Flamenco

El flamenco para niños

  • La obra de teatro musical 'Flamenquita' recorrerá distintos colegios de la provincia

Desde finales de enero y hasta abril, una obra de teatro musical va a recorrer cerca de medio centenar de colegios de la provincia. Se llama Flamenquita, la niña que perdió el compás y con ella se intenta acercar al público infantil el flamenco, trasladando una imagen divertida y agradable del mismo con la finalidad de despertar el gusto por este arte y el conocimiento de algunos de sus estilos básicos. Dirigida a niños y niñas de entre cinco y doce años, el alumnado de Enseñanza Primaria, la obra cuenta la historia de Flamenquita, "una niña sensible y muy extrovertida, algo disparatada, pero torpe y carente de habilidades para dedicarse a aquello que más ilusión le hace, el flamenco". Tanto el personaje como la obra son creación de Enrique Linera Cortés, un antropólogo que se ha metido en está ocasión en el papel de guionista y director, actividades que compagina con su trabajo como gestor cultural y que alterna con su faceta de investigador sociológico del flamenco y su entorno.

Cuenta Linera que, aunque sabía de la existencia de otros trabajos didácticos, nunca los había llegado a ver. Se refiere Enrique a la recreación de Alicia de Lewis Carroll que hizo el grupo de teatro sevillano Los Ulen, con la participación de la bailaora Rosario Toledo y el cantaor David Palomar, o al Flamenco en cuatro estaciones de Silvia Marín. La idea de esta nueva propuesta le vino a él de una forma totalmente casual: una amiga le pidió un día que le enseñase a tocar las palmas a compás, lo que le llevó a reflexionar sobre la forma más sencilla de transmitirlo. Ello, unido al hecho de que el mundo del teatro le fuese cercano, fue dando con el proyecto de enseñar las estructuras del compás flamenco no sólo a su amiga sino a los niños a través de un formato adecuado y, de ahí, a la exposición de algunos estilos o "palos" y, sobre todo, -destaca el autor- "por medio de una estética del flamenco más alegre y vivaz que fuera más allá de la visión oscura y apagada que en ocasiones se da y que no es atractiva para los niños". Pero, eso sí: "sin perder la autenticidad ni la profundidad".

Llega de esta forma Linera a concebir un personaje útil para llegar a los niños. "Divertido y alocado, pero con ritmo; con mucha vitalidad, pero muy perdida porque todo lo que añora está muy idealizado". Flamenquita se ve así abocada a darse cuenta de que todo lo que gusta tiene un proceso y un aprendizaje. Un proceso que es exigente y no tan alegre que termina por entristecerla, hasta que se da cuenta que puede llegar a hacer realidad su sueño y recupera la alegría. Para Enrique, la obra es una metáfora por la que se intenta transmitir a los niños que todo cuesta y que para hacer determinadas cosas hay que aprender y, aunque a veces sea doloroso, cuando consigues el objetivo, eres doblemente feliz. Ese objetivo de fondo se complementa con los objetivos concretos que se centran en el flamenco, para ofrecer un acercamiento a él muy activo y participativo, pues la audiencia va a aprender a tocar las palmas por medio del movimiento con el uso de frases claves o conjuros del tipo "Quiero tocar estas palmas a compás" con la que se introduce el compás de los tangos. De esa forma los niños salen de la función con la conciencia de que es divertido coger el compás.

Blanca Puente es la encargada de dar vida al personaje de Flamenquita, la niña que encontrará consuelo a sus penas en sus amigos inseparables Flamenquín (Antonio Labajo) y Palmerito (Jonatan Lande) quienes, junto con la profesora Flamenca (Lidia Cabello) y con la complicidad del público, le ayudarán a aprender. Hay otros personajes como los de Cantarina (Samara Montañés), Cajonito (Edu Gómez) y Sonanto (Joaquín Linera) y el de la propia Flamenquita Bailaora que dan vida al sueño artístico de la protagonista. Todos ellos desarrollan un hilo argumental en el que se alternan actuaciones flamencas con sesiones interactivas de palmas que van introduciendo los diferentes estilos -alegrías, tientos, tangos, soleares, seguiriyas y bulerías-- que van representando los distintos estados de ánimo por los que pasa la protagonista.

La obra, que fue presentada meses atrás en la Central Lechera, va a ser llevada a los centros escolares de Cádiz, Algeciras, Tarifa, Barbate, Vejer, Benalup, Arcos, Chipiona o Sanlúcar, más otras localidades de las comarcas de la Sierra y la Janda, gracias al patrocinio de la Consejería de Cultura (Agencia Andaluza para el Desarrollo del Flamenco), la Diputación Provincial (Fundación Prov. de Cultura) y la colaboración de la Delegación provincial de la Consejería de Educación. Igualmente, Flamenquita va a estar presente en el XI Festival de Jerez, donde podrá ser vista en el Centro Andaluz de Flamenco. La producción del espectáculo corre a cargo de la empresa Logia, Gestión del Patrimonio Cultural, las coreografías son de Lidia Cabello y la dirección musical de Joaquín Linera El Niño la Leo.

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