Flamenco

El espectáculo 'Mujeres' llega al Gran Teatro Falla

  • La obra reúne el baile de Merche Esmeralda, Belén Maya y de Rocío Molina

La inclusión de Cádiz en el circuito Flamenco viene del Sur de la Consejería de Cultura propicia que llegue a la capital uno de los espectáculos de mayor éxito de la temporada, la obra Mujeres, que reúne en una sola función el baile de artistas representantes de tres generaciones, como son Merche Esmeralda, Belén Maya y Rocío Molina. El espectáculo, que está producido por la Agencia Andaluza para el Desarrollo del Flamenco, se ha paseado ya por escenarios nacionales e internacionales, pues ha sido función principal del Flamenco Festival que produce Miguel Marín con paradas en Nueva York, Londres, París, etc. En todos los lugares donde ha sido representada, Mujeres -y la afirmación no es el tópico al uso- ha cosechado gran éxito de público y excelentes críticas: no en vano fue la elegida por los periodistas especializados, para recibir el Premio de la Crítica del pasado XII Festival de Jerez.

Para comprender las bondades de esta obra hay que remitirse a su propia génesis. Fue el productor Miguel Marín quien, consciente de la importancia del baile en los foros hasta donde lleva el flamenco, le propuso a la bailaora Merche Esmeralda la concepción de un espectáculo para la gira internacional de su Flamenco Festival. La artista sevillana pensó en una reedición de su creación homónima de 1996, en la que reunió, entre otras, a las entonces bailaoras emergentes Eva Yerbabuena y Sara Baras. Para la presente ocasión, la elección de las artistas acompañantes fue tan acertada como arriesgada, pues se pensó en bailaoras de prestigio consolidado que, además, pasean espectáculos propios y son cabeza de cartel allí adonde van. De un lado, Belén Maya, a la que le acompaña un aire de vanguardia sobre el que deja su personalísimo sello y, de otro, la malagueña Rocío Molina, la última revelación del género, una joven que encandila con el baile que nace de un cuerpo privilegiado y una amplia formación. Las dos aceptaron encantadas la propuesta pues, lejos de cualquier rivalidad, entre ellas reina una mutua y recíproca admiración. Y, para completar el equipo, se eligió como director artístico al maestro Mario Maya, quien afirma que su aportación no es coreográfica, sino de conocimientos: "Mis años sólo deciden cosas como el orden, los bailes los ponen ellas".

Aunque este mismo maestro sea de la opinión de que el baile ni se cuenta ni se habla, sino que se ve, en Mujeres, el espectador se va a encontrar con una plasmación positiva de la diferencia. La propia Merche Esmeralda lo adelantaba antes del estreno cuando afirmaba que uno de los principales valores del espectáculo era la desigualdad de los tres cuerpos y la diferente manera de bailar de cada una de ellas. Esa cualidad que nace de la oposición positiva está presente en los bailes que cada una de ellas ejecuta en solitario, pero se plasma de forma especial en los distintos 'pasos a dos' que firman. El primero de ellos lo comparten la más joven y la más veterana: Merche y Rocío enfrentan sus cuerpos desiguales en el baile conjunto de una granaína rematada en jabera llena de reminiscencias pastueñas. Más adelante, la pareja será la de Belén con Rocío que bordan un hermoso cuadro de danza de tinte contemporáneo sobre la base de unos antiguos romances cantados a palo seco. Al final, las tres artistas compartirán la escena con el baile jugoso de unos caracoles suya coreografía ha firmado Manuel Liñán. Entre uno y otro cuadro, el baile en solitario de cada una de ellas. El de Merche no podía ser otro que su suntuosa soleá con bata de cola, expresión excelsa de la escuela de baile sevillana. Belén hace unos tangos que miran por igual a Granada que al futuro, y Rocío se entrega en un apasionado baile por seguiriya pleno de fuerza y contención.

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