La estética de lo moderno

ME parece muy afortunado el criterio de ir incluyendo en la programación del Centro Andaluz de Arte Contemporáneo muestras de aquellos artistas jóvenes andaluces más significativos. Era algo que se estaba pidiendo a gritos y que, poco a poco, se va realizando con la importancia que ello acarrea por constituir el feliz encuentro con la realidad artística más inmediata y que hace llegar la referencia exacta de lo que acontece en una plástica andaluza con muy buenos argumentos para ser tenidos en cuenta.

Por eso es importante esta exposición de Julie Rivera, una de nuestras creadoras más afortunadas y que lleva bastante tiempo desempeñando una función de más que interesantes desenlaces artísticos. La muestra comisariada por Margarita Aizpuru nos conduce por muchos de los desarrollos conceptuales de esta artista y que se traducen en piezas de muy amplia y dispar naturaleza - vídeos, fotografías, maquetas -. Con ellas, la autora se introduce en complejos ideográficos donde se cuestionan muchos aspectos de la moderna sociedad, sobre todo aquellos que transmiten la existencia en las grandes urbes. Aspectos en los que ella lleva tiempo investigando y poniendo un especial énfasis en aquellos en los que intervienen, de modo estricto, un conjunto humano totalmente manipulado por la propia realidad de donde viven y actúan. Julie Rivera se interesa por los espacios públicos, por la arquitectura, por el urbanismo alienante de las ciudades, por los desenlaces físicos que interceden y ejercen una influencia determinante en el discurrir existencial de la gente.

La exposición del Centro Andaluz de Arte Contemporáneo ofrece la oportunidad de enfrentarse a una obra nueva, con unos argumentos plásticos y estéticos muy particulares, donde la realidad más inmediata se adecua a la perfección a un planteamiento artístico fácilmente asimilable y sin las asperezas significativas que ocurren en manifestaciones de este tipo en las que la asimilación es compleja y arbitraria. La obra de Julie Rivera ofrece, a la par que muchas perspectivas y matices significativos, desenlaces visuales muy atractivos para el espectador.

Maquetas de ciudades que muestran su abigarramiento estructural y en las que destaca un todoterreno, máximo objeto de deseo de esas macrociudades de donde la gente tiene que escapar buscando lugares de esparcimiento - las grandes superficies comerciales -, verdaderos oasis en ese desierto de existencia en el que se han convertido esas megalópolis. En los centros comerciales, se sale de la rutina existencial, se baila, se encuentra feliz acomodo en una arquitectura más provechosa que la de su entorno cercano, no encuentra estamentos cerrados, se abren perspectivas insospechados.

Todo esto son especialísimos centros de interés para una artista que sabe yuxtaponer la realidad a los parámetros de un arte que está mucho más allá que el que habitualmente se ofrece.

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