La luz de los Flores vuelve a Jerez

  • Lolita hace un repaso a su carrera musical con un emotivo homenaje a sus padres y a su hermano

Pocos minutos después de las ocho y media de la tarde todos estaban sentados en sus sitios. El telón del Teatro Villamarta se abría en la noche del viernes a una de las artistas más esperadas en la ciudad y la expectación era evidente. Se apagaron las luces del coliseo jerezano, todos callaron a la espera de que las raíces de la tierra y la sangre de los Flores pisara el escenario. "¡Venga Lola!" gritó una mujer entre el público y de repente, entró en escena, vestida de blanco, mientras se escuchaban los primeros acordes de Amor, amor.

Lolita avanzó con soltura, con fuerza -aunque aseguró que estaba "temblando"- y el público del Villamarta disfrutó del espectáculo 'De Lolita a Lola', donde la artista realiza un recorrido a sus 33 años de música y hace un homenaje a los pilares más importantes en su vida artística, su madre, su padre y su hermano Antonio. "Estoy temblando de emoción porque tenía muchas ganas de estar en este teatro. Ya han venido mi hermana y mi tía, y la verdad es que me daban algo de envidia", relataba Lolita al público al terminar su primera canción, quien prácticamente mantuvo una pequeña conversación con los asistentes, quienes no dejaron de piropear a la cantante. "No quiero empezar a emocionarme, que todavía queda mucho espectáculo", señaló la mayor de los Flores entre gritos de "¡guapa!" y recuerdos a su madre.

Sus admiradores no fueron los únicos que la acompañaron en su noche de 'estreno', sino que además, en el patio de butacas se encontraban muchos amigos de la artista, como Charo Reina, Diego Vargas, Álvaro Domecq y Paco Cepero, entre otros. Además para éste último, Lolita tuvo unas palabras muy bonitas y pidió al público que le diera un aplauso al guitarrista. "Esto es un homenaje que me he hecho porque para qué esperar", declaró Lolita entre risas, quien añadió que "cuando lo planteé tenía claro que también iba a ser un homenaje a mi familia, a mis pilares", a lo que una de las asistentes gritó "¡viva la madre que te parió!". Aplauso y comenzó a cantar Qué será de mí. A esta letra le siguieron otras como Lo voy a dividir y Estúpido.

Durante todo el espectáculo, el juego de luces y el montaje fotográfico marcó un papel muy importante. Lolita hizo un guiño a la memoria, a los recuerdos, con imágenes de sus familiares, dándoles el protagonismo en escena. Pero fue con la canción A tu vera cuando la artista supo sacarle el mayor partido a las nuevas tecnologías. En esta ocasión, Lola flores volvió a cantar en la ciudad que la vio nacer, la voz de la jerezana inundó el Villamarta y los aplausos fueron continuos. Con esta canción, Lolita no estuvo sola en el escenario, sino que la acompañó su madre y su hermana Rosario, cantando las tres al unísono la letra de A tu vera, aunque para los momentos de más garra la hija levantaba los brazos y se los cedió a su "mami". Tras ésta, el público rompió en un impresionante aplauso que acabó con palmas por bulería, las luces se apagaron y sólo dos focos alumbraron la cara de la gran Lola.

Con traje negro, mantoncillo y una flor en el pelo, Lolita volvió a dirigirse al público, "para ustedes era Lola Flores, para mí era mi mami. Gracias a la tecnología hoy podemos estar más cerca de las personas que queremos", y siguió con Pena, penita, pena.

De nuevo, dejó de cantar para agradecer a los jerezanos el tener tan presente a su madre. "Gracias por seguir teniéndola en la memoria. Es un placer cantar las canciones de mi gente y que vosotros las sigáis aceptándolas", dijo la cantante. "¡Tú también eres una gran artista!", "¡no tardes tanto en venir!", gritaron desde el patio de butacas, momento en el que Lolita se emocionó, respiró y comenzó a recorrer la vida de Lola Flores con la canción Un camino de flores. "El amor es la pescailla que muerde la bata de cola", "reía en lugar de llorar", "nació el camino de flor para no perderme"... Éstas fueron algunas líneas de la letra de la entrañable canción dedicada a su madre.

Con Arriba los corazones comenzaba la segunda parte del espectáculo que estaba dedicado a su hermano. Lolita, que salió para cambiarse de vestuario, volvió a entrar y acarició la cara de Antonio reflejada en una de las pantallas. Antes de cantar Alba recordó viejas anécdotas de sus hermanos, - "mi hermana siempre se llevaba las mejores canciones que componía Antonio", comentó entre risas- y siguió con las canciones La espina y Mía.

Por último, en la parte dedicada a su padre, - "gracias a él soy artista"-, Lolita señaló que "era un buen gitano, un gran artista, con él empecé en este mundo" y recordó momentos como cuando El Pescailla le levantaba por las noches para que le cantara y el día que vio a Paco de Lucía en su salón (junto a Cepero) tras un día de regreso del colegio.

Mediterráneo era la canción que continuó con el espectáculo, pero fue con Sarandonga cuando el público se levantó y bailó a los sones del ritmo de la rumba. La anécdota de la noche la puso un asistente de platea, quien no dejó de levantar los brazos bailando y no dudó en varias ocasiones en ponerse de pie y mostrar que el 'ritmo' lo llevaba en las venas.

"He aguantado el llanto muchas veces durante este concierto. Lolita y la familia González Flores os quiere y os respeta", apuntó la artista muy emocionada. "Ole, ole y ole" gritaba el público y tras unos momentos para respirar y tomar aire, Lolita miró a sus músicos y comenzó la melodía de No dudaría. De nuevo, un gran aplauso, el público de pie y terminó -después de algo más de dos horas- el encuentro de Lolita con la ciudad. El concierto dejó muy buen sabor de boca, los Flores volvieron a Jerez y ahora sólo queda esperar que, como señalaron algunos del público, la artista no tarde tanto tiempo en volver a su casa.

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