Federico Rodríguez. filósofo

"No será un ministro quien acabe con la filosofía, sería el colmo de la vanidad"

  • El jerezano gana el Premio Nacional de Ensayo de Chile con su obra 'Cantos Cabríos'. El joven habla de los recortes en investigación, de la Lomce y de la ‘fuga de cerebros’

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A pesar de vivir a 10.284 kilómetros, hablar con Federico Rodríguez es darse de cara con la realidad de España. Esa realidad que ha llevado a este filósofo jerezano a salir del país y cruzar 'el charco' con billete a Santiago de Chile con la simple y cada vez más complicada tarea de crecer en su profesión y seguir formándose en el campo de la investigación. El intenso trabajo de este filósofo ha sido reconocido recientemente con el Premio Nacional de Ensayo de Chile, un galardón que considera "azaroso y coyuntural", ya que para él, el verdadero premio es "poder dedicarme a lo que me gusta".

-Estudió Filosofía en Sevilla, una carrera de vocación...

-Sí, cuando uno decide estudiar filosofía lo que menos le preocupa son las posibilidades laborales, porque obviamente, alguien que estudia filosofía sabe bien que la cosa no tiene salida, pero a pesar de ello uno lo hace. A mí me gusto. Desde la facultad me interesaban los problemas filosóficos, me divertía con el árido juego de los conceptos. Fui leyendo todo lo que podía, de manera voraz y desordenada. Me encontré con algunos buenos profesores, muy pocos, pero buenos. Y luego, tuve algo de suerte en un momento determinado, cuando me becaron para hacer el doctorado.

-Sus estudios fueron en una universidad pública, ¿cómo está viviendo la reforma educativa?

-Respecto a las políticas de educación es interesante resaltar, relacionado con mi campo, la reducción drástica, todo un hachazo, de la carga lectiva de las asignaturas de filosofía por medio de la futura aplicación de la Lomce. A la filosofía la llevan queriendo matar los propios filósofos y algunos científicos . De hecho, el tema del 'fin de la filosofía' es uno de los greatest hits de la cultura contemporánea, pero, al menos, éstos lo han tratado de hacer normalmente con clase: esgrimiendo argumentos, apelando a cuestiones fundamentales de la disciplina, etc. La filosofía sigue hoy bien viva para el que quiere, o puede, leer. Así pues, al menos en este sentido, no habría de qué alarmarse. No será un Gobierno, no será un ministro quien acabe con la filosofía, sería el colmo de la vanidad.

-No acabará con ella, pero la nueva reforma supone la reducción del 75% de la filosofía en los institutos.

-Es algo completamente lamentable, muy grave. La filosofía, para los adolescentes despiertos, es un soplo de aire fresco en el aula. Pero este intento de supresión no es nada sorprendente, se trata sólo de un efecto de ciertas maneras, deplorables, de hacer las cosas.

-La Red Española de Filosofía también se ha pronunciado.

-Sí, sacó un comunicado para recoger firmas hace poco, enviándole varias cartas al Gobierno. De todos modos, este hachazo no es algo que pase sólo en las aulas. También en los modos de investigación imperantes, a los que se acoplan las universidades españolas siguiendo beatamente patrones instalados por otras 'universidades-empresa', y obligando a los investigadores a pasar por el aro..., eso también es tratar de acabar con la filosofía. Haber si hay suerte y se puede cambiar la ley de Wert.

-Cada vez es más 'raro' escuchar investigación y humanidades en la misma frase. ¿Están infravaloradas las letras en la investigación?

-Claramente. Pero bueno, aquí (en Chile) sí que hay investigación en letras, como también la hubo en su momento en España. De todas formas, las humanidades, en general, suelen ser siempre las primeras damnificadas cuando hay recortes. Creo que forma parte de una lógica que ignora la posición de las humanidades y su valor en la sociedad.

-¿Cómo ve España?

-Se ve un país triste, un país deprimido. Es esa tristeza generalizada la misma que se escucha en la calle a diario, la que te 'obliga' a salir.

-Aún le quedan dos años en Chile, ¿piensa regresar a su país?

-No le podría responder a la pregunta, no lo sé. A mí me gustaría volver, sería algo muy bueno. Pero viendo cómo está el panorama, creo que a corto plazo es imposible y a medio, improbable. Con todos los recortes que han habido por parte del Gobierno, si uno quiere dedicarse a investigar ahora mismo en España es descabellado.

-¿Hay muchos españoles en Chile?

-Sí, sí. Están viniendo muchos y además de perfiles muy diferentes. Están llegando muchos ingenieros, sobre todo ingenieros de mina que los piden para el norte de Chile, e ingenieros químicos. Además hay muchos arquitectos y también he conocido a periodistas..., es un perfil muy variado.

-Y además, preparados con mayúsculas...

-Todos los que he conocido son licenciados, con másteres incluso y con doctorados. En fin, son personas que han sido formadas en su mayoría por el sistema público español y que han tenido que irse porque ese mismo sistema, no los ha sabido integrar.

-¿Animaría a los jóvenes a salir del país para trabajar?

-Claro que los animaría. Es muy triste y lamentable la situación de los jóvenes en España. Y al final, lo que se generan son situaciones de depresión al sentirse uno preparado y no poder desarrollar su profesión. Y lo que es peor, no sólo no poder hacer lo que te gusta, sino tampoco poder hacer las cosas que no te gustan. Ahora mismo ni eso. Por eso, antes de verse uno pisoteado, lo mejor es levantar el vuelo y buscar otras opciones vitales.

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