La obra del pintor jerezano Carlos González Ragel triunfa en París

  • El Petit Palais acoge hasta el domingo once cuadros de este artista dentro de la muestra 'La nuit espagnole' · El pintor, que ya tuvo gran éxito de prensa en vida, vuelve ahora a los foros de Internet

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El Petit Palais de París alberga hasta el próximo día 31 la exposición que el Museo Reina Sofía de Madrid organizó y tuvo abierta al público desde el pasado mes de diciembre hasta marzo, una muestra en la que se encuentran once cuadros del pintor jerezano Carlos González Ragel. Un selecto número de las obras de 'La Noche Española', título de la muestra de Madrid, se trasladaron a Paris, y allí se encuentran hasta final de mes.

La muestra de Paris, "más pequeña y más cálida que la de Madrid" según el sobrino político de González Ragel, José Montero, "parece querer centrarse en lo español, no olvida el avant-garde del título, pero su gran cartel anunciador a la entrada del Petit Palais, es un cuadro de Sorolla, 'Bailaora flamenca'. En Madrid el cartel fue un cuadro de Romero de Torres, una mujer andaluza empuñando una pistola,

José Montero explica que "las exposiciones también tenían una distribución algo diferente: la de Madrid era muy amplia y elegante, muy completa y trabajada y en la de Paris, pequeña y con las paredes en color grana, las grandes salas están divididas por paneles que dan forma a las distintas sesiones".

El 'Archivo Ragel', como se le ha llamado a las pinturas cedidas del pintor jerezano, ha estado al completo en las dos muestras. El artista, que ya tuvo gran éxito en las exposiciones que realizó en vida, vuelve a los foros de prensa e Internet, y sus obras se exhiben y comentan en los catálogos de estas dos muestras.

El folleto-guía de la exposición del Museo Reina Sofía, en su sala 14 -última de la exposición, que acababa con las obras de González Ragel- dice que: "Del mundo de la ilustración proceden algunas de las imágenes más extremadas del flamenco, como las de Ragel y su mundo visionario de esqueletos y formas flameantes, un mundo que no es extraño al de André Masson". En su contraportada añade: " El inicio de la guerra civil española coincide con la aparición de imágenes extremadas, orientadas hacia lo grotesco y macabro, entre ellas los esqueletos de Ragel o de Masson". Y entre la concisa selección de imágenes de las obras que componen esta guía, aparece la pintura de Carlos González Ragel, 'Ortega el bailarín'.

El Museo Reina Sofía ha editado también un gran catálogo de esta muestra. Al igual que la exposición, el catálogo -más bien un libro- aporta a lo flamenco no su interior, sino su entorno y su influencia.

De González Ragel aparecen casi todas sus obras cedidas para la exposición, de forma particular la antes mencionada de 'Ortega el bailarín' y de forma genérica en la contraportada el panel casi completo de sus obras. Se expone además una antigua fotografía de los azulejos del desaparecido bar 'Los Gabrieles' de la calle Echegaray de Madrid.

Montero reconoce que "el catálogo de París es mucho más reducido pero tiene un gran encanto. Explica muy bien la muestra en sus sesiones y hace una selecta exposición de obras, entre ellas de nuevo 'Ortega el bailarín'.

Este catálogo encaja las pinturas de González Ragel en su sesión 'L'Espagne éternelle et l'espagnolade', y lo hace junto con pinturas de Romero de Torres, Durbán Bielsa y García Lorca. El texto explica que "La generación del 27, grupo literario español muy activo entre 1923 y 1927, explora las vertientes lúdicas y modernas de la fiesta popular urbana, la verbena. Pero con una visión crítica que estos intelectuales miran y condenan del mismo modo que la España eterna. Si estas dos visiones se confrontan en las imágenes de Lorca, Mallo o Caballero, es del mundo de la ilustración de donde provienen algunas de las figuraciones más extremas del flamenco. Carlos González Ragel, en sus pinturas macabras y visionarias de esqueletos ardientes, asocia folklore, alegría de la danza y fugacidad de la vida, lo cual parece anunciar la guerra civil española".

Sobre el motivo de la elección en cada catálogo de la pintura 'Ortega el bailarín', Montero explica que "no es más que por su perfecto ajuste en lo que estas dos exposiciones han querido mostrar. Carlos estaba artísticamente en su momento histórico, encajaba en ese puzzle, aunque su tiempo y su entorno social no lo quiso comprender entonces, ahora nadie lo puede negar. Admirar una obra de González Ragel es ver mucho más que los grafitos, las tintas o pinceladas de un artista genial, es penetrar en su forma crítica de ver el mundo que le rodeaba".

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