Homenaje a Juan Moneo 'El Torta'

En el nombre de Juan

  • Más de cuatro mil personas recuerdan a 'El Torta' en un espectáculo de siete horas de duración y con el que la organización terminó muy satisfecha. 'Rancapino chico', Jesús Méndez y Manuel Moneo se llevaron las mayores ovaciones de la noche ante un público entregado de principio a fin.

"Yo tengo el alma dolía, yo tengo el alma partía, cuando te vieron mis ojos, cómo te fuiste aquel día". Seguramente, casi tres años después de que nos dejara sin despedirse, a muchos nos cuesta asimilar la ausencia de Juan Moneo Lara 'El Torta', un "transmisor que no cantaor", dijo más de una vez cuando se le preguntaba por su vocación. Por eso, el pasado viernes, en ese ansiado homenaje que Jerez le debía, su espíritu sobrevoló la plaza de toros, un enclave en el que fue capaz de alimentar su mito durante años hasta el punto de congregar en torno a sus apariciones a una verdadera legión de seguidores incondicionales.

No fue extraño entonces que desde las nueve de la noche las colas fuesen creciendo por los aledaños del coso jerezano, todo para recordar al 'genio de La Plazuela' y disfrutar de un cartel histórico. Ni siquiera el fútbol, cuya relevancia en este país es extrema, pudo con un homenaje en el que también hubo quejas, al quitar la organización las entradas numeradas de 25 euros a última hora, provocando el malestar de muchos asistentes.

El público respondió como se esperaba devolviendo a la plaza de toros el colorido de las grandes noches, con más de cuatro mil personas dispuestas a pasar una velada excelsa. Así, pasadas las diez y media, su viuda, Almudena Molinares, su hermano Manuel Moneo y su hijo Juan recibieron el aplauso y el calor de una grada entregada desde el primer momento.

En el backstage, los artistas se agolpaban para comenzar a desfilar por el escenario y homenajear, cada uno a su manera, a Juan, "que siempre fue solidario con todo el mundo", reconocía Luis 'El Zambo'. Posiblemente, como recoge el significado etimológico de su nombre, que habla de fidelidad, muchos cantaores, guitarristas, bailaores, palmeros y músicos en sí se volcaron con la causa, tal y como él había hecho en vida. Cierto es que hubo ausencias, como suele ser normal en este tipo de acontecimientos, si bien es verdad que alguna de ellas, como la del periodista Jesús Quintero, Farruquito, Antonio El Pipa o Vicente Soto, fueron notables .

"Los ratitos buenos en la vida duran poco", decía 'El Torta', un lema que los artistas asumieron desde el principio desfilando con relativa celeridad por las tablas. Rosario Montoya 'La Reina Gitana' abrió la noche con ese sonido pianístico tan elegante y personal que posee. Con Estefanía Zarzana e Isa Fernández, entre el coro, y Samuel Cortés, al violín, su música se llevó los primeros aplausos.

A partir de ahí, el elenco fue interminable, tanto que eran ya las cinco de la mañana y aún estaba sobre el escenario Diego Carrasco, encargado de cerrar el homenaje ante los pocos valientes que aún seguían impasibles en las gradas.

La voz quejumbrosa de Samuel Serrano, con la guitarra del maestro Paco Cepero como mejor guía, recordó a Juan con letras alusivas al homenajeado. Después llegó el soniquete de Santiago, con Luis 'El Zambo' y Fernando de la Morena. Luis, con la guitarra de Miguel Salado, se rebuscó por bulería por soleá, y bulerías, y Fernando, con Domingo Rubichi como escolta, levantó los ánimos por soleá y su inigualable compás por bulerías.

De Jerez a Chiclana, con Alonso Núñez 'Rancapino' y su hijo Alonsito, que con sus aires caracoleros y esa personalidad y dulzura pusieron bocabajo la plaza. Su aparición fue de lo más aclamado de la noche, y los fandangos de Rancapino chico, con las guitarras de Antonio Higuero y Paco León, dejaron a muchos con la miel en los labios.

Portentoso estuvo Jesús Méndez, que con su inseparable Manuel Valencia, también se metió al respetable en el bolsillo, primero con fandangos a capella marca de la casa, y después con aquella bulería, 'Añoranza', que grabó junto a Juan en su segundo disco.

La pureza de los Agujetas llegó por medio de Antonio y Dolores Agujetas. Antonio fue de menos a más, ganándose la ovación por fandangos, mientras que el cante de Dolores hirió por seguiriyas con Manuel Parrilla a la guitarra, un aperitivo de lo que será su próximo disco.

José Agarrado fue el más atrevido de los Moneo. El joven sobrino de El Torta tiene un discurso genuino, como demostró incorporando al escenario instrumentos como la trompeta. Fue de los pocos que se preparó letras para recordar a Juan. Y de los aires contemporáneos al metal de Luis Moneo, al que acompañó Juan Manuel Moneo. Por seguiriyas, dio muestras de su enorme potencial artístico, para después arroparse del cante de su hijo Manuel, Momo Moneo y Juanillorro, que sirvieron de inmejorable atrás para María José Franco, elegante como siempre en sus replantes.

Y siguió La Plazuela, esta vez con un cuadro espectacular. Loli Carpio, Soraya Clavijo, Luis de Pacote, Chico Pacote, Juanillorro, Alfonso Carpio 'El Mijita' y sus hijos Alfonso y José, Paco El Gasolina, Eva Rubichi, Momo Fajardo y El Pescailla, con las guitarras de José Ignacio Franco, Isaac Moreno y Domingo Rubichi. Gracia, pureza y el desparpajo de la pequeña Rocío Carrasco, capaz de cantarse y bailarse con la misma sutileza.

Le respondió Santiago con un cuadro en el que las jóvenes voces de Enrique Remache, Manuel de la Nina, Joselete, Rafael del Zambo y Maloko se compenetraron a las mil maravillas con la de Manuel Fernández, el nieto del Borrico, y el baile de la Yoya, la Bastiana y la Currita, que aguantaron como campeonas hasta altas horas de la madrugada. El arte lo puso también Fernando Jiménez, fino en su bracear, el soniquete las guitarras de Curro Carrasco y Juan Diego, y las palmas, Manuel de la Mini y Juan Grande.

Faltaba Manuel Moneo, que reivindicó nuevamente su sitio entre los grandes, levantando al público. Con su hijo Barullo y el Aoño, y con Miguel Salado y Diego del Morao al toque, sonaron soleá por bulería, seguiriyas y bulerías a dúo, no sin antes mirar al cielo para acordarse de los que no están.

El último arreón contó con Marina Heredia, que se había desplazado hasta Jerez horas antes tras actuar en Alcalá, y Arcángel, la enjundia de Juan Villar y Juana la del Pipa o los sones más contemporáneo de la familia Camarón, que rescataron la Leyenda del Tiempo, y Diego Carrasco, que también se acordó de su querido Juan Moneo. El público se marchó satisfecho con la causa casi rozando las seis y disfrutó de una cita en la que los organizadores, desde Mayte Pulpón a Pepe Kimto pasando por la propia Almudena Molinares, se dejaron el alma. Porque como él solía cantar Juan, 'si algún día me da por volver, iré con el alba....'.

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