El hombre que se fue trabajando

  • La viuda de Carlos Castilla del Pino recuerda los libros abiertos y los esquemas para futuros trabajos que el ensayista dejó sobre la mesa de su despacho

"Tenía los libros sobre la mesa del hospital". Carlos Castilla del Pino se fue de la vida trabajando. "En su despacho tenía la mesa llena de libros abiertos y de esquemas para futuros trabajos". Incombustible hasta el final. Su mujer, Celia Fernández, recibía ayer a los familiares y amigos del psiquiatra, ensayista y pensador sanroqueño, Hijo Adoptivo de Córdoba y Predilecto de Andalucía. "Ha tenido una vida plena", resumía la viuda desde una sala del Tanatorio de Las Quemadas.

Castilla del Pino se fue en la madrugada de ayer casi sin despedirse. "Una semana antes habíamos estado en Madrid, en la Real Academia de la Lengua", y fue el miércoles cuando ingresó en el hospital cordobés de San Juan de Dios. "Hasta el último momento ha estado con fuerzas para seguir trabajando", insistía Celia Fernández, que quería mostrar su tremendo agradecimiento a los cordobeses por sus gestos de cariño.

Córdoba se rendirá hoy ante Castilla del Pino, uno de sus últimos referentes de la intelectualidad. A las 12:30, el Rectorado de la Universidad acogerá una ceremonia académica. "Vendrá José Antonio Griñán como amigo y no como presidente de la Junta de Andalucía", recordó la viuda, quien usó este ejemplo para desear que la ceremonia no se convierta en un acto institucional sino "para los amigos, los familiares y para toda Córdoba". Ayer, esos amigos, esos familiares y esos representantes de la sociedad andaluza se acercaron al Tanatorio de Las Quemadas para abrazar a la familia desde por la mañana hasta bien entrada la noche. La ex ministra de Cultura Carmen Calvo llegó de mañana, junto a algunos compañeros y alumnos de Castilla del Pino en el campo científico. Médicos del hospital Reina Sofía y compañeros de los Servicios Provinciales de Psiquiatría e Higiene Mental -el departamento que dirigió en Córdoba- también se acercaron al Tanatorio de Las Quemadas en cuanto conocieron la noticia, que sobrevino de madrugada.

Por la tarde y poco a poco, el crematorio comenzó a poblarse de antiguos compañeros de Castilla del Pino. Amigos de tertulia y antiguos camaradas como el abogado Rafael Sarazá o los miembros de Equipo 57 Juan Cuenca y José Duarte. También acudieron sus fieles de Castro del Río, el pueblo de la Casa del Olivo, sus responsables municipales y los de su Fundación, ambiciosa y completa para el mundo de la psiquiatría internacional.

Esta tarde Carlos Castilla del Pino será cenizas. La familia cumplirá su deseo. Antes, el autor de Pretérito imperfecto será despedido con honores: académicos, con el responsable de la Real Academia de la Lengua a la cabeza -Víctor García de la Concha-, y también ciudadanos. Se calcula que por su consulta de Córdoba pasaron unas 100.000 personas en busca de la felicidad, con el único objetivo de hacer frente a la depresión, al aislamiento y la incomunicación. A encontrar el sentido de la vida. "Yo le debo a mis pacientes lo poco de sabio que pueda tener porque, al tratarlos, he podido acceder a un abanico de vidas riquísimo e irrepetible", dijo un día.

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