La empresa de Fundición 'Gutiérrez y Cía.'

La ciudad de la historia

EN 1861, el maestro fundidor Ignacio Gutiérrez ya había instalado una primera empresa de fundición de hierro al final de la calle Porvenir, cercana a la entonces estación de ferrocarril. Aun así, esta primera fábrica quedó pequeña para la gran demanda de productos de hierro que demandaba la ciudad. Así, El 7 de julio de 1862, D. Ignacio Gutiérrez y D. Antonio Gallardo solicitaban al Ayuntamiento jerezano abrir una nueva fábrica de fundición de hierro en la zona de la Hoyanca de San Telmo, corralón esquina a calle Pavía n.º 2. La fundición estaba cercana al domicilio de maestro fundidor Ignacio Gutiérrez, quien residía en la calle San Justo, n.º 10.

Comenzaba así esta empresa de fundición, que recibiría el nombre de 'Gutiérrez y Cía.', una dilatada actividad que perduraría más allá de mitad del siglo XX. Ya en este siglo, la fábrica se trasladó a unos terrenos en la calle Ferrocarril, en el barrio de Vallesequillo, hasta su definitiva desaparición en los años 60 del siglo XX.

'Gutiérrez y Cía.' es la empresa responsable de numerosos elementos de hierro que existieron, o que aún existen, en nuestra ciudad. Si antes de 1861 los pedidos para elementos de hierro había que solicitarlos a las fábricas de fundición sevillanas, a partir de 1861, 'Gutiérrez y Cía.' será la encargada de surtir de todo tipo de elementos de hierro a la sociedad jerezana. Esta empresa de fundición jerezana se especializaría en todo tipo de rejerías, balcones, cancelas, columnas de hierro colado o fundido, farolas para el alumbrado de gas o eléctrico, vigas de hierro para la construcción que se generalizaron a partir de 1890, guardacantones, rótulos de hierro, kioscos, bancos, marquesinas, cabinas urinarias, etc. No sabemos bien si la empresa de fundición de hierro que coexistió con 'Gutiérrez y Cía.' en los años 60 del siglo XIX, sita en la calle Marqués de Cádiz n.º 14, tenía alguna relación comercial con 'Gutiérrez y Cía.'.

Muchas casas jerezanas conservan aún estos elementos férreos, sobre todo las finas columnillas de hierro que se instalaban en las entradas de los establecimientos o en los patios interiores para sostener las galerías. Muchos de sus elementos llevan impreso el sello de fundición, en donde el apellido 'Gutiérrez' aparece circundando la palabra 'Jerez' o dentro de primorosas cartelas rectangulares o elípticas.

Sabemos que ya en 1861 realizaron tres grandes farolas-candelabros, cada una de ella de trece quintales, para la plaza del Arenal, que costaron 10.800 reales, incluyendo los costes de colocación. Curiosos son algunos elementos férreos del mobiliario urbano jerezano que aún se conservan como las columnas para impedir el tránsito rodado de calle Doctor Mercado o los interesantes guardacantones en la esquina entre calle Eguilaz y Judería.

Ese mismo año de 1861 realizaron las rejas del nuevo jardín triangular situado frente a la portada lateral de Santo Domingo, hoy día circundando el monumento del marqués de Domecq que realizara el escultor de Marchena, Coullaut Valera. La cancela de hierro colado, junto con el acondicionamiento de la zona para jardín, costaron en su día 19.870 reales al Ayuntamiento jerezano. 'Gutiérrez y Cía.' fue la encargada de ensamblar y soldar los elementos de hierro para el Mercado de Abastos, construido entre 1873 y 1885 por el arquitecto José Esteve y López. Entre estos elementos férreos se encuentran las vigas de hierro y los dos pabellones para pescadería y recova (este último posteriormente desmantelado) que fueron diseñados por el maestro parisino Joseph Parish y fundidos en Marchiennes (Bélgica).

Finalizando el siglo XIX, y sobre todo a comienzos del XX, 'Gutiérrez y Cía.' se especializó en diseños modernistas bajo los dibujos que marcaba el arquitecto Hernández Rubio. Algunos ejemplos notables son la cancela de entrada a las bodegas Domecq en calle Espíritu Santo o las interesantes rejas modernistas del antiguo Banco de España, hoy Biblioteca Municipal. También realizaron todos los elementos de hierro -columnas y balconcillos de gradas- de la plaza de toros de Jerez durante su remodelación en 1894 por Hernández Rubio. Otro ejemplo son las rejas del Convento de Santo Domingo hacia la Alameda Cristina.

'Gutiérrez y Cía.' es otro ejemplo del esplendor industrial que tuvo Jerez durante el siglo XIX y principios del XX. Es muy probable que en los almacenes y depósitos municipales se encuentren piezas de esta fundición, que sería importante catalogar, restaurar y ponerlas en valor. Seguro que la ciudad lo agradecería.

Fco. Antonio García Romero

Eugenio J. Vega Geán

Centro de Estudios Históricos Jerezanos www.cehj.org

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