Cuando la naturaleza ofrece nuevas miradas

QUE Juan del Junco está de moda en el panorama expositivo andaluz lo demuestra sus continuas comparecencias en foros de la máxima importancia: presencia en el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo con una instalación fotográfica -nosotros nos hicimos eco de ella - que ponen muy a las claras las intenciones artísticas de este autor a la par que nos descubren sus inclinaciones naturistas; además una importante exposición individual en la galería malagueña de Alfredo Viñas y, ahora, en la ciudad que lo vio nacer la puesta en escena de su trabajo como ganador "Joven Autor Andaluz" de las III Becas para Proyectos de Fotografía convocado por Cajasol.

Esta exposición que nos ocupa dice muy a las claras por dónde circulan los estamentos creativos de Juan del Junco. En ellos, a la par que nos sitúa en un trabajo fotográfico minucioso, pulcro y lleno de intensidad artística, plantea muchas de las circunstancias conceptuales del artista. Por un lado sus filias naturalistas, sus conocimientos de historia natural - puestos en evidencia en la intervención sevillana del CAAC -, pero también sus profundas reflexiones sobre la realidad existencial, sobre esa actuación descarnada de la sociedad urbana sobre el entorno. Y en ese aspecto insiste este artista. Para él la naturaleza le sirve de campo de experiencias. Recrea la circunstancia paisajística, pero la envuelve de determinantes manifestaciones para analizar sus posiciones, sus desarrollos y, también, sus degradaciones.

Juan del Junco cuadricula el espacio para redundar en un acopio de pruebas. Por su tamiz analítico pasan las circunstancias degradantes de la sociedad. Éstas, junto a esa nefasta circunstancia, extraída de ese laboratorio incesante, asumen, además, su situación de posible elemento artístico. La acción directa de la imagen sobre el espectador que queda envuelto en una amalgama de ambigüedades.

La fotografía alcanza con este artista una nueva dimensión. Las bellas referencias visuales, quedan supeditadas a nuevos estamentos significativos. Por su obra transcurren episodios de máxima descontextualización, lo que incide en ese desapasionamiento que siempre ha caracterizado la obra del artista jerezano y donde, creo, que radica uno de sus mejores planteamientos conceptuales. El autor presenta las situaciones con cierta asepsia y deja que la obra y sus circunstancias establezcan sus máximos conceptuales. Desde de ahí, todo queda dispuesto para la mirada de un espectador que debe saber tomar partido.

De nuevo, Juan del Junco establece las diferencias de una fotografía que, con él y desde ella, asume nuevas identidades.

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