"Mi intención primera no fue la de hacer una novela de espías"

  • El escritor Justo Navarro presentó ayer su última obra en la Fundación Bonald

El escritor granadino Justo Navarro estuvo ayer en la Fundación José Manuel Caballero Bonald para presentar su novela 'El espía', en un acto comprendido dentro del ciclo 'Letras capitales' del Centro Andaluz de las Letras. Aunque siente pasión por la novela negra y de espionaje, Navarro reconoció que en un primer momento su intención no fue escribir "una de espías". De hecho, es su primera incursión en la novela de este tipo, pero las circunstancias le vinieron un poco dadas para acabar haciendo esta historia de aventuras: "Me encontraba en Pisa -explicó-, donde estuve viviendo durante medio año, desde principios de junio a diciembre y me di cuenta de que, durante esos mismos meses, pero hacía más de sesenta años, también estuvo viviendo allí un gran poeta americano del siglo XX que revolucionó la poesía, Elra Pound".

Pound estuvo prisionero en un campo de concentración para soldados criminales americanos, porque durante la II Guerra Mundial había sido un propagandista radiofónico a favor de Hitler y Mussolini. Transmitía discurso a Gran Bretaña y Estados Unidos en inglés haciendo propaganda contra los aliados y propaganda antisemita.

Fruto de esa casualidad, Justo Navarro decidió investigar sobre los pasos que habían llevado a Pound al campo de prisioneros, donde estuvo encerrado en una jaula en condiciones dramáticas y así nació esta obra que su autor define como "fundamentalmente una novela de aventuras y de guerra", una historia en la que, mientras la elaboraba, descubrió que "había funcionarios de los servicios secretos de Mussolini que sospechaban que lo que Pound en realidad hacía era, bajo el disfraz de propagandista del fascismo, mandar mensajes cifrados al enemigo angloamericano".

El escritor investigó las posibilidades de que esto tuviera algún atisbo de verdad, "y así escribí una novela de espionaje, de guerra y sobre cómo un personaje inteligente y sensible puede perderse trágicamente y cometer errores fatales que lo llevan al desastre absoluto".

También reconoció que se trata de una novela de espías "un poco atípica porque, en general, en las novelas de espías al final se tiene una idea clara de la solución del enigma y en esta novela el enigma queda flotando un poco, si Pound fue o no un agente doble".

También manifestó su satisfacción por poderse encontrar con sus lectores cara a cara ya que, en su opinión, "estas cosas son las que le dan sentido en la literatura, porque lo que has escrito se convierte de esta manera en una conversación, en una relación personal con los lectores".

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