Patrimonio Legislación

Los fondos subacuáticos andaluces, camino de BIC

  • Seis áreas del litoral gaditano están protegidas como zonas de servidumbre arqueológica· Esta medida avanza un paso más en el 'blindaje' del patrimonio

Más vale prevenir que curar. Esta parece la premisa que ha guiado el tino de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía al iniciar el procedimiento de protección de los fondos subacuáticos de la comunidad como Bien de Interés Cultural (BIC).

Así, según la resolución del pasado 17 de enero, publicada ayer en el BOJA, la dirección general de Bienes Culturales ha declarado zonas de servidumbre arqueológica a los espacios localizados en aguas continentales e interiores de Andalucía, mar territorial y plataforma continental ribereña al territorio andaluz.

La traducción de zona de servidumbre arqueológica hace referencia a todas aquellas áreas en las que se presupone con fundamento -ya sea a través de documentos históricos o fuentes orales- la existencia de yacimientos. Vestigios que, a partir de ahora, alcanzan un nivel de protección cautelar exactamente igual que el patrimonio considerado BIC, aunque aún no se encuentren catalogados.

"Estamos justos en un paso previo a esa catalogación como BIC. Ahora mismo, estas zonas están incoadas no catalogadas", distinguía, técnicamente, la delegada provincial de Cultura de Cádiz, Dolores Caballero, que puntualizó que en las costas gaditanas se han protegido "seis áreas" que se suman "a las 31 que a mediados de mes se recogieron como zonas arqueológicas", otra nueva figura de la Ley del Patrimonio Andaluz que se distingue de las zonas de servidumbre en que en ellas hay pruebas fehacientes de la existencia de yacimientos arqueológicos.

Las zonas de la provincia gaditana que recoge el último BOJA comienzan con la Bahía de Cádiz, punto geográfico definido de "profundo interés arqueológico". Por su rico pasado histórico y con la intención "de desarrollar una zona de protección idónea" se ha elegido como Bahía de Cádiz un área cuyos límites no coinciden con la concepción actual de la Bahía. "Se ha querido seleccionar una zona que responda a una unidad histórica y para ello se ha optado por los límites que configuraban la Bahía gaditana en la Antigüedad, desde Rota hasta Sancti Petri", indica la resolución que, además, pone el dedo en la llaga: "Así se intentan cubrir zonas de la Bahía que cuentan con un rico patrimonio y que están sometidas a un fuerte deterioro antrópico, sobre todo dragados y expolio".

La zona de Trafalgar representa otra de las localizaciones a proteger tanto por las referencias de los autores clásicos -que colocan en el cabo el templo de la diosa Juno- como por los diferentes buques hundidos en sus costas a lo largo de la historia, destacando entre ellos los naufragios de la Batalla de Trafalgar de 1805.

El espacio natural de la ensenada de Bolonia, donde se ubica el yacimiento romano de Baelo Claudia, acota la tercera zona de servidumbre arqueológica en la provincia de Cádiz. Los múltiples hallazgos ocasionales y documentados de varios naufragios antiguos, especialmente la zona de Punta Camarinal (que desde el punto de vista de la navegación es una área de difícil paso para las embarcaciones), presume la fundada existencia de restos arqueológicos de interés.

El listado del BOJA continúa con el entorno subacuático de la Isla de Tarifa "donde existen gran cantidad de restos de diferentes cronologías y tipologías: desde la protohistoria hasta múltiples naufragios contemporáneos", apunta.

Las aguas de la Bahía de Algeciras también encierran siglos y siglos de historia submarina. De esta forma, "los resultados arqueológicos obtenidos en este área -recoge el texto- arrojan la suficiente información como para justificar la declaración, avalada por los hallazgos de la Zona de Campamento, ensenada del Tolmo y Punta Carnero, zona de El Timoncillo, extremo occidental de la ensenada de Getares, zona de la Isla Verde, Punta de El Rodeo, Punta de El Rinconcillo con el pecio de El Tambor, dragado del Puerto de la Línea de la Concepción, Pecio de San García y ensenada de Getares".

El último área declarada zona de servidumbre arqueológica y, por lo tanto, que contará con la misma protección que un BIC, es la desembocadura del río Borondo. Así, a unos cien metros alejado de la costa, frente a una zona de tierra llamada Rapalo, se tiene constancia de un sector donde se acumulan restos de variadas cronologías.

El resto del trazado costero andaluz se ha dividido en 11 zonas de servidumbre arqueológica en la provincia de Almería, una en la provincia de Granada -la Punta de Cerro Gordo a cabo de Sacratif-, 4 zonas en Huelva, 20 en la provincia de Málaga, además de la Zona de Servidumbre Arqueológica del Río Guadalquivir, donde se tiene constancia de la posible existencia de yacimientos a lo largo del curso del río -11 hundimientos- desde su desembocadura hasta Sevilla.

A efectos prácticos, esta nueva medida significa "un verdadero paso de gigante", en palabras de la delegada de la Junta en Cádiz, en materia de protección del patrimonio arqueológico subacuático y "una manera más de poner freno a cualquier actividad ilegal que se realice en nuestras costas", añadió Caballero al recordar polémicas actuaciones como la de la empresa cazatesoros americana Odissey.

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