Un plató para la creatividad

  • La Escuela de Arte celebra su Festival Audiovisual Phi con la presencia del galardonado cineasta jerezano Miguel Aguilar y el director de la Filmoteca de Andalucía, Pablo García

La Escuela de Arte es un gran plató para la creatividad. Secuencias de arte fluyen cada jornada por parte de sus alumnos y profesores. Un centro que ayer acogió el Phi Festival-Panorámica Audiovisual que, desde 2007, se desarrolla con la finalidad de promover, impulsar y publicitar obras de los estudiantes de Fotografía Artística y Gráfica Publicitaria, y que tiene además como invitadas a destacadas figuras de este panorama. De esta formas, el cineasta jerezano Manuel Aguilar inició la cita con la conferencia 'El cortometraje. Manual básico de supervivencia". Un autor que ha rodado recientemente 'Hoy quiero confesar', coproducido entre Donostia Kultura e Infodel Media (Málaga), "que está funcionando muy bien y que ya tiene varios premios", reconoce su director. Un proyecto que nació con 200 euros de presupuesto, para un trabajo de clase en un taller de guión avanzado con Michel Gaztambide, guionista de 'No habrá paz para los malvados'. Una apuesta elegida para ser corto en la que entró Málaga, que aportó la distribución con 'Jóvenes Realizadores'. "Les he dicho a los alumnos, a partir de ese poco presupuesto con el que contaba, que el hecho de rodar un corto..., a veces hay que sobrevivir a muchas dificultades que van apareciendo por todos lados. Es partir de la realidad", apuntó Aguilar, que añadió que la falta de dinero "hay que suplirla con una buena historia". El director de esta comedia de 15 minutos destacó que para una cinta, es "fundamental la distribución y que te programen muy bien en los festivales". Aguilar rodará en octubre un nuevo corto, en Sanlúcar.

La mañana la cerró el director de la Filmoteca de Andalucía, Pablo García Casado, que charló sobre 'Las filmotecas. Un activo para la defensa de la cultura cinematográfica', una institución que se encarga de la conservación del material fílmico. García habló de cómo el mundo digital está cambiando la manera de entender la conservación. Para ello, proyectó una película sobre el Jerez de mediados de los años 20 del siglo pasado, sobre un banquete que ofreció Domecq a un grupo de médicos, que fue restaurada, digitalizada, así que ahora puede verse de nuevo. "Lo digital tiene los riesgos de que se puede perder el soporte original. Una vez hecha la película, su conservación, digamos, es responsabilidad nuestra", subrayó García, que recordó que los investigadores del cine "nos preguntan cosas que pasaban en los 70 y 80, gente que hacía cine amateur, previo a las ayudas. Para ello hay que tener un archivo organizado o de lo contrario, quedarán lagunas en la historia del cine". Para ello hizo referencia a los trabajos de Gonzalo García-Pelayo, ahora tan en boga, "películas por las que antes nadie preguntaba casi. Yo me alegro por él porque su cintas hablan de una Andalucía que en los 70 y 80 existía y era muy llamativa". Un interés nuevo que permanecía conservado en la Filmoteca.

Ambos autores destacaron el interés por parte de los alumnos de la Escuela de Arte por el panorama audiovisual, "aunque ven aún una frontera entre el mundo real y lo que nos pasa a nosotros. Hay distancia, pero no tanta. Creo que este Festival Phi puede acercarles a este universo que, como todo, tiene su proceso. Ellos están aprendiendo ahora primero".

¿Se hace buen cine ahora en Andalucía? "Creo que estamos en un buen momento", dijo Pablo García, que reconoció que es una industria "que ha crecido en la región con dificultades. La gente se ha podido formar muy bien aquí, pero se tiene que ir fuera. Para que se queden hay que hacer películas, contar con el apoyo de la Administración y a la vez generar dinero y llenar salas". García insistió también en la distribución y puso como ejemplo la película 'A puerta fría', de Xavi Puebla, "extraordinaria en general, que no ha llegado a muchas de las salas por su mala difusión y es una de las mejores películas del pasado año". Y recordó que el cine norteamericano triunfa por encima del resto del mundo por su distribución dentro de una industria organizada en 35 mm. "Ahora en el mundo digital la gente verá cine de otras muchas maneras, individual y en sala por las plataformas como la 'filmin, que es una segunda o tercera vida para las películas'".

Ambos autores reivindican más presencia del cine en las aulas, "que no está considerado un arte noble, es una barraca de feria. Es un género de entretenimiento. No es sólo educación, es una cuestión social. El patrimonio fílmico no tiene la misma consideración de protección que el patrimonio arquitectónico, por ejemplo. Educarte para el entretenimiento, es sospechoso", concluyen como crítica.

Durante la jornada se expuso además una selección de las obras de los alumnos de diferentes etapas educativas ofertadas en la Escuela. El visionado de las obras seleccionadas se realizó por la tarde y al final de la misma, las mejores obras -dependiendo del tipo de categoría específica- recibieron el premio y símbolo del Festival, el Ícaro.

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