"El disco está alargando su agonía"

  • En la serie Arianne de su sello Enchiriadis, Raúl Mallavibarrena publica la grabación de un concierto que su grupo Musica Ficta dio el año pasado en la Hispanic Society de Nueva York

Raúl Mallavibarrena (Oviedo, 1970) creó Musica Ficta en 1992 como un conjunto dedicado básicamente a la polifonía del Renacimiento. Aunque sus intereses y su actividad se han ido ampliando a otros repertorios, el grupo volverá a sus orígenes en el próximo Femàs, en el que participarán con un monográfico dedicado a Cristóbal de Morales. Acaba de salir al mercado su último disco, la grabación de un concierto neoyorquino.

-¿Cómo surge la idea de publicar este disco salido de una grabación en directo?

-El año pasado hicimos una gira por Nueva York y Miami. El concierto de Nueva York lo organizó la Americas Society y tuvo lugar el 27 de febrero en la sala de los Sorolla de la Hispanic Society. Yo no tenía ninguna intención de grabar aquello, pero sí lo hicieron los organizadores, después de pedirnos permiso lógicamente, y con la idea no de publicarlo sino de conservarlo en su archivo. Pasados un par de meses me mandaron una copia de la grabación, que anduvo rondando por mi mesa un tiempo. Yo no suelo escuchar nunca grabaciones de mis conciertos, pero esta sí la puse un día, sin ninguna intención de publicarla ni nada, pero, para mi sorpresa, la toma era aunque un poco lejana muy equilibrada, y me pareció que la mayor parte del concierto tenía calidad, al menos un 60% de las piezas estaban muy bien. Y claro, un concierto en Nueva York no se hace todos los días. Así que hablé con un técnico de sonido, arreglamos algunos ruiditos, reordenamos las obras y nos quedó un disco de aproximadamente cuarenta y cinco minutos, por lo que decidí publicarlo en la serie Arianne de mi sello Enchiriadis, que es la serie económica. Ahora fui yo el que tuve que pedir permiso a la Americas Society, y eso dilató un poco el proceso de publicación, pero aquí está ya.

-Las visitas de Musica Ficta a Estados Unidos se están convirtiendo en anuales. ¿Qué acogida tienen sus conciertos?

-Estuvimos hace dos años en la costa oeste, en Seattle y San Diego. El año pasado, en Nueva York y Miami, y justo dentro de un mes volvemos a Seattle, pasando por México: hacemos una versión ampliada de Músicas viajeras, un programa que fue objeto de un anterior disco en esta misma serie. La acogida es muy buena. El americano es un público muy cercano y muy cálido. Los conciertos de San Diego y Miami fueron para unas sociedades filarmónicas de ámbito más o menos privado. Pero el concierto de la Hispanic Society fue de relumbrón y el festival de Seattle es muy importante: se celebra en la catedral, un espacio muy grande, y lo visitan grupos de gran relevancia. Lo peor de los viajes a los Estados Unidos es la cuestión burocrática de los permisos; sin visado de trabajo no das un concierto, y se pierde una cantidad de energía y de dinero considerable, pero es un escaparate para el grupo muy importante.

-El programa del concierto de Nueva York y por tanto del disco se titulaba Columbus: la puerta del Nuevo Mundo, ¿puede comentarme su contenido?

-Cuando estuvimos en Seattle presentamos un programa titulado Hispaniarum rex, que contenía música española de los reinados de Felipe II y III, y de propina cantamos el Hanacpachap cuisicuinim, una pieza del siglo XVII que hizo un religioso español en el virreinato del Perú en lengua quechua, y a la gente le gustó muchísimo. Entonces se me ocurrió preparar un programa de música colonial, que en parte yo había hecho ya también hacía unos años en la Casa de América en Madrid, y lo preparamos tanto para el CNDM como para la gira estadounidense. Contiene algunas piezas en lengua indígena (quechua, nahuatl) y música colonial de compositores que trabajaron tanto en México como en Perú entre el siglo XVI y principios del XVIII, como Gaspar Fernández, Juan de Araujo o Juan Gutiérrez de Padilla.

-Este año Musica Ficta participa en el Femàs con uno de sus primeras producciones, el Réquiem de Cristóbal de Morales.

-Sí, es uno de mis programas talismanes. En los 90 lo hicimos mucho en distintas ciudades de España y hasta en Noruega, y lo grabamos en 1998. Desde entonces lo he repetido de vez en cuando, pero llevaba años sin hacerlo. Presenté al festival varias opciones de polifonía sevillana y al final se optó por esta. Lo haremos a dos voces por parte y a cappella, lo que le da una fuerza dramática muy especial, mayor a la que se logra con la otra forma en que también lo hemos hecho a veces, con solo cinco voces (una por parte) y órgano, de donde salen otros colores, todo suena más barroco si se quiere.

-¿Cuál es la situación de la polifonía renacentista en España desde el punto de vista profesional?

-Sorprendente. Los festivales se interesan por oleadas. Hay años que no piden otra cosa y otros en los que es imposible vender un programa de polifonía. Le cuento una anécdota: Musica Ficta es el único conjunto que tiene una integral grabada de las villanescas de Francisco Guerrero, en unos discos que hicimos en Ronda, con subvención incluida de la Junta de Andalucía. Pues bien: jamás nadie nos ha pedido un programa monográfico en torno a estas obras, que son piezas muy amenas, que funcionan muy bien para el público. Nunca. He podido meter alguna en programas dedicados a Cervantes, a la música andaluza, a la Navidad… pero un monográfico no lo hemos hecho nunca, ni en Andalucía. Por suerte somos muy versátiles, y ofrecemos también programas barrocos o medievales. De hecho, ahora estoy retomando el hilo con la polifonía renacentista, porque desde 2012 no habíamos hecho ni un concierto.

-¿El disco sigue siendo un producto rentable?

-Creo que está alargando su agonía. El disco como formato de plástico y cartón da los últimos coletazos. Por una mera cuestión de regeneración biológica. Los jóvenes prefieren usar otros formatos. Además los discos se han convertido en un problema en muchas casas: ocupan espacio, generan polvo y son antiecológicos. Las grabaciones se seguirán haciendo, y habrá que buscar otras compensaciones, porque ahora mismo lo que se ingresa por las descargas no da para la amortización del trabajo. Creo que nadie ha encontrado todavía la clave ni la solución.

-Con Músicas viajeras inició la difusión de su trabajo también en vídeo. ¿Seguirá por esa línea?

-La idea original era sacar un DVD, pero luego me desanimé porque era más caro de lo que pensaba y además fue el momento en que las ventas de discos empezaron a caer terriblemente. Aproveché los archivos de vídeo que habíamos grabado para difundirlos por Youtube, y creo que fue un acierto; algunos llevan ya más de 40.000 visitas, y estoy convencido de que gracias a eso nos han salido conciertos. De Hispaniarum rex hicimos también un documental de unos 20 minutos. Mi idea es seguir grabando imagen: publicas un vídeo en una de estas plataformas de Internet y al instante te están viendo en Sidney, esa es una herramienta de difusión de nuestro trabajo a la que no podemos renunciar.

Musica Ficta. Raúl Mallavibarrena Enchiriadis (Sémele)

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