La música hace rugir al circuito

  • El 'Primavera Trompetera' se convierte en su primer día en una mini ciudad habitada por jóvenes de toda España

  • Las actuaciones, hasta casi el amanecer

Como una mini ciudad. Así es el circuito desde ayer a eso de las cuatro de la tarde, cuando dio comienzo el Primavera Trompetera Festival, un evento que promete marcar un antes y un después en la escena cultural jerezana. En la actual, su tercera edición, ha conseguido traer a la ciudad a 'festivaleros' de toda España, atraídos por la ampliación del programa a dos días, con un camping en la zona anexa que es el principal emplazamiento de los visitantes. O, más bien, 'habitantes' de esta villa jerezana de la música y el buen rollo. Nada más entrar por la puerta principal del trazado, un DJ da la bienvenida en su mesa de mezclas instalada sobre el techo de la cabina del conductor de una camioneta 4x4. Su música invade la zona en la que se realizan los controles de acceso, donde se guarda el celo de que no se porten elementos prohibidos como botellas de alcohol. El seguimiento incluye la inspección de mochilas y el cacheo. La razón es evidente, tratar de evitar cualquier incidente en el interior. No en vano, las cifras hablan de 25.000 asistentes cada uno de los dos días de conciertos.

Una vez dentro, un primer escenario, el 'Jerez es música', estuvo rugiendo desde las seis de la tarde, cuando 'The explosions' agarró los micrófonos. Esta ubicación se encuentra en la trasera de la recta de meta del circuito y sirve de promoción principalmente para los grupos de la ciudad. En un segundo escenario, el 'Libertad', tocaron grupos de música de todo tipo. La atracción de la tarde llegó con el hip-hop de 'El Chojín', cuya actuación a las 20 horas atrajo a gran cantidad de seguidores de la rima presentes en el festival. El rap es, quizás, uno de los grandes protagonistas del aumento del cartel respecto al año pasado. 'El Chojín' está en la primera división, como 'Nach', que actuaría de madrugada, o 'Kase.O', que hace lo propio esta noche desde las 21,40 horas. Pero eso, en el escenario 'Primavera', que comparte pared y explanada para el público con el 'Alegría'. Este conjunto de dos escenarios se encuentran al final del recorrido, y cuanto con los artistas de mayor talla. La razón de que se trate de dos atmósferas tiene su explicación. El objetivo es que no se pierda ni un segundo entre una actuación y otra por las complicaciones de desarrollar la escena a gusto del artista. Las programaciones de 'Alegría' y 'Primavera' se van alternando y cuando finaliza una actuación comienza la otra.

El primer grupo en abrir este camino fue 'Eskorzo', quien gritaba a los primeros asistentes a eso de las seis 'Deja de comerte la cabeza', estribillo de una de sus canciones más animadas. A esas horas apretaba el calor y muchos preferían guardar fuerzas. De los 25.000 asistentes al evento, esta actuación la vivieron unas 3.000 ó 4.000. Parece poca cosa, pero sigue siendo una cifra de magnitud enorme. En la comparación con lo que se movería pocas horas después podría parecer desangelado. El reto de abrir la principal escena lo cumplió de sobra el conjunto andaluz de rock y fusión. Su relevo lo tomaron 'Rozalén', 'Asian Dub Foundation' y 'Chambao', previos a uno de los grandes estallidos de la noche, el de 'Loquillo', cuando ya se había puesto el sol y faltaba poco para la media noche. Y fue mágico, como todo lo que rodea a este 'Primavera Trompetera'.

Porque si de altura es lo que fue sucediendo sobre los escenarios, y lo que seguirá ocurriendo hoy, no menos lo es todo ese 'sub festival', el que se cocina en las barras de comida y bebida, el de los encuentros fortuitos y el entusiasmante estado de las cosas de los festivales de música. Con esas ganas llegaba un grupo de chicos en el entorno de los 25 años que habían llegado desde Gijón en tren la mañana de ayer. Algunos iban sin camiseta a la hora de la entrada, otro con la del 'Sporting', el equipo de su ciudad, contaban que llegaban con ganas de pasarlo bien tras una auténtica 'paliza' de viaje. Los acentos que se escuchaban por la zona de acampada y los aparcamientos revelaban lo que se sospechaba, que este festival es el pistoletazo de salida para la temporada de macroconciertos que se extienden hasta finales de verano y cuenta con una legión de jóvenes y no tan jóvenes incondicionalísimos.

Entre los atractivos que intentan marcar la diferencia, además de la música, se encuentran los puestos de comida diferentes, como los especiales para celíacos, los de comida rápida de marca jerezana o uno de comida japonesa callejera. Y muchos puestos de artesanía, de camisetas de grupos (algunos de Jerez) que seguro servirán para que hagan su agosto los comerciantes. Podía llamar la atención que a media tarde se expusieran, por ejemplo, las sudaderas oficiales del festival. Pero a la noche, como al grupo de chicos procedentes de Gijón que accedieron al recinto con una escasa camiseta o a pecho descubierto, les sacó del apuro a última hora. Porque por la noche la Primavera Trompetera ya llegó, pero aún refresca por Torremelgarejo. El único calor, el de los saltos frente a los escenarios. Con esa fiesta se fue meciendo la noche hasta las últimas actuaciones, las de los jerezanos 'Holy Boyz', a las 5,20, y la de Aivan Cabrera, a las 6. Pero a esas horas muchos habían tomado el camino para sus casas, habitaciones de hotel y sacos de dormir en la zona de acampada. Había que coger fuerzas, que hoy, desde las cuatro de la tarde, vuelven a tronar los altavoces. La vida de la villa de la música que es el 'Trompetera' se retoma.

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