hace más de cuarenta años, lo que debe extrañarnos no es el mal estado de conservación de estos motivos escultóricos, sino que aún estén aquí. De hecho, el palacio Riquelme permanece cerrado y en avanzado estado de deterioro en el momento en que se escriben estas líneas, por lo que nos hemos visto obligados a analizar la obra a través de las fotografías que amablemente nos han cedido Rosalía González (directora del Museo Arqueológico Municipal) y Manuel Marín, de Bodegas Tradición.

3. ARCHIVO DE PROTOCOLOS NOTARIALES DE JEREZ DE LA FRONTERA. 1542. Oficio V. Rodrigo de Rus. Tomo I, fol. 53 vto. y ss. 4. ARCHIVO MUNICIPAL DE JEREZ DE LA FRONTERA. Actas Capitulares. 1543. Fol. 473 vto. y ss. 29 de enero. Citado por GUZMÁN OLIVEROS, Natividad y ORELLANA GONZÁLEZ, Cristóbal: "El palacio renacentista de Riquelme (Jerez 1542)", Revista de Historia de Jerez. Jerez de la Frontera. 2001. Nº 7. pp. 49-75. La comisión de caballeros capitulares estaba formada por los veinticuatros Luis Suárez de Carrizosa y Bartolomé Núñez de Villavicencio, los jurados Alonso de Fuentes y Diego de Coca y el corregidor.

5. La inscripción fue publicada por primera vez por SÁNCHEZ VILLANUEVA, Juan Luis: Monumentos con arte Jerez. Jerez. AMPA Claustro de La Merced. 2011. p. 102.

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