Pretérito perfecto

Sobre la construcción de la iglesia de Santiago

JUSTO al otro lado del recinto amurallado al que se encuentra San Miguel y frente a una de las puertas de la ciudad islámica, afirma la tradición que se fundó una ermita dedicada a Santiago, quien cuenta la leyenda ayudó a las huestes cristianas en la conquista de Jerez. Parece que la ermita se estableció en época de Alfonso X, aprovechando una edificación militar musulmana. Por Mesa Xinete conocemos que ya había sido erigida en parroquia en 1362, sin embargo grueso del edificio actual no se levantó hasta el siglo XV. La zona más antigua que se conserva es la capilla mudéjar de La Paz, que según los últimos estudios parece que fue levantada hacia 1430. Respecto a la cronología de la obra gótica, el único autor que hasta el momento se había ocupado de la historia constructiva era Hipólito Sancho, quien situaba el inicio de las obras en torno a 1489.

La iglesia es de planta rectangular, destacándose fuera de ese rectángulo tan sólo la estructura pentagonal del ábside. Consta de tres naves, la central de mayor altura, cubiertas por bóvedas de crucería, a excepción de las dos correspondientes a la capilla mayor, que lo hacen por bóvedas de crucería con terceletes. Las bóvedas vienen sustentadas por seis pilares exentos (que tienen su réplica en los muros perimetrales en otros idénticos) de planta romboidal decorados con baquetones. En el muro, perimetral encontramos un baquetón que marca la línea de imposta y que se quiebra bajo las ventanas, siendo estas arcos apuntados con tracería intensamente restaurados a finales del XIX.

Al exterior, el edificio presenta tres portadas góticas. La de la epístola ofrece una distribución similar a la de las portadas laterales de San Miguel, y está situada entre dos contrafuertes y decorada profusamente con motivos vegetales y antropomórficos. La del evangelio carece de la rica decoración de la anterior, resultando una versión simplificada de la misma. La fachada principal, desarrollada entre dos contrafuertes, se divide en dos cuerpos. La parte inferior, que corresponde a la puerta de ingreso, se resuelve mediante un arco apuntado y abocinado coronado por un gablete, mientras que la superior lleva otro arco apuntado en el que se inscribe una hornacina. Aunque ésta, como la torre que remata la fachada se deben a las trazas de Diego Moreno Meléndez y se construyeron durante el siglo XVII, el cuerpo de la fachada es obra de los últimos años del XV o primeros del XVI, pues en el escudo real que figura en su puerta se pueden observar en la parte inferior las armas de la ciudad de Granada, plaza que no fue conquistada hasta 1492.

Es evidente que el edificio toma como modelo la Catedral de Sevilla, siendo sus conexiones con San Miguel más que evidentes. Sancho de Sopranis atribuye sus trazas a Alonso Rodríguez, al que también vincula con la construcción de la Prioral de El Puerto de Santa María, edificio estrechamente relacionado con el que nos ocupa. En ambos edificios encontramos similitudes en el ábside muy desarrollado y exento que ambas iglesias poseen, en la ausencia de crucero, en los pilares de planta romboidal y en la riqueza decorativa de las portadas. Así mismo encuentra conexiones en las ventanas ciegas del ábside (hoy abiertas en Santiago) y en los arcos peraltados de los muros perimetrales.

Una observación de la fábrica actual de Santiago nos permite hacer ciertas matizaciones a las tesis de Sancho. Si ponemos atención, podemos apreciar que los estribos de las esquinas de la fachada principal y los que flanquean la portada que encontramos en esta fachada, son muy similares a los de San Miguel: los estribos prismáticos se embuten en una estructura cilíndrica. Además, en los dos tramos de los pies del muro exterior de la epístola encontramos el mismo baquetón que se quiebra bajo las ventanas. Pensamos que esta zona del templo corresponde a una primera fase de la construcción gótica contemporánea muy influida por la primitiva obra gótica de San Miguel, que abarcaría una parte de los muros perimetrales: el occidental y el de la epístola hasta la portada correspondiente. Respecto al interior, no creemos que en esta primera fase se alcanzase a más de realizar los dos pilares inmediatos volteándose sobre ellos el primer tramo de bóveda de la nave central, de crucería con espinazo, idéntico al de la Catedral de Sevilla.

Un documento de 1496 puede servirnos para datar la construcción de esta zona de la fábrica gótica de Santiago. El 7 de diciembre de este año el cantero Sancho Ferrandez explicaba al Cabildo “que la Justicia e Regimiento de esta çibdad ovieron dado una calle que esta por donde el yva a su casa para faser hedefiçio en la yglesia de santiago de esta çibdad en manera que para pasar a su casa no puede pasar por no caber syno un onbre y lo angosto que esta fecho por ensanchar la dicha yglesia segund es notoryo de lo qual Resçibe daño”. Por este testimonio vemos que se estaba trazando una nueva la iglesia. La única zona en la que el edificio se encuentra próximo a las casas es precisamente la fachada, sector que consideramos el más antiguo por las similitudes que ofrece con la parroquia de San Miguel. Además, como veremos más adelante, por estas mismas fechas se estaba construyendo la capilla de la familia Carrizosa en San Juan de los Caballeros, que presenta al exterior unos estribos idénticos a los de las esquinas de la fachada principal de Santiago, con lo que la datación de esta zona parece confirmada.

Las fechas en las que se comienza la reconstrucción de Santiago, que son las mismas en las que Alonso Rodríguez asciende a la maestría mayor de la Catedral de Sevilla, nos inclinan a pensar que es este maestro el responsable de las nuevas trazas, que si bien integrarían la obra existente, aportarían la nueva cabecera y el trazado de las bóvedas. Pero también corresponden al final del periodo que ocupa dicha maestría Juan de Hoces. Ya Hipólito Sancho señalaba la similitud de Santiago con la Prioral de El Puerto, quien él creía trazada por Alonso Rodríguez, pero nuevos hallazgos documentales vienen a quitar la razón al historiador portuense. La Prioral comienza a construirse en torno a 1480, pues este mismo año el Cabildo de El Puerto escribía al Duque de Medinaceli (señor de la villa), diciendo que “a querido obrar vuestra señoria en la dificaçion de la yglesia que nuevamente en esta villa es començada”. La dependencia de esta iglesia con la Magna Hispalensis, y la cronología que aportan los documentos parecen indicar que el tracista de el edificio portuense no es otro que el por aquel entonces maestro de la obra sevillana, que no es otro que Juan de Hoces, quen se estrena en el cargo en 1478. Su maestría duró precisamente hasta 1496, cuando ya Santiago estaba en obras, por lo que muy probablemente las trazas definitivas de este templo (similar a la Catedral de Sevilla, pero sobre todo muy parecido a la Prioral de El Puerto) se deban a Juan de Hoces.

No mucho más tarde y siguiendo las mismas trazas con algunas modificaciones, hubo de conlcuirse el resto de la iglesia, pues las diferencias estilísticas con la zona más antigua no son muy grandes. Al agrandarse el templo hacia la cabecera, se procedió a la continuación de los pilares (en el mismo estilo en que estaban iniciados) y a la posterior cubrición de las naves. Hay que tener en cuenta que las bóvedas de la nave central originarias de este templo eran diferentes a las actuales, modificadas durante la restauración decimonónica. En un principio la nave central (a excepción del primer tramo) se cubrió con bóvedas de crucería con terceletes, como podemos comprobar en un plano realizado en 1695 por Lorenzo Fernández de la Iglesia y José Tirado, por lo que se puede apreciar que las diferencias con el tramo primitivo de San Miguel son sustanciales.

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