Lectores sin remedio

Los fotógrafos de los años perdidos

  • La fotografía adquiere hoy un valor no sólo patrimonial, sino también histórico

1943: Es una mañana más, casi sin esperanza en la realidad diaria de una ciudad como Jerez. Tras la pesadilla de la guerra llegó otra pesadilla, más silenciosa y soterrada a la que sus habitantes parecen resignados: los años del hambre. Y esto último no es un eufemismo. En los fondos gráficos de la Biblioteca Municipal se pueden encontrar una serie de fotos donde un numeroso grupo de personas esperan en el patio del Ayuntamiento el habitual reparto de pan que se hacía entre los más desfavorecidos. Las fotos de Manuel Iglesias adquieren hoy un valor no sólo patrimonial, sino sobre todo histórico. Son excepcionales por muchos motivos, algunos tan curiosos, o por qué no decirlo, escalofriantes, como la existencia de una placa con la esvástica nazi colocada en una de las paredes del mencionado lugar. Entre las arcadas del patio, niños, ancianos y adultos, mantienen la dignidad ante el fotógrafo que quizás no intuye la trascendencia de su acto, y nos deja una pieza de ese puzzle aún sin terminar como es el de la vida en la ciudad de Jerez en los años más duros de la postguerra. Otra serie de imágenes no menos importante, y que nos hablan sin palabras sobre la vida local de estos "años perdidos" sea las proporcionadas por la cámara de otro gran fotógrafo jerezano Manuel Pereiras -luego seguiría sus pasos Eduardo- donde ha retenido el acto de inauguración de la Barriada España. Obra del arquitecto jerezano Fernando de la Cuadra, se destinaría a resolver el grave problema que en Jerez significaba el hacinamiento de la población en infraviviendas del casco antiguo, construyendo viviendas sociales en bloques, y teniéndose como punto de partida de una cierta renovación arquitectónica y urbana. Como en la serie del reparto del pan en el patio del Ayuntamiento, esta de Pereiras capta para la posteridad detalles que nos hablan del rígido control de las autoridades sobre la población, el estilo cuartelero de organización social, como el saludo a mano alzada de los centenares de personas de distintos estratos sociales que asisten al acto, presidido por los símbolos de falange y el retrato a gran tamaño de su fundador José Antonio. Por estos años un joven Manuel Esteve daba por concluida su primera campaña de excavaciones en Asta Regia, de las que nos dejaba testimonio gráfico como también lo hay, en otra excepcional serie de fotos, de la primera visita de Franco a la ciudad, llenas de detalles dignos de estudio e interpretación. Materiales gráficos hasta ahora poco tenidos en cuenta y que son eslabones esenciales para recomponer -tanto o más que un documento o libro- un periodo histórico aún en sombras en nuestra ciudad. 

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