"La idea de hacer de 'La Legionaria' se me ha pasado por la cabeza"

  • Verónica Forqué ha considerado meterse en la piel de Hortensia Romero aunque "de momento, sólo está en el plano mental". La actriz dramatizó relatos de Quiñones

Verónica Forqué, de pescadera en el Mercado Central de Cádiz. Así es como la veía Fernando Quiñones o, mejor, como le hubiera gustado verla. Ese era el personaje que le tenía prometido a la actriz en una historia que no llegó a escribir. La Forqué huele más bien a Anaïs Anaïs y no se olvida de pronunciar una ese. Pero sí que echó, a su paso por el Seminario Fernando Quiñones en el Teatro Moderno, dos anzuelos al respetable: las lecturas dramatizadas de El testigo y Hoy playa no.

Forqué se disculpa por no haber podido prepararse con tiempo el acento gaditano pero consigue hacernos beber, como agua, las palabras de Quiñones. "Y esto es sólo un extracto -insiste, al acabar ambas lecturas-, yo aconsejo a todo el mundo que se acerque a los originales".

Hago, hacemos esto -viene a decir- para que todo el mundo lea los textos de Quiñones. Para que escapen, como apunta el director y guionista Manuel Iborra, "de ese mundo en el que están algunas películas de John Huston y algunas de las canciones de Elvis Costello". "Te ha salido muy bien", le comenta luego, cuando ella termina de leer El testigo. ¿Ha pensando alguna vez Verónica Forqué en meterse en la piel de Hortensia Romero? "Por supuesto -contesta-, es una idea que a menudo se me ha pasado por la cabeza. Y me gustaría hacerlo sí, pero impone muchísimo porque es un monólogo. Tendría que darse el momento adecuado, pero es algo que me he planteado bastante. De momento, sin embargo, sólo está en el plano mental".

Ganadora de cuatro Goyas, hija de José María Forqué y comediante reconocida, Verónica Forqué sigue sin explicarse por qué el drama parece ganar el pulso de prestigio a la comedia: "El mismo Wilde decía que lo difícil no es morir, lo difícil es hacer comedia. Pero fíjate que incluso un genio como Woody Allen tiene dificultades para hacerse con un hueco merecido, sobre todo en Estados Unidos... Por eso, además, creo que Fernando Quiñones es tan bueno -continúa-, por su habilidad para tratar la hondura, el humor y las cosas de la gente de la calle, y mezclar todo eso, un cantaor destructivo o las impresiones de un niño, con lo sublime, porque eso, al fin y al cabo, es la vida".

"Ay, Carmela -obra especialmente querida para la Forqué- es genial, también, porque te cuenta cosas tremendas, que te ponen un nudo en la garganta, y de repente te hace romper en carcajadas", insiste.

Y eso cuando la comedia, la posibilidad de hacer reír es, además, una de las labores más gratificantes que pueden existir, según la actriz: "No hay nada comparable a escuchar las risas del público". Adulterios, de Woody Allen, es el último montaje teatral dirigido por Verónica Forqué: "Y ahí sí que se ríen", apunta, cómplice.

El peso de la obra recae en las actrices María Barranco y Mirian Díaz-Aroca. "Y precisamente -prosigue -, María me decía que nunca antes había hecho un papel tan claramente cómico, y que nunca antes se lo había pasado tan estupendamente".

Etiquetas

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios