El 'diagnóstico' que Goya no tuvo

  • Aurelia María Romero Coloma y Francisco José Soto publican un estudio en el que desvelan la supuesta enfermedad que llevó al artista a realizar ciertas obras; se presentará el lunes, en la Escuela de Hostelería

Dos agujeros en el sombrero sujetan sendas velas que alumbran al artista. El insomnio visita de nuevo las noches de Francisco de Goya, que se levanta de la cama y decide plasmar en la tela sus pesadillas. Se autorretrata, con gesto insolente, mira en tono chulesco al espectador. Le dice algo así como: "Aquí estoy, he sufrido, pero sigo vivo, ¿qué tienes que decirme?". Son las consecuencias de su enfermedad, de sus obsesiones, que refleja en sus obras y que relata la obra La influencia de la enfermedad de Goya en su pintura (EH Editores), de la doctora en Historia del Arte Aurelia María Romero Coloma y el médico de familia Francisco José Soto Febrer, que se presentará el lunes 20 de diciembre, a las 21 horas, en la Escuela de Hostelería.

La obra nace de una conferencia que ambos autores ofrecieron el año pasado sobre los enigmas y la resolución de las claves que han rodeado siempre la mala salud de hierro del pintor. "Me surge esta idea al analizar en profundidad las Pinturas Negras del artista, las que realizó entre 1820 y 1823 en su casa, la 'Quinta del Sordo'. Comienzo también a estudiar sus autorretratos y a preguntarme qué enfermedad padeció en realidad el artista. Porque siempre se había dicho que si era sífilis, saturnismo (por chupar los pinceles, que estaban llenos de plomo)". "Todas estas teorías -añade Coloma- empiezan a ser desbancadas por nuevas ideas y me pongo en contacto con Francisco José. Se fragua así una tesis definitiva que marcará un antes y un después dentro del marco de los padecimientos de Goya, ya que lo que el pintor padecía era una enfermedad autoinmune, todo ello combinado con su trastorno de la personalidad. Una mañana se levantaba eufórico, y al día siguiente estaba totalmente deprimido, inducido por la propia dolencia".

El libro consta de dos partes: por un lado la influencia de la enfermedad en sus obras, y en la segunda se desgranan las posibles hipótesis de enfermedad, hasta llegar a la que finalmente los autores creen que padece, con incluso comparaciones con casos clínicos.

Según los autores de este libro multidisciplinar, en el que se funden pintura y medicina, es la primera vez que se menciona que Goya tuviera esta dolencia en España, "ya que hay teorías en el extranjero que propugnaban que el artista de Fuendetodos tenía un fondo inmunológico, combinado con un trastorno depresivo. Nosotros hemos volcado esto y lo hemos centrado en enfermedad autoinmune pero asociada con un trastorno de la personalidad que le hacía exagerar las expresiones y el color".

Se han analizado 14 pinturas, una por una, y alguna que otra obra cuando estuvo convaleciente en Cádiz en 1792, como la que hizo en agradecimiento a su amigo el comerciante Sebastián Martínez, que lo cuidó durante su recuperación. "Sin embargo, en esta preciosa obra, curiosamente, no aparece ningún trastorno de su enfermedad. Algo que no quita que más adelante haga unas pinturas religiosas 'absurdas', que se encuentran en la iglesia de San Antonio de la Florida, en Madrid".

Aurelia María es una experta en Francisco de Goya. Un artista obsesionado con las brujas, el destino y la muerte. "Él creía en las fuerzas demoníacas y sus horribles pesadillas las llevaba al lienzo. Creo que es uno de los artistas más importantes dentro del panorama, ya no solo nacional, sino universal. Un genio que puede considerarse el precursor del expresionismo, del movimiento abstracto y del impresionismo. Se adelantó a todos los movimientos importantes del siglo XX. Era un amante de la libertad, muy agradecido, aborrecía la opresión, la guerra, algo que se puede comprobar en sus obras bélicas".

Una afección que le hace crear unas pinturas magistrales, "no las más bonitas", pero sí "las más universales porque en ellas está su genialidad, su propio concepto de lo que es la vida, la muerte y la enfermedad. En este libro se muestra un Goya diferente, en el que muy pocas personas había reparado".

A la vista está la publicación de una monografía, en la línea del estudio de Goya, pero sobre Van Gogh y la enfermedad que le llevó al suicidio, con comparativas también de casos clínicos, que verá la luz el próximo año.

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