Una pintura a seguir

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HEMOS encontrado hace relativamente poco, la obra de un artista francés, cuya vinculación familiar lo ha traído hasta España y que está dando a conocer una obra que encierra, sin complejos, los amplios y variados postulados de la pintura contemporánea. Jacques Toupet es un pintor con un trabajo extenso, cuya realidad abarca muchas posiciones estéticas y se adhiere a los diversos planteamientos que, sin exigencias ni fronteras estancas, patrocinan un arte de amplia estructuración compositiva, con la figuración y la abstracción diluyendo sus fronteras hasta conseguir una obra despojada de aditamentos coercitivos y abiertas a los arbitrios de la más pura expresión.

Escribe el profesor Fernando Martín Martín, a propósito de la obra de Jacques Toupet que su pintura "permite acercarnos a un universo plástico plural, rico en registros y sugerencias, que en algunos casos nos trae a la mente el poético lenguaje de ciertos maestros de la vanguardia como Vasily Kandinsky e, incluso, Paul Klee, referencias que en cierto modo nos dan la clave de la actitud de Toupet y su propósito plástico". Las palabras del profesor nos pone en el camino, con precisión y sabiduría, para considerar que la pintura de este artista se sustentan en una esencialidad desde donde se potencian posiciones matéricas que imponen situaciones ajenas a la representación, ganando postulados expresivos y marcas cromáticas muy bien equilibradas para generar la suprema emoción que desprenden los máximos gestos coloristas; por un lado, el gesto matérico, la poderosa manifestación cromática que deja margen a unos mínimos asuntos figurativos envueltos en una maraña llena de grafismos, de rayados, de marcas inconexas, de huellas informes que se yuxtaponen a un conjunto donde, a primera vista y sin ninguna otra limitación significativa, impera la fuerza irresistible de la composición, las marcas irrevocables de una significación compacta que el artista hace patente desde un universo poblado de evocaciones.

Pero, al mismo tiempo, Jacques Toupet realiza una obra en la que se presiente un intimismo poético, de espectacular lirismo donde la forma plástica recrea los infinitos medios de la evocación. Tras cada uno de sus obras, se adivina un complejo mundo de sugerencias que transporta a estadios mediatos pero que se sienten no excesivamente lejanos.

La obra de Jacques Toupet crea espacios pictóricos que se llenan con el misterio de lo sugerido pero, también, nos sitúa en estamentos de fortaleza plástica, como se observa en su obra gráfica, dejando constancia del poder expresivo de la materia y los valores absolutos de sensaciones rítmicas, que amplían la fortaleza de una obra que conjuga a la perfección lo que se visualiza y lo que, sabiamente, se deja presentir.

Estamos, pues, ante todo un descubrimiento, un artista que, dentro de su madurez creativa, patrocina una obra abierta, con mucho sentido y carácter. Esta exposición onubense, abre las puertas, para una más amplia, que recogerá extensamente la obra de un artista cuya obra debe ser seguida.

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