Para mayor grandeza de la memoria

  • La Fundación Miguel Delibes abre las VI Jornadas de Archivos Privados que se desarrollarán en el Alcázar hasta el viernes

  • El legado de Carlos Edmundo de Ory cierra el primer día

"Bobadas, las justas". Era una de las filosofías de vida de Miguel Delibes. Y la cumplió, sobre todo, para evitar acumular chismes innecesarios en casa, o que él pensaba que no tenían interés. Era ordenado, muy organizado, "y no se daba a sí mismo tanta importancia, no se consideraba tan importante como para que valiera mucho la primera caricatura que hizo". Lo cuenta una emocionada Elisa Delibes, su hija, que ayer acudió, junto a su hermano Miguel, a la inauguración de las VI Jornadas de Archivos Privados 'Archivos y Literatura' en el Alcázar, que abrió la conferencia 'La conservación y gestión de un legado literario: el Archivo Miguel Delibes', del director de la Fundación Miguel Delibes, Javier Ortega Álvarez. Eran 89 años, y de fama unos 60, "así que quieras que no, se van guardando cosas. Él iba metiendo en unas carpetas las cartas que recibía, sin volverlas a ver nunca jamás. Y ahí las hemos encontrado, en su clasificación. Yo viví con él 58 años, y sigo viviendo en la misma casa, y cuando se llevaron esos papeles todo quedó igual, pero la casa se quedó sin alma", recuerda Delibes, que sin embargo muestra su satisfacción "porque no todo el mundo tiene un archivo, que le hagan una memoria, es decir, eso quedará para siempre porque ya está hecho. Delibes puede caer en el olvido, pero su memoria no".

Elisa Delibes reconoció que la Fundación Miguel Delibes nació "en un momento de crisis, así que la inversión no la teníamos, pero a los primeros patronos que les pedimos financiación, las bodegas Vega Sicilia, nos dijeron que sí. Me pareció fácil al principio pero no lo es tanto, porque hace falta mucho dinero para ello". Y pone como ejemplo el archivo de Paco Rabal, "las cositas que fue guardando su mujer", que muchas de ellas se han quedado sin describir y digitalizar por falta de mecenazgo.

Elisa, así como la secretaria de su padre, se miró todas las carpetas, una a una. Incluso había noches que se metía a mirar, "hasta lo consideraba ya como algo mío. Había momentos de risa, pero otros de verdadera emoción que casi no podía seguir leyendo, como las cartas de pésame por mi madre que me conmovían hasta el infinito". Y recuerda cuando encontró una petición de préstamo 'sobre el honor' para hacer la carrera, "que cuando mi padre ganó el Nadal, la mitad del premio fue para restituir dicho préstamo". Emociones que están ya al servicio de los ciudadanos, "a mayor grandeza y gloria de Miguel Delibes", como apunta el coordinador de las Jornadas, Manuel Barea. "Solos no lo hubiéramos podido hacer", reconoce Elisa Delibes.

Javier Ortega Álvarez explicó detalladamente en su conferencia la conservación y gestión que la referida Fundación que dirige lleva a cabo del extenso legado del escritor y periodista vallisoletano, fallecido a los 89 años en 2010. Su desvelo por la palabra se puede ver en los documentos que ha cedido la familia. Documentos personales, familiares, de sus actividades como periodista, profesora, literato, entre otras acciones, a los que casi diariamente se van añadiendo papeles. Ortega repasó las fases de identificación, organización, descripción y digitalización del Archivo, haciendo hincapié en esta última. Un modelo de trabajo en su conjunto que Ortega cree que otras instituciones pueden adoptar para que los archivos no se pierdan.

Ortega apuntó que conoce "desde su creación" estas Jornadas jerezanas. "Además, sobre archivos privados, que parece que es un ámbito más desconocido. Que Jerez haya apostado por precisamente darlos a conocer, creo que para la ciudad es un motivo de orgullo y satisfacción". "Para la Fundación Miguel Delibes es un honor poder abrir estas jornadas en las que hay además otras tantas tan importantes", apuntó la hija de Delibes, que también es la presidenta de la entidad.

¿Qué diría don Miguel si viera su propio archivo? "Mi padre -concluye Elisa- nunca quiso escribir su autobiografía, aunque sí que leía las de los demás y le encantaba, a pesar de que algunas les parecía un tanto arrogantes. Así que un poco la hemos escrito nosotros con este archivo, pero sí que le hubiera gustado cómo lo hemos llevado. De aquí lo único que ganamos es una satisfacción moral".

La segunda parte de esta primera sesión de las Jornadas de Archivos estuvo dedicada al poeta, ensayista y epigramista gaditano Carlos Edmundo de Ory. el coordinador general de su Fundación, Javier Vela realizó durante su exposición un detallado recorrido por el archivo literario del referido autor. Habló así de la donación de su archivo, integrado por más de 8.000 volúmenes, obras de arte, colecciones de arte africano y libros heredados de su padre, el poeta modernista Eduardo de Ory, que su esposa la francesa Laure Lachéroy ofrecería a la ciudad de Cádiz tras el fallecimiento del autor.

Hay que recordar que estas Jornadas están organizadas por el Ayuntamiento, la Academia de San Dionisio, la Fundación González Byass y la Asociación de Amigos del Archivo, que cuentan con el patrocinio de Arte y Memoria y DataLib y la colaboración de la Diputación Provincial gaditana, el Ayuntamiento de Cádiz, la Fundación Osborne, Onda Cero y Diario de Jerez.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios