María de los Ángeles Rubio. Pianista

"Me gusta hacer felices a los que me escuchan"

  • La artista jerezana regresa a su tierra para formar parte del exitoso proyecto '¡Que suenen con alegría!' De Munich a Nueva York, un paseo por una carrera imparable

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Educada en un ambiente musical desde que nació, la jerezana María de los Ángeles Rubio decidió, siendo aún una niña, colgar las zapatillas de ballet y guardar el violín, para dedicarse de lleno al piano. La mejor elección de su vida, que también agradece a los "buenos profesores" que ha tenido, que la han apoyado siempre. Ha vivido en Munich cinco años y ahora se ha trasladado a Nueva York, aunque estos días navideños los pasa en Jerez y alrededores ya que forma parte del elenco del concierto '¡Que suenen con alegría!'. Amante de la música durante 24 horas, cuando puede se escapa a disfrutar de conciertos de jazz. Y el resto del tiempo, el que no dedica al piano, piensa en organizar reuniones con su familia y amigos. Aquí, un paseo por una carrera meteórica.

-Con tan sólo 28 años y ya es usted un portento. ¿Cómo ha sido el camino hasta llegar aquí?

-Empecé a tocar el piano con 7 años porque mi padre tocaba la guitarra y me apuntó con el al Conservatorio. Me inicié con Julio Lozano, también hice algo de violín, y de allí me fui a Cádiz a hacer el Grado Medio. Dejé el violín (y el ballet) y me dediqué al piano. Me marché a Madrid a hacer la carrera y allí es donde encontré la especialización de Acompañamiento Vocal. Dio la casualidad de que por entonces estaba Juan Antonio Álvarez Parejo (pianista de Teresa Berganza) y me fue muy bien. Él fue el que me animó a seguir con el Acompañamiento. Miré las ofertas por Europa para continuar mi perfeccionamiento y me marché a Munich, donde he estado cinco años. Ahora llevo siete meses en Nueva York, donde creo que hay más auge por la música.

-Una vez más, un artista español que se va fuera a especializarse.

-Sí, porque aquí en España no existen estudios oficiales de Acompañamiento Vocal. Una vez que acabas la carrera normal de Piano en España no hay ningún tipo de oferta, sólo te puedes dedicar a ser pianista solista. Y el piano tiene un marco muy amplio que en otros países sí se ofertan. Por ejemplo, también te puedes dedicar a hacer musicales, de danza... Es una pena porque España es uno de los países culturales más rico de Europa y del que salen muchos artistas. La educación musical de aquí no es la que debería, ¡con la cantidad de arte que tenemos! Te obliga a buscar las cosas fuera.

-De tantos años fuera, ¿qué trabajo destacaría más?

-Para mí ha sido muy importante, muy especial, un trabajo que hice en Munich con el maestro Helmut Deutsch. Un tiempo que me ha marcado mucho porque él me ha enseñado cómo crear las atmósferas a través de sonido. Es algo muy especializado en lo que nadie se para. El piano es un instrumento muy desagradecido en referencia a que es muy percusivo, es decir, tú tocas y se percute la tecla. Y hay miles de maneras en que tú enlazas esa nota con la siguiente y no existe preocupación por ello. Yo he llegado a estar cuatro horas con dos notas nada más. Todos esto me ha permitido cuidar el sonido, controlarlo, que no es nada fácil, y crear a través de él las atmósferas que consiguen emocionar al público. Me gusta dar lo máximo en lo que hago.

-Está claro que lo suyo es vocacional.

-Sí, además es que me crié en un ambiente musical, con la guitarra sonando todo el día. Mi madre bailaba flamenco. En mi familia casi todo el mundo toca un instrumento. Bueno, y Julio Lozano también me ha hecho amar la música. Las clases eran un placer.

-A pesar de los sacrificios...

-Sí, son muchos sacrificios y esfuerzos. Valoro a los niños que están en el conservatorio porque es mucho trabajo. Y te pierdes muchas cosas, aunque ciertamente yo lo veo más por lo que he ganado a través de la música. Viajar, conocer gente, hacer felices a los que te están escuchando y disfrutar con ellos. Si he perdido algo, lo he ganado tres veces más por otro lado.

-¿Qué tiene ahora a la vista?

-Pues últimamente estoy haciendo óperas gala, en las que se recopilan las arias más destacadas, o proyectos benéficos para evitar el hundimiento de Venecia... Mi área es tan amplia. Ahora voy a hacer dos producciones de ópera de Mozart que girarán por diferentes lugares, y bueno, mi trabajo en '¡Que suenen con alegría!' junto a Ismael Jordi, Manuel Lombo y Jesús Méndez, que ya ha pasado por Jerez y que ahora llevaremos a Córdoba (16 de diciembre) y Sevilla (día 20). Todo lo que tenga que ver con acompañar cantante, es mi área. Pero me interesa seguir con esta línea de mantener la música tradicional, el flamenco, hacerlo más internacional.

-¿Cómo ha sido ese trabajo con estos tres artistas?

-Pues algo novedoso, aunque al final todo es el mismo lenguaje. Este proyecto me hace mucha ilusión porque además me ofrece la oportunidad de trabajar con la gente de aquí, con la música mía que he estado escuchando desde siempre. Está bien cambiar el chip de vez en cuando, con proyectos que te abren mucho la mente. Además fue Julio Lozano quien pensó en mí para este proyecto. Me encanta trabajar en España, y en Nueva York me siento muy orgullosa de ser de esta tierra, donde además el público es muy caluroso.

-Está siendo además todo un éxito.

-Sí, es que la idea de Francisco López de fusionar la copla, la ópera y el flamenco es muy original, y abarca un público tan amplio que sólo puede tener éxito. Yo no había visto nada igual hasta el momento. Es una pena que por problemas económicos no se pueda llevar a otros lugares porque sería una bomba. Es un espectáculo de calidad.

-Con una carrera imparable, ¿cómo mantiene los pies en la tierra?

-La verdad es que es muy típico que se te suba a la cabeza. Creo que para evitarlo hay que estar cerca de los tuyos y el respeto. Muchas reflexiones interiores. Estar fuera, además de idiomas, también, te permite abrir más la mente, respetar otras culturas, la gente, formas de vida, otras músicas.

-¿Algún sueño?

-Muchos, pero intento disfrutar de lo que tengo ahora. Soy muy feliz. Vivo de mi vocación. Bueno, sí, me hubiera gustado acompañar a Pavarotti.

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