De negro carbón y azul revolución

  • El fotógrafo Adrián Fatou inaugura hoy, a las 20,30 horas, en la Sala Cajasol, la exposición 'Asimetría Global I' con imágenes de La India y La Habana · Se celebra además las 200 páginas de 'La otra mirada'

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Un largo puente sobre el río Ganges divide Varanasi (La India) en la ciudad de los vivos y la de los muertos. En una orilla están la edificaciones, los templos, el colorido, donde por la noche los sacerdotes hacen ceremonias de música y baile y por la mañana se hacen las abluciones en el río, las cremaciones. En el otro lado no hay nada. Es la zona sagrada, es donde la mayoría de la gente desearía morir, llegar allí al final de la vida es el objetivo. Allí sólo se va a rezar, a acercarse a Dios. La leyenda dice que es más fácil alcanzar el Samsara, la salida del ciclo de reencarnaciones al paraíso, si se muere en la zona sagrada. Vida y muerte más cerca que nunca. Al principio del puente trabajan los 'hombres del carbón', descargando el mineral de los trenes que llegan a la estación de Kashi, cargándolo de nuevo en camiones para su distribución. Personas que viven peor que los animales, impregnadas de negro por fuera, y por dentro. Sin color. Así trabajan, sin protección, sin máscaras, sin nada, sólo con su fuerza de voluntad de vivir y morir de la mano de Shiva.

Al otro lado del mundo, en las antípodas, "el sol del amanecer rasga la bruma con la que el humo de los viejos coches enturbia el aire tibio de la mañana y se abre como tiñendo de naranja licuoso el oscuro asfalto". Llega un nuevo día en La Habana. Aquellos mismo coches fueron testigos de la revolución cuando transportaban a ricos que hicieron de Cuba un paraíso de diversión. Hoy es una forma colectiva de transporte. Son las huellas de '50 años de Revolución'.

Son historias de vida que el fotógrafo jerezano Adrián Fatou ha retratado en sus viajes a estos lugares y que hoy el autor presenta en una exposición, a las 20,30 horas, en la sala Cajasol (Larga 56), llamada 'Asimetría Global I'. "Es la primera de las entrega fruto de mis viajes fotográficos buscando una realidad que reflejar, ya sea social, cultural o religiosa. En un intento de plasmar en imágenes lo diverso y asimétrico que es el mundo, pero a la vez buscando la esencia humana común que nos une a todos. Aquello en lo que podemos sentirnos reflejados", cuenta el artista.

La muestra, que cuenta con la colaboración de la Fundación Cajasol, Oculsur, Casa Grande interiorismo, Colortec, Albatros Foto, Beam Global y Diario de Jerez, se divide así en 'Hombres del carbón' y '50 años de revolución'. "Ambas colecciones -añade- no dejan de tener una clara vocación de denuncia social, aunque tratada con tintes poéticos. Son un canto a la resiliencia, a la capacidad del ser humano de hacer frente a las adversidades de la vida y ser transformadas en una fuerza positiva".

Para realizar los primeros planos de los 'hombres del carbón', Fatou se coló en su zona de trabajo. Al principio, le miraban con recelo, hasta que el jefe de todo aquello le interrogó sobre lo que estaba haciendo. Al final le dio permiso para fotografiar. Respecto a La Habana, Adrián buscó en su segundo viaje a los que había retratado la primera vez que fue, para mostrarles el resultado y con la excusa de que les contara su vida. Vigilantes que venden puros de forma clandestina, un boxeador, un cantautor ciego, un supuesto sobrino del Che, la anciana que cobra un dólar por cada foto, el corazón roto de Mayra y la mirada de un niño que desconoce hacia dónde se dirige Cuba

La exposición coincide además con la celebración de las 200 páginas que sobre fotografía publica semanalmente este Diario, elaborada por Fatou, llamada 'La otra mirada'.

Fatou confiesa que amenaza con nuevas exposiciones, con segundas partes que, ¿nunca fueron buenas?

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