Un hombre y un astillero

  • Un documental vasco-andaluz recorre parte de la vida de Horacio Echevarrieta, último propietario privado de la factoría naval gaditana en la que invirtió casi toda su fortuna

Horacio Echevarrieta fue uno de los fundadores de Iberia, y de Iberdrola, y colaboró en la construcción de la Gran Vía de Madrid. Fue propietario de un periódico vasco, diputado republicano en el reinado de Alfonso XIII, del que fue un estrecho amigo, como también lo fue del almirante alemán Cannaris. Fue muchas más cosas, tantas como su inmensa fortuna y su espíritu emprendedor le dejaron hacer. Pero en Cádiz, Horacio Echevarrieta fue conocido como el propietario del astillero de la ciudad, aquel que llevó su apellido unido al de un viejo socio, Larrinaga, continuador de Vea-Murguía y predecesor de Astilleros Españoles.

Fallecido hace cerca de medio siglo Horacio Echevarrieta es ahora protagonista de un documental presentado días atrás en el Festival de Cine de Málaga. Una coproducción entre la donostiarra Sincro y la malagueña MLK, con la colaboración de otras firmas nacionales y la participación de compañías alemana y holandesa. Cinco años de trabajo y 300.000 euros de inversión y un intenso trabajo de investigación que ha llevado a los autores a recorrer seis países e indagar en archivos, bibliotecas, filmotecas y fondos personas y contar con la colaboración de historiadores como el gaditano José Luis Gutiérrez Molina, autor del único libro biográfico de Echevarrieta.

"Él lo arriesga todo por un sueño: el astillero de Cádiz, lo que tiene un punto romántico. Sus socios le piden que venda el astilleros para salvar el resto de sus negocios, y él lo que hace es vender el resto para pagar el astillero, aunque era un mal negocio. Su tiempo había acabado", reconoce a este diario José Antonio Hergueta, director del documental.

Hergueta descubrió la figura de Echevarrieta mientras investigaba el caso de un submarino hundido en 1936 en las costas de Málaga. De tecnología alemana había sido construido en la factoría naval de Cádiz. "El personaje nos dejó pillados desde un primer momento. Sobre todo, lo inverosímil que es que apenas haya dejado huella a pesar de lo que significó en la España de su época".

En base a un profundo trabajo de investigación, el director del documental evidencia cómo el industrial vasco se enamoró del Astillero y planteó crear un gran polo industrial donde se construirían los más modernos barcos, trasatlánticos, submarinos, así como una planta de automóviles, todo ello situado en Cádiz. Su obsesión por los sumergibles le hizo apostar fuerte aprovechando su amistad con los jerárcas alemanes que, al no poder armarse en su país, cerraban acuerdos con empresarios de otros países. Así, entre 1925 y 1931 el astillero de Echevarrieta trabajará para los germanos hasta el fracaso del submarino E-1, que no lo quiso ni la armada española y acabó en manos de los turcos. Teniendo en cuenta que la fábrica gaditana nunca fue boyante, el dinero invertido en este proyecto imposible tocó de muerte al astillero de Horacio Echevarrieta.

Su peculiar personalidad, su capacidad para los negocios, hizo que fuera amigo del rey Alfonso XIII, de los republicanos e incluso de los dirigentes del franquismo que, tras la Explosión de 1947, acabaron por nacionalizar la factoría. Eso sí, era un profundo demócrata hasta el punto que su relación con Alemania nada tuvo que ver con los mandos nazis.

Una peculiar personalidad que le lleva a Hergueta a afirmar que detrás de su figura hay una película o una serie de televisión, cuestión en la que coincide el productor delegado del documental, David Berraondo, que recuerda que han tenido que dejar fuera "episodios que daban para un mayor desarrollo. Ahí está, quién sabe".

El último magnate. Armas y negocios en la Europa de entreguerras ha sido coproducido por la firma malagueña MLK y la vasca Sincro, con la participación de Canal Sur y ETB, y las productoras Extra Vista Film de Alemania y Neon Media, de Holanda. Los 80 minutos de metraje se han rodado en Cádiz, Bilbao, Madrid, Málaga y Salamanca además de en Rotterdam y La Haya (Holanda) y Berlín y Bremen (Alemania).

"Ha sido un auténtico puzzle para contar una parte de la historia de un personaje fantástico, un auténtico Ciudadano Kane español, irrepetible", concluye José Antonio Hergueta. Ahora, sólo falta esperar su estreno en Cádiz.

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