"Se habla de libertad de expresión cuando se censura más que nunca"

  • El actor Paco Algora ofrece una conferencia sobre la vocación artística en la Facultad de Filosofía y Letras

"La vocación es una llamada, es como seguir una estrella y dar un salto en el vacío". Así habla Paco Algora, quien tiene muy claro desde niño que su vocación es la de ser cómico. Ayer impartió una charla en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Cádiz sobre este tema y, al hablar, transmitía el amor que siente por su vocación, pero también la pena y el desengaño al comprobar que la situación ha cambiado desde que él comenzó en este oficio.

"Antes se hacía teatro por vocación. Los que se dedicaban a este oficio estaban mal vistos socialmente y se les llamaba cómicos de la legua, porque tenían que pernoctar a una legua de distancia. Ahora, se ha dejado de ser bufón para ser cortesano, se han arrimado al poder y las subvenciones están matando el arte", afirmó Algora, quien considera que el arte "debe ejercerse desde la libertad, el amor y el compromiso".

Para el actor madrileño, el problema está en que lo que anima a muchos de los que hoy se dedican al mundo de la escena es "el famoseo, la ambición, la vanidad, y no la vocación".

"Lo más bonito es servir en la escena", afirmó haciendo referencia a unas palabras de Paco Rabal, quien decía que "siempre hay que trabajar para el compañero, y no para uno mismo ni para el público, para que salga bien la función". Aseguró que antes era esa la tónica general, "pero ahora el oficio se ha convertido en una guerra por la fama, por el ego y la vanidad. Prima la cultura del escaparate, se cuida la forma y no el fondo".

Para este artista, el talento es un don que a medida que se utiliza correctamente y al servicio de los demás, crece y gana solera, "si no, lo pierdes y te conviertes en una caricatura de ti mismo". "Es una pena renunciar a algo que es un regalo inmenso", expresó.

Paco Algora contó su vocación. Habló de su amor al cine desde que vio su primera película y se dio cuenta de que quería dedicarse "a eso". Pero lo que despertó su vocación fue la película Cómicos, de Juan Antonio Bardem. Dejó el colegio para desempeñar varios oficios y poder así costearse la matrícula en la Escuela de Teatro Madrid (TEM), donde se formó con William Layton. Empezó con el teatro independiente en los años 60 y nunca se sintió tentado por el profesional. "Veía el teatro como medio de revolución para tratar de despertar las conciencias y hacer un mundo más justo y fraterno". También contó sus comienzos en la televisión y el cine, donde ha hecho casi 70 largometrajes con los mejores directores.

En 1984 se apartó del teatro, cuando se dio cuenta de que el texto de Luces de Bohemia, la obra que representaba entonces, estaba manipulado. Relató que al denunciar este hecho, lo apartaron e incluso dijeron que había muerto "porque no querían reconocer que había censura". Y afirmó que hoy "se habla de libertad de expresión cuando se están cortando los textos más que nunca". El motivo, según Algora, es evitar que la gente piense: "El teatro siempre ha sido patrimonio del pueblo y ahora ha sido arrebatado por los poderosos, para matar la repercusión en las almas, porque tiene un peligro: que hace pensar".

Estas ideas están recogidas en su libro Me llamo Jonás... vengo del vientre de la ballena y humildemente pido la palabra. Y en sus poemas, que publicará próximamente, reunidos bajo el título Romance de locos. Coplas de ciego. El actor interpretó alguno de sus versos y recomendó a los presentes que leyeran mucho, para familiarizarse con las palabras, hacerlas suyas y poder transmitirlas. También les advirtió que estuvieran alerta, "para que no os den gato por liebre, porque hay una censura terrorífica".

Paco Algora se fue a vivir a Vejer en 1991, "para empezar de cero". Aseguró que le debe mucho a este oficio en el que lleva más de 40 años "y me gustaría transmitir esa forma de trabajar". Siente el compromiso estético-moral de hacerlo. Para ello, quiere crear un grupo de teatro vocacional, sin ánimo de lucro, y combatir así "la violencia, la vulgaridad y la ignorancia con poesía". Comenzará con un curso de arte dramático en Vejer, que posiblemente se repita en Cádiz. "Quiero transmitir ese amor y respeto a este oficio, y si encuentro personas que se dediquen a él, bendito sea", concluyó.

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