"Son pocos los críticos que se interesan por el libro de una mujer"

  • La bilbaína cree que es mentira que haya "muchas voces jóvenes en la literatura" · Ahora, dice, "ya puedes publicar 'on line', no tienes que venderle nada a nadie"

Supersticiosa, posesiva y misteriosa, según se define, Espido Freire (Bilbao, 1974) es considerada una de las escritoras más mediáticas desde que ganó el Planeta en 1999 por Melocotones helados. Y lo es también por no tener pelos en la lengua. Durante su paso por los cursos de verano de la Universidad Complutense de Madrid, la autora de Soria Moria (Premio Ateneo de Sevilla, 2007) critica el machismo que concentra la industria literaria y cultural.

-Tiene fama de ser una mujer con carácter. ¿Una mujer debe tenerlo para hacerse hueco en la literatura, por delante de los hombres?

-Mentiría si dijera que la mujer en el mundo literario lo tiene más difícil que el hombre, porque desde hace tres años soy también empresaria y ahí sí que hay diferencias. Pero lo que es cierto es que en la literatura existe un sesgo, no se nos evalúa de la misma manera en los suplementos literarios y tampoco a la hora de juzgar la calidad literaria de una obra. Son pocos los críticos y estudiosos varones que se interesan por una obra de una mujer.

-¿Nunca se le ha cerrado ninguna puerta por ser mujer?

-A mí me ha perjudicado más ser joven que ser mujer.

-¿Le ha pasado factura ser una de las nuevas escritoras mediáticas de nuestro país?

-La visión mediática que tengo es cierta y de hecho cada vez será más así porque uno de mis objetivos es insertar la figura del escritor en un ámbito social más amplio para que no estemos relegados sólo en bibliotecas y universidades. Pero esto no significa que me apetezca hacer el ridículo, ni vender mi vida...

-Además, comprometida. Participó hace unos meses en un encuentro de relatos para denunciar casos de violencia de género. ¿Se está haciendo lo suficiente?

-Fue una experiencia muy dura. Me tocó, tal vez, el testimonio con menos esperanza. Daba voz a una mujer de unos 70 años que durante toda su vida había sufrido maltrato por parte de su marido. Se está haciendo mucho más que antes, pero no lo suficiente. Por ejemplo, resulta muy difícil identificar cuál es el maltrato psicológico, sobre todo, en niños y ancianos. También, me da la sensación de que no se está haciendo lo suficiente para evitar las falsas denuncias. Continuamos con un goteo de muertes, pero no se habla de las heridas ni de lo que ocurre en el núcleo familiar.

-¿Se ve en unos años escribiendo sus columnas en PDA y leyendo sus novelas en libro electrónico?

-Precisamente estoy involucrada en un proyecto relacionado con las nuevas tecnologías. Me parece imprescindible. Pertenezco a una generación joven, tengo 35 años y empecé a escribir con 11 años y ya sabía lo que era un PC. Toda la parte de gestión empresarial que llevo a cabo lo hago a distancia, por lo que sin las nuevas tecnologías sería imposible.

-Casi todos sus colegas tienen blog, ¿por qué se resiste?

-Soy muy crítica con los blogs porque precisamente están reforzando la idea del ego del autor. Y además al no tener cribas previas se empieza a confundir lo popular y lo bueno. No tengo blogy no lo voy a tener nunca, sólo interactuo con el lector a través de mi página web. Un club de lectores ha abierto un grupo de fans en Facebook, pero yo no estoy involucrada en ello.

-¿Es sencillo publicar para los jóvenes que intentan meter la cabeza en la literatura?

-Hay pocos jóvenes que intenten adentrarse. No lancemos las campanas al vuelo. Cuando se dice que hay muchas voces jóvenes en la literatura realmente es mentira, porque esa ansia de publicar que teníamos en mi época no es igual. Ahora ya puedes publicar on line, no tienes que venderle nada a nadie. Hay que ser inteligente no tanto para escribir sino para publicar.

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