Tomasito. Cantaor, bailaor e instrumentista

"La etiqueta de rock andaluz no le sirve a la música que yo hago"

  • Su nuevo disco 'Y de lo mío ¿qué?' ha llevado a este artista, que triunfa en Nueva York, a juntarse con Chick Corea, Wynton Marsalis o Chano Domínguez

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"Desde chiquitito yo he bailao marciano". Tal vez por eso Tomás Moreno Romero (Jerez, 1969), Tomasito, no puede parar, ni siquiera mientras se presta a esta entrevista que atiende marcando el compás por palmas y zapateando mientras declara que "han sido siete años sabáticos sólo discográficamente porque yo no he parado. Por eso la gente me decía: 'Déjate de tantas colaboraciones. ¿Qué pasa con lo tuyo?'. Así que, tras recorrer medio mundo con Wynton Marsalis, Chano Domínguez, Chick Corea, Kiko Veneno y Jorge Pardo, a Tomasito le ha salido este disco, Y de lo mío ¿que?, con una discográfica "de lujo" como Nuevos Medios y "un título con guasa que tiene mucho que ver para todo el mundo. Porque no es como la palabra Filarmónica. Quillo, ¿tienes algo pa mí? Y de lo mío ¿qué?"

Con su cuarto álbum de estudio y siete años después de dar forma al celebrado Cositas de la realidad, este cantante, bailaor y compositor al que la crítica define como "soniquete de Jerez hecho rock" vuelve a contar con la producción de Tino Di Geraldo, con quien ha firmado todos sus trabajos discográficos salvo el primero. La mayoría de los temas se grabaron en Cinearte (Madrid) incorporando el sonido en directo de músicos como Muchachito Bombo Infierno o Luis de la Tota, y las letras y colaboraciones de Kiko Veneno, Germán Coppini o El Canijo de la banda jerezana los Delinqüentes, participantes de esta aventura genuinamente tomasiana. "Yo soy muy sociable, me gusta tratar con autores y músicos del rock, del jazz, del pop. Coges letras y haces tus propias mezclas e infusiones", comenta con regocijo.

En el disco hay un recuerdo para su pasado como Niño Robot o Niño Eléctrico: el tema De Marte a Miércole, que ahora recupera con sonido de blues. Por tientos lanza una canción de amor a sus babuchas favoritas, Lola y candela. Y de Huelva le ha venido la inspiración para Fandangos de Coppini, que ha compuesto junto al cantante de Golpes Bajos. "Germán me escribió parte de estas letras en 1999 y aún no las había grabado. Se las he dedicado porque, aunque musicalmente no tengamos que ver, me parece un buen hombre y me gusta interpretar sus canciones", sostiene.

Por rumbas, por tarantos o mientras conversa, el estilo de Tomás sigue siendo frenético, electrizante. Pero, considera él, "la etiqueta del rock andaluz no le sirve a lo que yo hago, que tiene más sentimiento negro, más ritmo. Si pienso en La leyenda del tiempo o en los primeros discos de Veneno, veo que aquello era más a lo opio y lo mío es más espídico y hiphopero. Es verdad que en mi nuevo disco hay matices de Kiko, sobre todo en el tema que él me ha escrito, La vida está mu mala, pero al conjunto no le encuentro parecido con nadie".

Entre los once cortes de este trabajo, que se presentará a todo lujo el próximo mes de marzo en el Teatro Lope de Vega de Sevilla y en el Villamarta -el día 12 y junto a Los Delinqüentes dentro de la oferta del Festival de Jerez-, se ha hecho un hueco la versión del Back in Black de AC/DC que Tomasito creó hace diez años. Lo hizo a partir de una libérrima traducción al español que le facilitó uno de los músicos de Habana Abierta y es uno de los himnos que nunca falta en sus conciertos más rabiosos, como los que protagonizó en la última edición del festival Territorios o en su multitudinario recital en Dakar. "Me mola mucho AC/DC desde que los escuchaba en los bares rockeros de Lavapiés. Ahora me he animado a grabarlo tras hacerme amigo de Angus Young a través del My Space. Dice que le ha gustado esta versión, que está incluso orgulloso. Lo cierto es que es muy igual pero muy flamenca, con sus riffs, backinblackeando".

Mezclas imposibles que Tomasito aborda con ese dominio del ritmo que se remonta a sus juegos infantiles en el barrio de Santiago, descubriendo la vida por palmas. "Es cierto que la bulería es uno de los palos más difíciles pero para mí es cómodo llevarla a mi terreno. Supongo que si me hubiera criado en un barrio de tangos sería otra cosa, pero en el de Santiago el 80% de lo que se lleva es la bulería".

En su caso, traspasar conceptos y romper esquemas, en la estela surrealista de su admirado Diego Carrasco, ha sido el motor de una carrera que le ha aproximado en los últimos años a Estados Unidos. Allí ha colaborado reiteradamente con el trompetista Wynton Marsalis. "Wynton está muy por la labor del flamenco, le fascina. Le interesa mucho la soleá, la diferencia de ritmos. El viene de Nueva Orleans, del algodón, de los negros del jazz y Kunta Kinte, así que lo quieras o no llevan la música en la sangre y saben que nosotros también la hacemos con el corazón".

También en Nueva York se ha atrevido a incluir pasos "de otro de los más grandes", Michael Jackson, en su coreografía para el homenaje a Miles Davis a cargo del quinteto de Chano Domínguez. "Chano ha llevado al terreno flamenco ese discazo que es Kind of Blue y yo me hago mis pataítas. ¡Y si vieras cómo se ponían todos en pie, como autómatas! Porque Miles y Jackson están más cerca de lo que pensábamos", fantasea Tomasito mientras se aleja imitando la caminata lunar del autor de Thriller.

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