Flamenco Un ensayo recoge los orígenes de esta expresión artística

Un llanto que se convirtió en cante

  • Francisco Dodero y Gabriel Romero presentan 'Por las vereas del cante', un libro donde relacionan el nacimiento del flamenco con la vida del pueblo gitano en el Siglo XVIIII

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El cante jondo surgió de un lamento. De la pena que sentían los gitanos que a finales del Siglo XVIII fueron obligados por la Pragmática-Sanción de Carlos III a dejar su vida errante y a asentarse en la sociedad. Se trataba de un quejío, de un grito de angustia que salía de lo más hondo por haber perdido su identidad. De una manera primitiva de mostrar su dolor.

Éste el punto de partida del libro que Francisco Dodero Martín y Gabriel Romero Rubio presentarán el martes en la Asociación de la Prensa de Cádiz, Por las vereas del cante.Nada menos que 584 páginas repletas de información y documentación que pretenden dar a conocer los orígenes del flamenco y el protagonismo que tuvieron los gitanos en el surgimiento de esta expresión artística.

Porque aunque parezca mentira, este protagonismo no ha quedado patente en ninguna publicación. No existía documento alguno que relacionara el origen del cante jondo con la etnia gitana. Por eso Francisco y Gabriel decidieron embarcarse en este proyecto. "En un primer momento partimos de la base de que hay una indefinición en el mundo de la flamencología. ¿Qué es el flamenco? ¿Quiénes son sus autores? En la Historia no está definido su papel y tampoco está claro quiénes fueron los precursores", señala Gabriel Romero. "Este libro supone una acción reivindicativa del papel del gitano como protagonista en el cante jondo".

En España la vida del pueblo gitano no fue nunca fácil. "Desde el Siglo XV hasta el XIX fueron controlados por unas leyes muy represivas, estuvieron en galeras, trabajaban en las minas sólo por su raza, Fernando VI en 1749 pretendía destinarlos a trabajos forzados, separar a las mujeres y los niños... El gitano siempre ha sido un pueblo que ha sufrido mucho", reflexiona Francisco Dodero.

Pero el punto de inflexión llegó con la Pragmática-Sanción de Carlos III, un censo por el que el monarca pretendía controlar a todos los gitanos que hubiera en el país, alejarlos de su vida nómada y darles el estatus de ciudadanos. Supuso una catarsis para este pueblo, que desembocó "en un cante jondo que se caracteriza por la pobreza del discurso narrativo: no hay poesía y la métrica es pobre, pero destaca porque tiene mucho sentimiento", señala Gabriel. "Lo que le da fuerza es el sentimiento, de ahí que lo fundamental sea el ayeo o la expresión del dolor. Por eso es tan difícil imitarlo o trasladarlo a un pentagrama, porque son gritos de dolor", apostilla.

Y por eso también es muy complicado conseguir documentación de los propios implicados. "Los gitanos apenas escribían, eran iletrados. Todo lo que nos ha llegado de ellos es lo que han recogido desde el otro lado".

Hay rasgos frecuentes en esos escritos que se parecen mucho a los mitos que hoy en día rodean a esta comunidad. Que era un pueblo experto en la compra-venta y trueque de animales, tejidos, etc; que eran trashumantes; que destacaban por su tribalidad, por a nucleización de la familia, por su endogamia...

¿Y áquello de que los mejores flamencos han salido del eje Cádiz-Jerez-Sevilla? Para los autores, y basándose en documentos oficiales, es cierto, porque al menos en cantidad a finales del siglo XVIII en estos lugares se concentraba el mayor número de gitanos de toda España. "Andalucía con respecto al resto del país contaba con más habitantes gitanos, pero la mayoría se concentraba en esta zona. Había una gran diferencia entre Andalucía Occidental y Oriental", argumenta Dodero.

En este sentido Por las vereas del cante cuenta, en palabras de sus propios autores "con la joya de la corona": el listado de los gitanos que vivían en Cádiz en 1873, año en que se publicó la pragmática y que sale a la luz por primera vez.

Y es que si por algo destaca esta publicación es por el ingente material de investigación que posee, aunque sus autores quieren dejar claro que "no es un libro al uso, es un ensayo teórico del origen del cante jondo y cómo se produce". Y no tiene un destinatario concreto. "Es un libro no sólo para los aficionados del flamenco, si no para todo el mundo. Supone también una crítica a la flamencología".

Por las vereas del cante se ha creado tras un largo camino de investigación y de redacción. Francisco Dodero confiesa que "el flamenco es mi pasión y ha sido así desde que era pequeño" y Gabriel cuenta con más de 3.000 volúmenes en su biblioteca particular, por lo que el trabajo ha sido un reto más que interesante que ha llegado a las librerías gracias a Quorum Editores, quienes se mostraron entusiasmados con la idea. "Somos unos atrevidos, pero nos quedamos con la satisfacción de su publicación", finaliza Gabriel Romero.

El libro se divide en 'vereas', caminos que discurren por las 584 páginas y que son autoconcluyentes, por lo que el lector podrá pasar de uno a otro según su interés y sin necesidad de seguir un orden lineal.

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