Crítica de Cine cine

El detective incorpóreo

Phantom Boy

Animación, Francia, 2015, 84 min. Dirección y guión: Alain Gagnol, Jean-Loup Felicioli. Música: Serge Besset. Con las voces originales de: Edouard Baer, Jean-Pierre Marielle, Audrey Tautou.

La maquinaria nostálgico-promocional en torno al spin off de Buscando a Nemo va a ensombrecer injustamente el desembarco en la cartelera de otro filme de animación, este Phantom Boy que nos ocupa, tocado por esa extraña magia de la artesanía, el trazo manual, las dos dimensiones y una concepción narrativa que no necesita demasiados paños calientes para con la infancia o la concepción de sus figuras como productos de merchandising como estrategias de seducción.

Los creadores de Un gato en París regresan con una nueva aventura que bebe directamente del cine negro, de sus ambientaciones urbanas, sus detectives, sus villanos (¡picassianos!) y sus periodistas de investigación, para lanzarse al vuelo fantástico por el skyline neoyorquino de un niño enfermo que tiene la capacidad de emanciparse de su cuerpo para poner su mirada ubicua al servicio de la ley y el orden amenazado.

Gagnol y Felicioli resuelven el reto con la simple estilización del trazo, en formas planas y colores básicos, incorporando el expresionismo como fondo de luces y sombras en el que todo funciona con una pasmosa fluidez, limpieza y armonía tonal.

Phantom Boy juega en una división intermedia entre la fábula infantil y el relato adulto, haciendo de su propia autoconciencia un elemento no tanto de complejidad posmoderna como de celebración de los cuentos como espejo de ritos de tránsito e iniciación. Y de paso, nos regala una de esas imágenes maravillosas que sólo la animación puede materializar: la de un niño de luz suspendido en la noche cuyos contornos van difuminándose poco a poco hasta desaparecer.

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