El largo nacimiento de un mestizaje

  • José Luis Navarro pública el primer volumen de la historia del baile flamenco

Al profesor José Luis Navarro García, Catedrático ya emérito de la Universidad de Sevilla, el flamenco en general y el baile en particular van a terminar debiéndole demasiado, de ingentes que son sus aportaciones en este terreno. Estudioso sin pausa, que lo mismo colecciona añejos grabados que testimonios vivos, Navarro acumula un buen número de publicaciones en torno a este arte, pero es sin duda su larga investigación sobre la génesis, formación e historia del baile flamenco la que más viene sorprendiendo por muchas razones.

Sorprende así el carácter meticuloso y extensivo de su estudio, plagado de documentación, con el que ilumina periodos en penumbra de esa historia, y la reunión de todos los elementos que confluyen en la constitución de lo que entiende como el resultado de un gran mestizaje, "de un maridaje multicultural" que, en su opinión, tiene como protagonistas a "tres pueblos especialmente dotados para la música y la danza: andaluces, gitanos y negros", que se encuentran en el solar común que es Andalucía. Para Navarro, "los andaluces pusieron la sal, la frescura, la gracia, la elegancia y la picardía; los gitanos el temperamento y la garra interpretativa; los negros, con las danzas que, desde el siglo XV, sucesivamente nos han ido llegando del Caribe, la sensualidad de sus contoneos, el descaro de sus quiebros y sus ritmos binarios".

Naturalmente, todo este mestizaje se produce a lo largo de los siglos y, en su estudio que, ahora, en edición revisada, se publica -Historia del baile flamenco. Volumen I (Signatura Ediciones. 2008)-, el autor ilumina periodos en penumbra. Para ello, se remonta al primer testimonio de baile del que se tiene noticia en estas tierras, el de las bailarinas gaditanas, las puellae gaditanae, que asombraron en el Imperio Romano. Continúa después por los denominados "siglos borrascosos", coincidentes con la llegada de las tribus vándalas, pero en ese oscuro periodo el autor sitúa, por ejemplo, el origen de las pandas de verdiales como tradición festera de ascendencia precristiana. Más documentado, sin duda, se encuentran los siglos de dominio árabe y el tiempo que corre tras su expulsión, en el que se sedimentan no pocas e importantes aportaciones. Tras ese viaje por el tiempo más oscuro, Navarro sigue tanto la estela de las manifestaciones en escena como las de calle. "Un encuentro -en su propias palabras- ininterrumpido entre bailes populares y bailes de teatro, entre gentes del pueblo y profesionales de la danza. Un diálogo abierto y libre de prejuicios entre andaluces y calés, en el que también participaron aquellos negros que llegaban como esclavos". Así hasta mediados del XIX, cuando toda la riqueza acumulada por tantas aportaciones cristalizó en el flamenco, "algo nuevo y distinto que no ha dejado de enriquecerse".

Este primer volumen, que alcanza hasta principios del siglo XX con figuras como La Malena y La Macarrona, se anuncia como el primero de una serie de cuatro con los que el autor llegará hasta nuestros días.

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