Los hermanos Caprile llevan a Santa Catalina sus 'Fotos bordadas'

  • Pasquale y Lorenzo, fotógrafo y modisto, se unen en esta muestra abierta en Cádiz hasta el próximo 31 de marzo

Una mezcla entre la historia de Cenicienta y Moll Flanders vista con lentes almodovarianos. Ese es el relato que se nos muestra en el retablo que Pasquale y Lorenzo Caprile exponen a partir de hoy en el castillo de Santa Catalina. Doce tapices y un gran tríptico elaborados con una peculiar técnica que une las artes de los dos hermanos: una vez hechas las fotografías, éstas son impresas en lienzos de algodón a los que luego se les aplican los bordados.

Un trabajo -realizado en colaboración con Hugo di Perna - que ha permitido realzar tridimensionalmente las escenas, realizadas en tamaño real.

"Realmente -comenta Pasquale Caprile- se trata de piezas muy grandes, elaboradas, de dos por tres metros. Resulta impactante contemplarlos y, sobre todo, ponerse al lado. Da la sensación de que te metes en la escena".

El proyecto, que surgió ante la necesidad de ambos hermanos de realizar algún trabajo conjunto, fue concebido en primer lugar como una serie de fotografías con los trajes de Lorenzo en distintos escenarios: "Pero la secuencia -apunta Pasquale- terminó pidiendo narración".

La Verdadera y Triste Historia de la Simpar Lucecita Rodríguez parece enhebrarse a través de historias propias del imaginario clásico, mezclando Celestinas y relatos de ascenso y caída: la protagonista es obligada a contraer un matrimonio de conveniencia, cae luego en brazos de un libertino y termina siendo asesinada por su celoso marido -o, mejor, termina siendo absuelta, ya en los Cielos, por la Terremoto de Alcorcón caracterizada como la Virgen María-. Un intento de poner al día, con una pizca de humor, la tradición de las series de tapices.

Aunque la muestra les ha supuesto a los Caprile "una carga de trabajo tremenda" no descartan, en absoluto, seguir ideando tramas en el futuro. Por ahora, los personajes que dan cuerpo a La Verdadera y Triste Historia... cuelgan ya de las salas de Santa Catalina, un lugar -coincide Pasquale Caprile- "estupendo" para celebrar una boda, tal que la de su heroína.

"Ha habido un momento muy divertido -comenta- mientras montábamos la exposición, en el que les hemos tenido que explicar de qué iba todo esto a la gente que venía a visitar el castillo... Y les ha encantado cuando se lo hemos contado. Creo que eso es lo que pretendemos, procurar la sorpresa tanto con el tema planteado como en la unión de las distintas técnicas".

Pasquale Caprile duda al considerar qué personaje podría merecer una serie de tapices: "Aunque, ¿quién sabe? -bromea el creador-. Tal vez un retablo monárquico podría ser nuestro siguiente proyecto".

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