"Por debajo de cada uno de los tópicos existentes hay una verdad"

  • El dramaturgo Salvador Távora, objeto de estudio en la Fundación Bonald

El dramaturgo Salvador Távora fue ayer objeto de la conferencia del doctor de la Universidad de Murcia César Oliva Olivares dentro de una nueva sesión del Seminario Permanente de la Fundación Caballero Bonald sobre autores y textos dramáticos andaluces.

Távora, que estuvo en la sesión, reconoció que "ser objeto de estudio en un sitio como la Fundación Caballero Bonald también te ayuda a estudiarte tú mismo. Hay cosas que uno hace por inercia, por impulso, y los impulsos llevan implícita una serie de factores que después tú no puedes analizar. Verlo analizado por otro desde fuera siempre es un aprendizaje y llegar a conocerte". El autor insistió en que su estilo "no tiene clasificación. Cuando las cosas no tienen clasificación es porque no están terminadas y al no estar terminadas siempre hay una esperanza de hacer más conquistas estéticas, en el sentido social y en todos los sentidos. Una obra, en el campo del arte, jamás se debe de dar por terminada. Nosotros estamos arrastrando un pasado pero con los ojos puestos en un futuro. El pasado nos sirve para el futuro".

También reconoció que "en nuestros espectáculos no ha faltado nunca el compromiso social. El arte siempre lleva implícito un signo social o de compromiso, aún por encima de la voluntad del artista . Hoy se está tendiendo a un descompromiso del arte , pero volver a entender el compromiso del arte es fundamental. Tiene que ser un arte para el deleite de los sentidos, pero que a la par contribuya a una sociedad mejor".

Távora señaló asimismo que elementos como el toro, el caballo o el flamenco, presentes siempre en sus espectáculos, "no son tópicos. Son tópicos cuando se desvirtúan y en el toro por ejemplo la muerte es real, hay un componente dramático increíble. Debajo de cada tópico hay una verdad, y un tópico es una costumbre, una forma de vida, una cultura, y la cultura a veces tiene una verdad. Esa verdad queda oculta cuando hay bisutería por encima, pero en la lidia reglamentaria por ejemplo no hay ningún tópico. Hay una costumbre, una tradición ".

Por su parte, César Oliva destacó del teatro de Salvador Távora "su apego a la tierra. Es decir, desde el principio hasta el final Salvador ha estado siempre muy pendiente de todo lo que sucede a su alrededor, y su teatro ha sido siempre un reflejo de la realidad".

En su opinión, "esto es interesante en un autor que empezó con espectáculos fundamentalmente de cante y baile y nada más, pero luego se ha impregnado de una serie de temas que luego se ha llevado a su terreno. Eso es lo más genial de su obra".

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