La joya de la corona

Manolo Caracol Grabación original 1958. Guitarra: Melchor de Marchena. Calé Records.

Mejor no se puede cantar y tocar por soleá. Este disco doble es una de las joyas de la corona de la discografía flamenca. Los dos intérpretes estaban en la plenitud de su arte. Caracol se suma al fenómeno antologista de finales de los 50 con una obra tan personal como canónica. Los referentes caracoleros quedan claros: Marrurro, Manuel Torre, el de la Paula, Mellizo y Frijones, Chacón. Si olvidar las aportaciones propias. Pero en realidad eso es lo de menos. Eso sólo interesa a los eruditos y Caracol fue el artista más popular de los años 40, junto a Marchena, no por los eruditos. Fueron sus zambras, sus canciones aflamencadas, y sus películas, lo que le dio la oportunidad de ser un cantaor popular. Pero en sus espectáculos jamás faltaron los martinetes, como los que abren esta obra, las soleares y las seguiriyas y los fandangos, estilos en los que era un consumado estilista. Lo importante es esa forma visceral, entregada, radical, de decir el cante. Romperse, darse en cada melisma, ese era el secreto a media voz, porque como decía el propio cantaor "el cante no es pa sordos", de Caracol. Eso hace que su visión del legado clásico sea tan personal. Cada época tiene sus mitos y sus fobias y Caracol fue un estilista de su propia persona: supo, por intuición, que la materia con la que trabaja el cantaor es su propia persona, sus emociones, sus sentimientos. Que la única manera de alegrar o conectar con la pena del oyente era poner sobre el tapete las penas y alegrías propias.

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