Los niños de Santiago

  • Los nuevos valores del barrio entregan su arte en un disco y DVD con el objetivo de demostrar a los jerezanos que el flamenco "no se ha acabado".

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 Van cumpliendo años pero siguen siendo como niños. Josete, Maloko, Luis, Fernando... Son artistas de su barrio y no lo pueden evitar. Es lo que han vivido. Han mamado el flamenco, está grabado en su piel, les fluye por las venas y hablan de ello como si su alma estuviera sometida a una bendita posesión. Tienen el deje y la voz, el toque y las palmas y las ganas de demostrar que son una nueva generación en el flamenco. Algo que no muere, sólo se va transformando. Y como tanto arte no se puede aguantar, han tenido que dejarlo brotar en un disco llamado ‘Santiago, siglo XXI’. 

El proyecto comenzó el pasado año, sobre el mes de junio, cuando los productores Luis Carrasco y Luis Vega reunieron a los artistas jóvenes de Santiago: cantaores, guitarristas, palmeros, poetas, pintores para dar forma a ‘Santiago, siglo XXI’. Un disco de flamenco, en el que se elimina un poco de fusión, “una etiqueta que nos tenemos que quitar, porque la fusión no es la culpable de que se pierda el flamenco. El flamenco no se pierde, evoluciona. Nosotros, fuera de este disco, seguimos haciendo fusión, nos gusta. Este trabajo sin embargo, es más ortodoxo, más puro. Vuelve a los orígenes”, cuenta Carrasco. Palos flamencos como la soleá y la seguiriya..., “aunque nuestra bandera es la bulería”. Tres meses de grabación de la mano de Luis Sánchez, más conocido como Provi, en la que colaboraran los cantaores Manuel Soto Carrasco, Juan Castro Vargas, Abraham Fernández Alcocer, Luis Miguel Fernández Osorio, José Guerra Fernández, José Soto Monje, Antonio Carrasco Ruiz, Rafael García Soto, Rafael Fernández Ruiz, José Ignacio Fajardo Barrero, Juan Carrasco Pantoja y Manuel Chacón Carrasco; los guitarristas José Moreno Vargas, Antonio Carrasco Santantón y Fernando Carrasco Carrasco; la percusión de Juan Márquez Carrasco y Ané Carrasco Molina, y los palmeros Juan Marín Valencia, Juan Diego Valencia Vargas y Manuel Romero Moreno. Artistas con nombres y apellidos, la mayoría de ellos hijos o nietos de lo más granado del flamenco, como Fernando de la Morena, los Zambo, Sordera, El Bo, Chacón... En el disco también han colaborado Los Makarines.  Las edades de los participantes oscilan entre los 14 y los 32 años, pero todos tienen las mismas ganas de triunfar. 

Los niños, porque así les gusta que les llamen, dicen que los mayores les han asesorado “pero poco, porque la verdad es que creemos que nos sentimos capacitados para hacer esto. Todos lo llevamos dentro y lo que hacemos, lo hacemos bien”, comenta Luis Carrasco. 

Uno de los objetivos de este trabajo, que verá la luz en un mes y medio, “es demostrar a la gente lo que somos capaces de hacer los niños de Santiago. Hacemos lo que sabemos a nuestro estilo. Queremos dejar claro que el flamenco sigue vivo”. La meta para estos jóvenes valores es poner este disco sobre los escenarios. Para ello tienen preparado hasta un espectáculo, una especie de performance. “No es  subirse al escenario y enseguida ¡arsa! No, eso no es. Es hacer un montaje diferente con varias intervenciones a la vez, como pintura y baile... Son nuestras inquietudes, que quizás no lleguen a ningún lado, pero lo estamos intentado”, dice uno de los chicos. “Todo hecho por gente joven. Me parece algo muy importante. Hacer un disco es complicado. Todo lo hacemos nosotros, La parte económica, la parte pensativa, la musical...”, subraya Vega. 

Provi dice que no se han pasado “muchas fatiguitas” para grabar este disco. “Son muy trabajadores lo que pasa que a la hora de los arreglos son muy perfeccionistas. Les he tenido que parar los pies porque ya no había más vueltas que darle al disco”. Provi augura un gran éxito para esta grabación, “porque es algo que no se ha hecho nunca. Santiago siempre ha siso la referencia de los viejos, pero hay mucha gente nueva que puede hacer y decir bastantes cosas. No nos podemos quedar estancados”. El propietario del estudio comenta que en el disco hay partes muy tradicionales, cantes por derecho, y otras que son “una evolución de lo que conocemos. Es un paso más adelante y nadie ha captado el flamenco con esta fórmula nueva. Esto es música del siglo XXI, aunque tenga todas las raíces del mundo”. 

El libreto del disco contiene la pintura de Luis Grande (hijo de Juan Grande) y el diseño lo está terminando Francisco Jesús Santos. Mientras estos dos artistas han aportado esta creación, otros jóvenes han puesto sus poemas. “A lo mejor no saben cantar, ni tocar la guitarra pero sí son artistas en lo suyo”, apunta Vega.  

Además del disco, los niños han realizado un DVD de promoción, con las tomas de las grabaciones. Se incluye una fiesta flamenca, entrevistas sobre la cultura de Jerez, la Semana Santa, el Prendi... “Sabemos hacer de todo. En Navidades te cantamos villancicos, algunos somos costaleros, en Feria te montamos una caseta. Somos muy de Jerez pero muy de Santiago”, dice Carrasco. 

Reconocen los niños que están “muy presionados” por la gente, “de tanto decirnos que el flamenco no existe... Este trabajo ha salido de nuestro corazón, del coraje, de las ganas de decir: aquí estamos nosotros, ay, me cago en la má”, comentan unos, mientras otro de los chavales dice que no es cierto que el flamenco haya muerto, “aquí se respira flamenco en cualquier  esquina del barrio. Que no se confunda nadie. Este disco no es de fusión, es Santiago en el siglo XXI. Esto no es fusión, es evolución. Los tiempos cambian y el flamenco con ellos”. 

“Nosotros –cuenta Carrasco– no vamos a cantar igual, con la misma fatiga que Tío Borrico porque es imposible. Esas fatigas ya nosotros no las pasamos. Nos expresamos como hemos vivido”.

Las canciones que componen el disco son una parte populares como ‘Ojos verdes’, soleá de los Zambo, otras son adaptaciones y creaciones propias realizadas por los mismos productores. 

Son raíces que huelen a bulerías, malagueñas, fandangos... “Estamos locos por demostrar –dice Vega– lo que hemos grabado aquí sobre un escenario. No nos da miedo. Es un trabajo made in Santiago. Tiene su sello. Que la gente no pida más porque esto es lo que hay”. 

Las mujeres tendrán también su espacio en un nuevo disco, dedicado exclusivamente a ellas, más adelante. “Sí hombre, hay algunas niñas aquí en el barrio que son muy buenas artistas y que merecen también tener sus propios CD y DVD. Tenemos otro proyecto para ellas, aunque todavía está en el aire”, asegura convencido Luis Vega. 

Este disco no tendrá segundas partes, “porque –desliza Carrasco– esto sale una vez y ya está. Quizás dentro de 30 años vengan otros y lo hagan. Y lo mismo son hasta nuestros propios hijos”. 

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