CINE

Los mutantes rejuvenecen

  • La entrañable Patrulla X de la Marvel regresa a las pantallas rebobinando la historia con una película que rescata los orígenes de los superhéroes

El mundo del cine del Hollywood actual no sólo es creativo en lo suyo, las imágenes, sino en el lingüístico. Así, ha ideado el termino precuela, antónimo del aceptado por la Real Academia secuela. Si estas últimas son continuaciones de éxitos, las precuelas son todo lo contrario, filmes donde se cuentan los orígenes de las franquicias. Es una muestra del desesperado intento de la industria para mantener vivos a mitos que ya no dan más de sí en taquilla, y cuyos protagonistas acusan demasiado el peso de las arrugas o del botox. Estas maniobras también sirven para aprovechar y dar una mano de pintura a la carrocería de los éxitos, sacarlos de las rutinas de las secuelas y reiniciar, como si fuesen ordenadores, los argumentos, actualizándolos y dándoles otro enfoque. Ejemplos señeros: Batman, que tras agonizar en los 90 en las manos de Joel Schumacher se reinventó con Christopher Nolan. James Bond, que dejó atrás los 007 con pinta de jefes de planta de grandes almacenes y volvió a las novelas de Fleming con Daniel Craig. Y Star Trek, que abandonó definitivamente a los caducos William Shatner y Leonard Nimoy para narrar los orígenes de su amistad.

A todos ellos se unen los X-Men, la entrañable Patrulla X de la Marvel. Fue uno de los grandes éxitos de la pasada década con una trilogía que contaba en su inicio con dos excelentes films de la mano de Bryan Singer y un tercero más decadente de Brett Ratner, cuyos malos resultados y decidida vocación crepuscular mandaron a la serie al limbo. Pero cinco años después del último film vuelven los mutantes por sus fueros desde su inicio, desde que Charler Xavier (futuro Profesor X) y Eric Lehnsherr (futuro Magneto) hacen sus primeras armas juntos en esto de los superhéroes, antes de separar fatalmente sus caminos. El film explicará algunas de las claves posteriores, como la enemistad que acabará desuniendo a los dos mutantes y el por qué de que Xavier acabe en silla de ruedas. Lo curioso es que el director de este X-Men: primera generación es Matthew Vaughn, que parecía maldito para la serie. Y es que era el director previsto para el tercer título hace cinco años, pero dos semanas antes se quitó de en medio, lo que pudo influir en el mal resultado del film. Los productores de la Marvel no son rencorosos y le dan una nueva oportunidad en la precuela.

Como es lógico, el reparto se ha renovado. James McAvoy deja sus habituales papeles románticos y se mete en la piel de Charles Xavier, así como el alemán Michael Fassbender es el futuro Magneto, un actor visto en Centurión y Malditos bastardos. Jennifer Lawrence, una actriz en ascenso (en cartel actualmente con El castor) es Mística, y Nicholas Hoult, La Bestia, personajes que vimos en las primeras entregas. También veremos a January Jones (otra que hace doblete en Sin identidad) como Emma Frost. El villano de la función es un veterano como para compensar tanta juventud, Kevin Bacon. Él es un mutante que odia la energía atómica porque piensa que es la culpable de sus cambios genéticos. Así que como venganza, empieza a manipular el tema de los misiles cubanos de octubre de 1962 (fecha en que está ambientado el film) para que estalle la guerra atómica. Frente a él, Charles y Eric, dos mutantes que con otros colegas con poderes llevarán a cabo el primer choque de la historia entre los de su especie.

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