Aldous Huxley, el mundo tras la Tercera Guerra Mundial

  • La colección Letras Populares de la editorial Cátedra recupera 'Mono y esencia', una novela en la que el escritor inglés plantea un futuro posapocalíptico

Aldous Huxley vuelve a unir a Letras Populares y Jesús Isaías Gómez López. La colección de Cátedra, que incluye en su catálogo Un mundo feliz junto a obras de otros grandes referentes de la ciencia ficción, incorpora ahora Mono y esencia, también con edición y traducción de este especialista que es profesor titular en el Departamento de Filología de la Universidad de Almería y responsable del comité organizador del Sixth International Aldous Huxley Symposium, que se celebrará la semana que viene (del miércoles 19 al viernes 21) en esta localidad andaluza.

Publicada originalmente en 1948, Mono y esencia es "la última distopía de Huxley", señala el experto. El inglés "empezó como creador de mensajes y escenarios distópicos con Un mundo feliz, donde explora un futuro de nuestro mundo en el que la sociedad será controlada por los avances tecnológicos y científicos y dominada por la sensualidad y el hedonismo, escenario que ya empezamos a vivir en nuestro modelo social actual". El caso de Mono y esencia, publicada 16 años después, supone "otra vuelta de tuerca, en cuanto Huxley plantea la hipótesis de un futuro realmente posapocalíptico, donde el ser humano ha revertido en una especie de simio, pero no en un primate original sino en un híbrido humano-simio como consecuencia de un planeta que ha sido devastado por una Tercera Guerra Mundial librada con armamento nuclear. En este segundo escenario, tan trágico y dramático, Huxley analiza las consecuencias que el uso de armas de destrucción masiva y de una posible guerra nuclear pueden ocasionar, llegando a modificar la escasa vida de la flora y la fauna que sobrevivan y a transformar a los pocos seres humanos que queden en auténticas bestias primitivas, despiadadas e incluso más beligerantes que los anteriores humanos que provocaron la destrucción del planeta y de la raza humana". Gómez López se ha acercado a esta obra "con mucha cautela, puesto que es una de las más ignoradas y desconocidas de Huxley" y "plantea un punto y seguido a Un mundo feliz". "Si leemos primero Un mundo feliz, donde la especie humana no conoce las guerras ni la religión, como tampoco el sufrimiento ni el sacrificio, porque los pilares donde se edifican suelen ser la familia, la espiritualidad, las artes y la cultura en general, vemos que la sociedad representa el dulce sometimiento de la masa a un Estado que promueve la paz y la estabilidad del pueblo a cambio de placeres ilimitados, donde el sexo y el soma son la nueva espiritualidad y la felicidad de todos. Pero ¿qué pasaría si esa masa de seres no pensantes, reducidos simplemente a seres sintientes, algún día despierta de un dulce encantamiento que también tiene sus fallas? La respuesta la ofrece Mono y esencia: el ser humano acaba finalmente cansándose de todo tipo de control, por muy bien maquillado y sutilmente ideado que esté, y puede ser entonces cuando estalle la bestia insaciable de poder que vive en nuestros genes: en nuestra esencia tenemos por desgracia la misma capacidad de amar la vida que de destruirla".

El nacionalismo y la religión son dos de los temas centrales de la obra, publicada en 1948

Así, en Mono y esencia "el hedonismo" vuelve a ser un tema central, "pero en esta ocasión un hedonismo muy sui géneris, donde este revertido ser humano-simio imita torpemente al humano predecesor, del que hereda un cuerpo y una tierra arruinados por la radiactividad". "Pero sobre todo la religión y los nacionalismos son dos de los temas más destacados y mejor tratados", añade el traductor. Para Huxley, "la ambición desmedida de poder de los nacionalismos es la peor lacra de nuestra sociedad contemporánea, más grave incluso que una interpretación fundamentalista de la religión, puesto que, como advertimos en la novela, el nacionalismo desatado se con-funde finalmente en una especie de religión integrista y absurda, cuya función es arruinar moralmente al ser humano para mantener en el poder a una jerarquía que solo aspira a perpetuarse a costa del pueblo, y a cualquier precio. Y es en este punto donde surge la figura de Gandhi en la novela, como figura histórica que, según Huxley, representa la esencia pura del humanismo y que fue engullida brutalmente por la bestia del nacionalismo. Es aquí donde encontramos la clave interpretativa del mensaje central de la obra". Mono y esencia, "que para Anthony Burgess, el autor de La naranja mecánica, o el premio Nobel William Golding, autor de El señor de las moscas, fue una de las mejores novelas en lengua inglesa del pasado siglo, es además una auténtica lección política y un mensaje admonitorio para los retrógrados e interesados nacionalismos de nuestra era".

No obstante y "por suerte, pese al trágico y posapocalíptico escenario planteado en la novela, también se advierte cierta luz al final del túnel, sobre todo en las últimas páginas y escenas, donde será precisamente una simio-humana quien con unas cavilaciones desgarradoras, al revelar su profundo temor por haber infligido la ley de Belial (el Mal que rige atávica y cruelmente esta sociedad sometida a una especie de Anticristo), ansía la búsqueda de la libertad, la verdad y hasta el amor. Huxley cree ciegamente en la salvación final del ser humano mediante el amor y la belleza, y para ello cita constantemente versos del poeta romántico Percy Bysshe Shelley, que, a modo de leitmotiv, sirven para dibujar un final destello de esperanza, incluso en el escenario más siniestro, tomando como paradigma el enamoramiento espiritual y físico entre el único humano libre de radiación de esta sociedad y una simio-humana capaz de descubrir el amor en toda su esencia".

Es una novela "experimental", dividida en dos partes claramente diferenciadas: "La primera, Tallis, donde se nos presenta la idea central de la novela y nos introduce a Gandhi, como referente del humanismo; y la segunda, El guion, escrita como una hibridación de géneros: la novela y el guion cinematográfico". De este modo, "Huxley desarrolla un uso magistral del fluir de conciencia. El monólogo interior es fundamental en el desarrollo de las ideas de esta segunda parte, mucho más extensa. La narración, por tanto, podría denominarse argumentación fílmico-literaria". Huxley llevaba viviendo desde 1937 en Hollywood, donde también trabajaba como guionista de cine para productoras: "Aprovecha su dominio de la composición y técnica del guion para explorar, mediante esta fusión de géneros, la psique del personaje y acercarla mucho más y mejor al lector. En este sentido, tenemos varios narradores, un narrador-actante y un narrador literario, ambos, desde distintos enfoques, articulando el vasto catálogo de ideas de la novela. Con esta efectiva construcción polifónica de voces narrativas, y de diálogos gráficos, Huxley logra convertir los procesos psíquicos en toda una experiencia intuitiva, organizada dentro de una fuerte unidad de conciencia".

Mono y esenciase suma así a una colección de Cátedra entre cuyos últimos títulos figuran Gestarescala y¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? de Philip K. Dick y La máquina del tiempo de H. G. Wells.

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