Tribuna libre

9 de junio, una reivindicación viva

EL día 9 de cada mes de junio conmemoramos la creación del Consejo Internacional de Archivos por iniciativa de la UNESCO en 1948. Dicho Consejo es un órgano no gubernamental cuya misión es la de impulsar la cooperación para aportar ideas y soluciones en la gestión de los archivos.

La trascendencia que en el depósito, la conservación, la restauración y la puesta a disposición del público en general (y del investigador en particular) del registro de la memoria colectiva es obvia y por ello no nos paramos a comentarla.

La importancia de Jerez, no sólo en el pasado (segunda o tercera ciudad del Reino de Sevilla en la Baja Edad Media) sino en la actualidad (quinta ciudad de Andalucía y novena de España por efectivos demográficos) es, asimismo, manifiesta.

La relevancia del Archivo Municipal de nuestra ciudad opinamos que está también fuera de toda duda. Sus fondos (privilegios rodados, Ordenanzas Municipales, Libros de Beneficencia, Catastro de Ensenada, padrones del tributo de moneda forera, los Protocolos Notariales que se remontan a 1392 -con los registros del escribano Lope Martínez de Trujillo- y las Actas Capitulares que se conservan -bastante completas y en muy buen estado además- desde 1409, así como los Archivos privados que se han ido añadiendo a lo largo del tiempo por donación de sus titulares y un largo etcétera) conforman un rico patrimonio público, que está al alcance de cualquier persona que se interese por conocer nuestro pasado y, de este modo, acercarse a la comprensión de nuestro presente.

Su ubicación, junto con la Biblioteca Municipal Central, en un magnífico edificio diseñado en parte por el insigne arquitecto Francisco Hernández Rubio, contribuye aún más a dignificar, si cabe, la relevancia del conjunto. Pero somos de la opinión de que el Archivo por sí solo constituye una entidad destacada, posee categoría más que suficiente para devenir una unidad independiente de la Biblioteca Central y, por tanto, debería disponer de unas instalaciones propias (nuestro Ayuntamiento posee edificios que pueden albergar perfectamente el Archivo) que reuniesen las condiciones materiales que facilitaran su utilización por parte de los investigadores y unos medios técnicos (control de temperatura, humedad relativa, protección contra incendios,…), así como de un organigrama propio (en el que sus trabajadores conocieran perfectamente sus funciones y su ubicación en la relación de puestos de trabajo del Ayuntamiento).

La indefinición por la que atraviesa en los momentos actuales (la unidad está constituida por Biblioteca y Archivo) no constituye, precisamente, un atractivo para su utilización, y, desde luego las condiciones materiales en que se hallan sus fondos, así como las que han de sufrir los que se atreven a investigar en él, no favorecen en absoluto el trabajo (ya de por sí, esforzado y poco comprendido) de los investigadores.

Por todo ello, pedimos que se busque una solución a la situación en que se encuentra nuestro Archivo que contribuya a la dignificación del mismo, así como a su mejor conocimiento y utilización por parte de la ciudadanía 

José A. Mingorance Ruiz es miembro de la Asociación Jerezana Amigos del Archivo

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