¿El día que descubrí una nueva forma de lectura?

Lectores sin remedio

ERA un 23 de abril, día en el que medio mundo celebra actos en honor del libro, mientras el otro medio simplemente ignora que haya algo que celebrar y menos en torno al libro. Dicho día, como les digo, retomé una vez más la lectura del 'Día de la Independencia', celebrado libro de Richard de Ford, y por vez primera reparé en la rara relación que desde hacía algún tiempo estaba teniendo con la mencionada novela. Recuerdo que lo adquirí hace ahora casi dos años después de haber leído aquella otra novela de Ford 'El periodista deportivo'. De ahí saltar a la siguiente aventura de Frank Bascombe parecía lo más natural y tanto más si ese segundo libro protagonizado por el personaje, venía precedido de la concesión del Pulitzer de 2005. Pero algo sucedió… Lo cierto es que después de dos años sigo leyendo este 'Día de la Independencia', sin que pueda atribuir a sus 566 páginas la justificación de tan prolongada lectura. La primera vez que interrumpí la lectura de la novela creo que fue motivada por mi interés por la primera entrega de la trilogía Millenium, 'Los hombres que no amaban a las mujeres'. Después de aquella interrupción siguieron otros libros hasta que reparé nuevamente en el olvidado ejemplar de la novela de Ford. Así que retomé el viaje de Frank Bascombe trufado de historias paralelas, y comencé a sentir que esa lectura me resultaba tan atractiva como la necesidad imperiosa de parar, de hacer un alto y darme un respiro con otro libro. Esto sólo me había sucedido hasta ese momento con libros que, tras las primeras páginas, dejaron de interesarme y a los que sin remordimientos abandonaba para siempre. Pero era la primera vez que necesitaba descansar, cada cierto tiempo, de la lectura de un libro que me interesaba cada vez más, intercalando entre las cada vez más frecuentes interrupciones otros libros. Y llegó otro 23 de abril sin saber cuántos libros he leído o abandonado tras el inicio de la lectura del 'Día de la Independencia' hace casi dos años. Tampoco sé cuantos habré de leer antes de terminarlo, aunque esto último empiezo a dudarlo, pues si al comienzo de su lectura las interrupciones eran después de unas decenas de páginas leídas, ahora son apenas unas líneas después de reiniciada la lectura cuando me veo imposibilitado de continuarla. Acabo de leer 'Némesis' de Philip Roth y ya Frank Bascombe me llama desde las páginas de su libro. ¿Habré caído en una rara y desconocida forma de lectura? He repasado las notas de Borges sobre libros desconocidos o inventados, bibliófilos o bibliotecas eternas, pero no termino de encontrar algo que explique el fenómeno. Seguiré buscando.

Ramón Clavijo Provencio

Fund. Biblioteca Manuel Ruiz Luque, 2007.

La historia del libro y de la lectura desde hace ya unos años está gozando de un buen número de interesados y, sobre todo, de investigadores. En esta misma página varias veces hemos hecho mención de universidades, fundaciones e investigadores dedicados a este tema. Pues bien, una buena muestra y un excelente libro que aborda la lectura en las Indias es este Catálogo que se elaboró con motivo de la exposición bibliográfica celebrada en Bogotá, en marzo de 2007. Después del interesantísimo prólogo a cargo de Juan José Amate Blanco, en el que va desgranando los libros que se exportaron a Indias y los que fueron imprimiéndose en los reinos americanos una vez que la imprenta llega a aquellas tierras, el Catálogo hace un repaso ilustrado y detallado de los mejores ejemplares de fondos de la biblioteca Ruiz Luque de los siglos XVI al XVIII que formaron parte de la citada exposición. Catálogo para los interesados en la historia del libro y la lectura. J.L.R.

Antonio Morales Benítez, Ayto. de Jerez, 2008.

De vez en cuando no está mal destacar de la bibliografía jerezana algún estudio, para que así no perdamos de vista o nos olvidemos de nuestra historia local. Y he optado por el trabajo que fuera galardonado con el Premio Manuel Esteve en su sexta edición, dedicado a la figura de uno de los republicanos más influyentes de nuestra ciudad en ese periodo tan convulso de la historia de España que fue el comprendido entre el último tercio del siglo XIX y el primero o incluso primera mitad del siglo XX: Manuel Moreno Mendoza. Pero Antonio Morales, su autor, no se detiene o se centra exclusivamente en la enorme figura de Moreno Mendoza, sino que estudia el movimiento masón en la provincia en dicho periodo, movimiento al que perteneció el propio Moreno. Y como el gran republicano jerezano ya tiene su estudio, ¿cuándo veremos el de otros protagonistas, no menos importantes que Moreno Mendoza, que llenan con sus nombres nuestra historia, caso por ejemplo del abogado José Barrón? J.L.R.

Javier Marías. Alfaguara, 2011

Tanguy Viel. Acantilado, 2011.

Desde hace algún tiempo sigo con interés el interesante catálogo de esta editorial (ya destacada por su cuidada estética), que esperamos no decaiga por una excesiva oferta. Hasta ahora la proporción de novedades interesantes supera con creces las prescindibles, a la vez que nos sigue sorprendiendo gratamente con novelas fruto de autores no excesivamente conocidos en nuestro país, como es el caso. 'París-Brest' es una inteligente novela sobre los límites entre lo verdadero y lo falso que protagoniza un joven Louis, que tras un delito cometido en Brest huye hacia la capital gala. Algunos años después vuelve a su ciudad natal pero con un manuscrito autobiográfico bajo el brazo, con el que al parecer pretende ajustar cuentas con su pasado. Y en ese juego en el que no dejará títere con cabeza, empezando por su familia y terminando por la realidad de aquella ciudad de provincias que fue escenario de su juventud, nos asaltará pronto la pregunta: ¿qué es realidad y qué ficción en el manuscrito de Louis? R.C.P.

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